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Marcos Da Costa: de cantar en los ómnibus al Montevideo Tropical

Marcos recorrió los primeros pasos de su trayectoria, y habló de lo que significa para él estar entre los artistas del Montevideo Tropical.

Es que lo explosivo de su éxito lo sorprendió incluso a él mismo.

Con una familia dedicada al arte, hermana bailarina, padre actor, y madre música, y su propio debut a los 17 años en la murga Falta y Resto, llegó el momento en que sintió que era hora de comenzar su carrera solista.

Tenía la fuerza, las ganas, y el carisma, pero no los pesos para empezar el viaje. Y así empezó el recorrido, en el transporte capitalino.

“No tenía nada, económicamente no podía sustentar un producto musical, y me fui a cantar al ómnibus con mi guitarra, hacía de la Terminal del Cerro hasta el Palacio Legislativo, cuatro o cinco veces, ida y vuelta", relata a Subrayado.

Pero vayamos un poco para atrás.

Marcos Da Costa era conocido como el Marqei, y vivía en el Cerro. Trabajaba en Pocitos y era el alma del callcenter. Llegaba con la guitarra y en los descansos se juntaba a tocar y cantar plena en el patio, de artistas a los que ya entonces admiraba y respetaba.

Algunos fines de semana tenía tablado, y era en Carnaval sobre todo cuando su Facebook se poblaba de fotos de su padre.

Iba a trabajar en el 76, y un día le pregunté por qué andaba siempre con la guitarra. Con naturalidad contó que hacía el camino hacia su casa tocando en los ómnibus, para juntar algún peso más.

Ahí fue cuando empezó a subir covers a Facebook, pues como bien recordó en la nota, en ese momento no había Instagram, no estaba instalado el furor de YouTube, ni existían las transmisiones en vivo.

Así empezó a generar interacción con su público, y con tantos otros que lo seguían más por su carisma que por su música.

A partir de esos videos se contactó con Pablo Fernández, cantante y empresario de la música tropical. Él lo presentó en una productora, y cuando grabó la primera canción “enseguida empezó a explotar el teléfono de una manera que ni yo ni los que trabajaban conmigo se lo esperaban”, contó.

Marcos llena boliches y hace hasta 25 presentaciones en un fin de semana. Empezó con covers, pero ya trabaja en el lanzamiento de su primer disco: Voltaje.

“Todos los sueños si uno no los persigue nunca llegan, a veces uno se desmotiva un poco porque parece como que nunca llega, pero en realidad es tener esa constancia y tener claro el objetivo hacia donde uno va. A mí se me cumplió”, cuenta Marcos, que valora especialmente los saludos y el cariño de la gente, que lo puso en ese lugar.

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