Los mitos sobre cómo bajar alcohol en sangre en espirometría

¿Sirve para algo tomar mucha agua, hacer abundante ejercicio, dormir un rato, mascar chicle o tomar café? 

¿Tiene auto? Si es así, conviene tomar nota. Si usted es un bebedor de ocasión o si es uno que suele tomar en forma habitual, tiene que saber que las espirometrías son implacables.

A veces no alcanza con “dormir la mona” un rato y luego salir a andar por las calles.

El alcohol demora muchas horas en irse del organismo y es altamente probable que si lo detiene un inspector esto se refleja en la prueba, sin importar si en el medio hubo un período de descanso.

En ese sentido, los mitos están a la orden del día, especialmente en estos días de festejos con mucho alcohol de por medio.

Los remedios caseros para escapar a los controles de alcohol son poco efectivos o simplemente un placebo, como lo describe hoy un informe de El Observador.

Si usted quiere engañar al espirómetro con chicle o café tiene que saber que es una artimaña imposible. Estos productos absorben el alcohol presente en la boca, pero no afectan el aire alveolar que es el que mide el aparato usado por los inspectores de tránsito.

Esperar dos horas antes de conducir no es la solución tampoco. Todo depende de su metabolismo y sobre todo de cuánto haya tomado. Lo cierto es que el organismo elimina 0.2 gramos de alcohol por litro de sangre en una hora. Es un promedio, claro, y no asegura marcar bien en el espirómetro.

Hacer abundante ejercicio es otro de los remedios caseros que, se dice, podría bajar los niveles de alcohol en sangre. Es cierto que la sangre circula más rápido y se acelera el proceso de eliminación a través de la transpiración. Sin embargo, los tiempos se acortan muy poco.

Beber agua en abundancia aumenta la diuresis -dice la nota- pero lo que se desecha por esta vía es agua más que nada. La eliminación de alcohol es mínima. El efecto es casi inexistente.

El alcohol se absorbe por el aparato digestivo y de allí se loja en el torrente sanguíneo. El alcohol comienza su absorción a los 5 minutos y alcanza su máximo entre los 30 y 90 minutos siguientes.

Como lo sabe cualquiera, si uno ha comido antes de la ingesta etílica, la bebida se aborbe en forma más lenta.

El sudor y la orina son las formas que el organismo tiene de eliminar las sustancias. El hígado se encarga de metabolizarlas.

El alcohol es un líquido volátil y se aloja en las membranas de los alvéolos. Eso es lo que miden los espirómetros cuando un inspector lo detiene en la calle.

La alcoholemia se traduce en el volumen de alcohol (en gramos) por litro de sangre. Hoy la reglamentación permite 0.3 gramos por litro, pero en el futuro ese porcentaje deberá ser cero.

De los 30.000 controles que se realizaron a conductores en accidentes de tránsito en 2012, unos 1.500 resultaron con alcohol en sangre. De todo ese universo, apenas 51 registraron un valor por encima de lo permitido.

En el otro extremo, hay casos en los que conductores han registrado espirometrías de 3.8 gramos por litro de sangre, equivalente a una ebriedad profunda, muy cercana al coma alcohólico.  

Dejá tu comentario