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Múltiple homicida Pablo Goncalvez a punto de ser liberado

Estuvo 8.520 días recluido. Actualmente se encuentra en Lavalleja. A los 46 años, tiene el desafío de rearmar su vida. Tiene una hija, y una exesposa

Tras 23 años de cárcel -8.520 días- está a punto de salir en libertad Pablo Goncalvez, condenado por el asesinato de tres mujeres y la violación de una cuarta persona, informa El País.

Actualmente se encuentra en la cárcel de mínima seguridad de Campanero, en Lavalleja.

Goncalvez, de 46 años, estudió Derecho, Informática y Electónica durante sus años de reclusión. Además, impartió clases de Inglés.

Había sido procesado el 22 de febrero de 1993 a la pena máxima establecida por la legislación uruguaya: 30 años.

La buena conducta y los estudios cursados le permitieron salir antes.

En priisón fue herido de gravedad durante un motín a fines de los 90. Recibió varias puñaladas y estuvo internado en grave estado.

Ante la clara amenaza de otros reclusos, fue derivado a Cárcel Central. Durante ese lapso se casó y se divorció. De esa relación tiene un hijo al que no ve.

En su momento, los expertos dijeron en la prensa que Goncalvez configuraba lo que clínicamente se conoce como un sicópata, un sujeto qeu actúa con " ausencia de moral".

De hecho, su falta de arrepentimiento por los crímenes que le imputaron llamó poderosamente la atención de la opinión pública uruguaya.

Consultado por El País, el siquiatra forense Yamandú martínez dijo que "es poco probable" que Goncalvez vuelva a cometer crímenes como los que llevó a cabo.

Sin embargo, hizo reiterados pedidos de libertad anticipada. Todos ellos fueron denegados. uno de los últimos fue en 2012. Por entonces, el informe pisquiátrico denegó la libertad: "resulta imposible sostener que existen signos manifiestos de rehabilitación"

El País publicó el informe con una frase significativa, la respuesta del recluso al terapeuta: "¿Qué quiere que le diga, que estoy arrepentido?"

Proveniente de una familia de diplomáticos, el joven Goncalvez simpatizaba con grupos neonazis.

En 1991 fue denunciado por violación por una limpiadora. Le dijo a la Policía que un joven la secuestró, la esposó y la violó.

Como prueba exhibió la cedula del agresor, cuya billetera quedó en sus manos en un descuido.

El documento correspondía a un estudiante de Ciencias Económicas llamado Pablo Goncalvez.

La denuncia no prosperó: el muchacho no parecía culpable de nada y no se hallaron las supuestas esposas con las que la víctima había sido retenida.

Dos años después, en febrero de 1993, los investigadores se reencontraron con el nombre de Goncalvez.

Investigaban el asesinato de Ana Luisa Miller, de 26 años, una profesora de Historia residente en el barrio Carrasco.

La joven habia pasado año nuevo con amigos en Old Christians. Según la versión oficial, en su Fiat Uno dejó al novio en la casa y no se supo más nada de ella.

Su cuerpo fue hallado en Canelones con señales de estrangulamiento. Posteriormente, el auto de Miller apareció a media cuadra de la casa de Goncalvez

Para ese entonces se había interrogado a 300 personas por el caso. Las sospechas por entonces recayeron sobre el novio de la víctima.

Pero la aparición de pruebas otros dos casos sin resolver echaron leña sobre la culpabilidad de Goncalvez.

Una corbata rota lo relacionó con el crimen de Ana Gabriela Castro Pena, de 15 años. El 20 de setiembre de 1992, ella había concurrido a England, una discoteca de Punta del Este de la que Goncalvez era habitué.

Castro apareció tres semanas después en Playa Mansa. Un pedazo de corbata blanca y verde coincidió con una prenda hallada en el ropero de Goncalvez.

Los investigadores relacionaron también a Goncalvez con otro asesinato sin resolver: el de María Victoria Williams, de 22 años.

El 8 de febrero de 1993 estaba en una parada de ómnibus en Carrasco. Goncalvez, que vivía en esa cuadra, la engañó pidiéndole ayuda. Le dijo que su abuela había sufrido un ataque.

Con ese pretexto, la llevó a su casa. Cuando ella estaba distraida la atacó por espalda y la desmayó usando éter. Luego, la asfixió con una bolsa. El cadáver estuvo un día y medio escondido detrás de un sillón.

En un baldío encontraron una agenda de Williams y una libreta de Castro. De esta manera ataron cabos en torno al joven.

Un año después de su primer asesinato, Pablo Goncalvez fue procesado por los tres hechos.

La leyenda urbana sostenía que Goncalvez andaba suelto por la ciudad,. Decenas de personas atestiguan haberlo visto paseando por distintos lados.

La Policía y la justicia debieron aclarar más de una vez que no era así.

Recién en los últimos años tuvo algunas salidas transitorias (dos por semana), siempre acompañado por un custodio.

 

 

 

 

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