Opinióndólar

Mitos sobre el dólar

El dólar tuvo un aumento importante en el mercado local en los últimos meses, y eso genera cierto nerviosismo, casi innato en la gente: consumidores, comerciantes, políticos.

Se dice con frecuencia que la suba del dólar tiene beneficiados y perjudicados: complica a los consumidores porque se encarecen los productos y eso puede hacer bajar el consumo, lo que preocupa –entre otros- al gobierno. Los exportadores y quienes compiten con productos importados en el mercado local se ven beneficiados, pues venden en dólares y el billete verde vale más. Así, agro, industrias, hoteles, servicios al exterior (call center, logística), etc., mejoran los números.

Si esto es así, también vale lo inverso: cuando el dólar baja sucede lo contrario, los exportadores, el turismo, la industria se ven en dificultades, lo que afecta el empleo, mientras los consumidores acceden con mayor facilidad a muchos productos y servicios (viajes al exterior, electrodomésticos, etc.). Y vaya que el dólar bajó: a pesar de la reciente suba, está en el 60% de su valor real del año 1998 .

Pero todo esto es una verdad de corto plazo, porque trabajadores y consumidores son –en definitiva- los mismos, y si las empresas que compiten con el exterior entran en problemas, se afecta el empleo y el consumo se resiente. Dólar barato sin empleo no le conviene a nadie.

En realidad, el dólar tiene que estar en su justo punto de equilibrio, sin especular con conveniencias o perjuicios, reflejando la genuina competitividad y calidad económica del país (competitividad, instituciones, calidad de vida, empleo, etc.). Claro que ese punto de equilibrio es esquivo: ¿Cuánto debería valer? Uruguay avanzó mucho económicamente, pero ahora está en problemas.

Es sensato pensar que el ingreso medio en dólares del Uruguay debería estar por arriba de los períodos previos, de más restricciones económicas. Pero también –todo indica- que el reciente ajuste al alza es razonable y hasta conveniente: con la fuerte devaluación argentina y una economía estancada, con exportaciones en baja, el ajuste cambiario es un buen amortiguador de los problemas, aunque no una solución de fondo. El Banco Central ha hecho bien en dejar subir el dólar, en línea con la tendencia internacional. Además “aflojó la rienda”, moderadamente, en su política monetaria, apuntando a una expansión algo mayor de los medios de pago, reconociendo que la economía está en problemas.

Cabe remarcar, finalmente, que el aumento del dólar afecta el consumo de bienes y servicios importados; con los de origen local no debería cambiar demasiado la ecuación… salvo que alguien esté “aprovechando la volada”. No parece ser el caso: el impacto sobre la inflación hasta ahora es muy menor (el IPC subió 7,9% interanual en marzo, mientras el dólar subió 17%), aunque esta historia todavía no terminó.

A la larga, importa ver cómo evoluciona el salario en dólares y compararlo con otros países, para luego evaluar si tenemos suficiente productividad para sostenerlo. Con el reciente aumento del dólar, el salario medio bajó 5% interanual… después de subir 100% en los últimos 10 años.

Temas

Dejá tu comentario