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Marina francesa ayuda a la ONU a respetar sanciones contra Corea del Norte

Sobrevolando el mar Amarillo entre la península de Corea y China, un avión Falcon 200 de la marina francesa escanea la superficie marítima en busca de indicios de contrabando hacia Corea del Norte.

Sobrevolando el mar Amarillo entre la península de Corea y China, un avión Falcon 200 de la marina francesa escanea la superficie marítima en busca de indicios de contrabando hacia Corea del Norte.

El equipo es parte de una misión internacional que ayuda a que se respeten las sanciones de la ONU a Corea del Norte, con vuelos de vigilancia desde la base estadounidense Futenma en Okinawa, Japón.

"La ONU nos envía información sobre navíos sospechosos de comportamiento ilícito" y con eso se traza un plan de vuelo, explicó Guillaume, el comandante a cargo del equipo quien solo puede ser identificado por su primer nombre.

A bordo del Falcon 200, la tripulación de seis personas dispone de un radar que detecta los ecos de la superficie y del Sistema de Identificación Automática (AIS, por sus siglas en inglés) mediante el cual los barcos se identifican y dan a conocer su rumbo.

Pero su mejor herramienta es la observación visual: dos tripulantes se sientan junto a las ventanas del avión para mirar la superficie marina con binoculares y tomar fotografías.

"Somos los ojos de la ONU en la zona", explicó Guillaume.

De repente el equipo está en alerta: un barco fue visto con su AIS desactivado, una actitud considerada sospechosa.

Los pilotos cambian de rumbo, hacen dos pases a una altura de menos de 150 metros en busca del nombre del barco en la popa mientras intentan contactar por radio a la tripulación.

Al hablar al equipo antes del vuelo, Guillaume destaca la importancia de una "respuesta cordial y profesional" en casos de comportamiento sospechoso.

"En el contexto de las tensiones internacionales en la zona, la meta es evitar envenenar la situación. Debemos ser firmes pero corteses", explicó.

- "Credibilidad de Francia -

Un poco más lejos, el equipo ve dos barcos estacionados, casco con casco.

Una primera pasada refuerza las sospechas: tubos de bombeo conectan el barco más grande, plenamente cargado, con el más pequeño, un buque mercante.

El segundo es "ideal para llevar contrabando, pero también podrían ser pescadores cargando combustible", indicó un miembro del equipo.

Cuando se establece contacto con el barco más grande, la tripulación dice no saber por qué la nave pequeña está conectada.

El equipo francés recoge toda la información posible sobre los barcos para enviar a la ONU, que investigará posibles violaciones a las resoluciones 2375 y 2397 que limitan la venta, envío y transferencia de gas natural y petróleo a Corea del Norte.

Si se verifica una violación, se pueden plantear cargos contra los barcos y sus dueños.

El equipo llegó a Japón a mediados de octubre desde su base en la Polinesia Francesa.

Las fuerzas francesas han participado regularmente en las misiones de vigilancia desde 2018 junto a otros ocho países, bajo la supervisión de la una unidad encargada de aplicar las resoluciones de la ONU.

Para Francia, las misiones son también una forma de aumentar su perfil en la región, luego de presentar en 2019 su estrategia de defensa en el Indo-Pacífico.

Francia tiene 1,6 millones de ciudadanos y una zona económica exclusiva de 9 millones de km2 en la región, de gran valor estratégico dadas las crecientes ambiciones territoriales de Pekín y las tensiones sino-estadounidenses.

Su misión bajo la égida de la ONU ilustra "sus interesas en la región más allá de sus prioridades en el Indo-Pacífico", dijo Hugo Decis, analista investigador del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres.

Confirma "la capacidad de las fuerzas francesas de trabajar con sus socios y aliados, y así contribuir con la credibilidad de Francia como potencia, aunque sea secundaria, en el Pacífico", indicó.

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FUENTE: AFP

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