EN EL CEMENTERIO DE LA TEJA

Mujica y Topolansky en despedida a Astori: reflexiones sobre la muerte y la convivencia más allá de las diferencias

El expresidente afirmó que “es como una especie de alegría agria” las demostraciones de cariño tras la muerte de quien fuera su vicepresidente. Topolansky recordó ese período en el Senado.

Mujica afirmó que “es como una especie de alegría agria” las demostraciones de cariño de los frenteamplistas, tras la muerte de quien fuera ministro de Economía y Finanzas en los gobiernos de Tabaré Vázquez y vicepresidente de la República durante su mandato.

“Está la muerte golpeando, impasible, pero está también la primavera, los nuevos gurises, la nueva esperanza; es contradictorio”, reflexionó. “Cada golpe de estos nos recuerda que estamos cerca del otro lado. Es la vida, hay que bancarla. Qué sería de los humanos, si no tenemos esperanza y sueños”, acotó.

Al ser consultado sobre el legado que deja Astori, Mujica destacó su calidad de docente. “Andaba caminando por la vida dando clase, haciendo sencillo y entendible las cosas difíciles”, dijo. “Nunca pudo dejar de ser un docente”, remarcó.

Habló de una paciencia metodológica y aseguró que Astori “es irrepetible, no es sustituible, es una unidad que hizo y vendrán otros y por suerte, cometerán errores y se prenderán de esperanza, y así va caminando el género humano, avanzando a tropezones”.

En tanto, Topolansky recordó las largas conversaciones y discusiones que mantuvo con Astori, con coincidencias y desavenencia, pero siempre con tono constructivo, afirmó. Se refirió a un tiempo de mucha cercanía cuando Astori era vicepresidente de la República y ella primera senadora del Frente Amplio. Valoró la “muy buena relación” que tuvieron durante ese período.

Consultados sobre la presencia de representantes de todos los partidos políticos en la despedida a Astori, Topolansky indicó que “pasa por la calidad de la persona” y Mujica agregó: “Ese es el Uruguay. Roguemos. Tratemos de mantenerlo”.

“Ustedes me han visto con los otros viejos (en referencia a los expresidentes Sanguinetti y Lacalle Herrera). Si tendremos diferencias y peleas, pero tratamos de simbolizarle al país y de tener un margen de respeto y de concordia, sino no se puede vivir”, aseguró.

“Por eso, valen mucho esos gestos de distintas partes. Después nos damos con un caño, pero cuando las papas queman también nos damos un abrazo. Eso es el Uruguay”, concluyó.

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