Sociedadmaría auxiliadora | Tabaré Vázquez

María Auxiliadora era profundamente católica, solidaria y familiera

En una de las pocas entrevistas que concedió, contó que con Vázquez no se mudaron a la residencia oficial porque querían que sus nietos fuera "a la casa de los abuelos"

Una de las poquísimas entrevistas que dio María Auxiliadora Delgado fue al boletín Salesiano.

Fue en un ámbito de esa congregación donde afianzó su fe católica y también donde conoció a su esposo, Tabaré Vázquez, con quien convivió el resto de su vida, durante más de cincuenta años.

“No le puedo decir que no al boletín salesiano” dijo María Auxiliadora el 31 de enero de 2016, fiesta de Don Bosco, y dio la nota en su casa.

El entrevistador describió el living como amplio, impecable, sencillo, con un mobiliario impoluto que parece ser el de toda la vida. Sobriedad total en el hogar, en el aspecto y en trato.

“Yo no busqué la fe; la mamé, nací y me crié en ese ambiente”, explicó la menor de 11 hermanos hijos de un matrimonio fervientemente católico.

Siempre fue “Mary” hasta que incursionó en política con su esposo y la empezaron a llamar por su nombre.

“Tabaré y yo somos fruto de una kermesse salesiana”, dijo recordando cómo se conocieron en 1956. Siete años y medio de noviazgo y se casaron en la parroquia de los vascos.

Los hobby de María Auxiliadora fueron: cuidar sus plantas y su pequeña huerta, y coleccionar rosarios; cinco de ellos los recibió como obsequio de los papas Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco.

De su esposo, María Auxiliadora destacó su inteligencia, una capacidad de trabajo impresionante y, que nunca va a criticar gratuitamente a nadie y a ningún compañero.

Recomendó como clave de buenas relaciones con los hijos, estar siempre cerca de ellos, escucharlos mucho, respetarlos, saber entenderlos contemplando las distancias generacionales y las problemáticas de cada época y, ponerles frenos y límites, pero siempre con afecto.

Por sus nietos, no se fueron nunca a vivir a la residencia oficial de Suárez y Reyes: con Tabaré decidimos quedarnos acá porque, de lo contrario, nuestros nietos iban a ir a la casa presidencial y no a la de los abuelos, explicó.

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