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Libro sobre Luther King saca a luz su vida personal: orgías, cómplice de violación y una hija secreta

El que fuera uno de los faros morales de los años 60 es retratad de un modo nuevo por un ganador del Premio Pulitzer.

Martin Luther King, premio Nobel de la paz, asesinado en 1968, ha sido considerado por la historia como un mártir y un prohombre en la lucha por los derechos de las minorías.

Una investigación de David Garrow, ganador del Premio Pulitzer en 1987, encontró datos que sorprenden al mundo.

La biografía da cuenta de costados menos conocidos de quien fue una de las reservas morales de Occidente: su participación en orgías con fieles de su iglesia, sus decenas de relaciones extramatrimoniales, y hasta su participación como cómplice en violaciones.

No parecía haber muchas máculas en la biografía de este pacifista estadounidenses .

Sus frases de hábil orador todavía resuenan en el mundo: "La violencia crea más problemas sociales que los que resuelve". "La injusticia en cualquier parte es una amenaza a la justicia de cualquier". "La violencia no es el remedio, tenemos que hacer frente al odio con el amor", "Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos".

Garrow reveló algunos detalles en "The Times" en base a varias fuentes, entre ellas material que estaba destinado a abrirse en 2027, y con el que el FBI extorsionaba al reverendo. King habría tenido relaciones extramatrimoniales con "entre 40 y 45 mujeres".

Su socio en la vida desenfrenada fuera de la política era el pastor Logan Kearse, fallecido en 1991.

Según los informes, ambos practicaron "actos de degeneración y depravación".

En el documento se indica, además, que una de las participantes en la orgía protestó y que el héroe de los derechos civiles le aconsejó que se quedara porque todo aquello "ayudaría a su alma".

J. Edgar Hoover, el polémico jefe del FBI, comenzó a hacer un seguimiento a King.

Pretendía socavar el poder del activista en medio de las sospechas de que podía tener vínculos con el Partido Comunista.

Por eso colocó transmisores en dos lámparas de las habitaciones del Willard Hotel, cerca de la Casa Blanca, que Martin Luther King había reservado en 1964. El líder de los derechos humanos se alojó allí acompañó de su amigo Kearse y de un grupo de feligresas.

Según los resúmenes de los expedientes del FBI, King y Kearse habría discutido sobre «qué mujeres serían adecuadas entre los feligreses para "actos sexuales naturales y no naturales".

En ese momento, continúa contando el informe, una de las mujeres protestó por no aprobar aquello y "el ministro bautista [Logan Kearse] la violó de inmediato y con fuerza", mientras Martin Luther King observaba la escena sin hacer absolutamente nada.

Simplemente "miró, rió y ofreció consejos" durante la violación, según el citado informe. Y tampoco intervinieron los agentes del FBI que se encontraban en la habitación de al lado espiando.

Algunos altos cargos de la agencia, siempre según las declaraciones Garrow, le enviaron después al Premio Nobel una copia de las cintas incriminatorias, junto a una carta en la que lo calificaban de "bestia malvada y anormal".

En 2014, The New York Times publicaba otra carta enviada por el FBI a Martin Luther King, también en 1964, en la que le advertía: "Escucha, repugnante animal antinatural. Todos tus actos adúlteros, tus orgías sexuales, han quedado registrados. Esto es sólo una pequeña muestra".

UNA HIJA SECRETA

En la misma investigación llevada a cabo ahora por David Garrow se desvela también que este habría tenido una hija secreta con una mujer en Los Ángeles.

Al parecer, tanto una como la otra viven todavía, pero ninguna de las dos ha accedido a hablar con el historiador.

Este también detalla que la esposa oficial de Martin Luther King, Coretta Scott King, se quejaba a menudo de que este no pasaba apenas tiempo con ella.

"Debería salir y tener sus propios asuntos sexuales", habría respondido el reverendo, según las grabaciones del FBI a las que habría tenido acceso el premio Pulitzer.

Todas estas escenas se produjeron, supuestamente, apenas un año después de que King diera uno de los discursos más memorables de la historia de Estados Unidos, En 1963.

"Sueño que mis cuatro hijos pequeños vivirán algún día en una nación donde no se les juzgará por el color de su piel, sino por las cualidades de su carácter", dijo aquel 28 de agosto ante 250.000 manifestantes, frente al monumento a Abraham Lincoln en Washington.

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