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La odisea de la familia Lemos, víctima de "ángeles de la muerte"

Santa Gladys tenía el alta médica. Seis horas después murió de un "infarto". Su cadáver fue sacado de una empresa fúnebre. Sus familiares se enteraron hoy por qué.

Santa Gladys Lemos tenía 74 años había sido internada con convulsiones el 1° de marzo en el Hospital Maciel. Era diabética. El lunes 12 de marzo tenía el alta médica. Junto a su esposo y a una de sus hijas preparaba el bolso para irse a casa.

Eran las 13.30 horas de ese lunes, cuando la mujer comenzó a sentirse mal.  De repente, Santa Gladys comenzó a echar espuma por la boca y a retorcerse en la cama, sin ninguna explicación.

Su esposo intentó sentarla, pero ella estaba desvanecida. El personal médico les pidió que se retiraran de sala.

Media hora después, les avisaron que la paciente estaba "grave". El desaliento fue ganando cuerpo en la familia.

A las 18.30 horas, un médico se les apersonó para darles un poco de alivio: Santa Gladys estaba mejor, lúcida, consciente y hablando. Pero, una hora después, la situación volvió a ponerse tensa.

Según dijeron los médicos, la señora habría tenido un infarto. Todas sus funciones orgánicas estaban mal y pronto la desconectarían.

LA MUERTE Y LA AUTOPSIA. A las 20.30 horas, la familia Lemos estaba preparada para lo peor: la mujer había muerto.

Con la noticia, restaban los trámites del sepelio. Comenzaron a gestionar el servicio fúnebre de la empresa Carlos Sicco. Salieron, cargaron nafta, y comenzaron a prepararse para enterrar a Santa Gladys.

Unas horas antes del velatorio recibieron una llamada que los dejó confundidos.

El cadáver había sido llevado de la empresa fúnebre por policías de "Delitos Complejos", según les informaron.

En realidad era el departamento de Crimen Organizado, que estaba detrás de esta investigación desde hace al menos dos meses. La investigación se llamó, en la sarcástica jerga policial, "Operación Ángeles", por la denominación "Ángeles de la muerte" que se les da a los miembros de personal de salud que matan pacientes.

Esa noche el juez Rolando Vomero había tomado cartas en el asunto y había ordenado que el cuerpo fuera sometido a una pericia forense.

La misma confirmó que alguien había inyectado lidocaína en el cuerpo de Santa Gladys Lemos.

Niveles excesivos de lidocaína en sangre pueden producir cambios en la respuesta cardiaca en la resistencia periférica total. La investigación estaba oficialmente abierta.

Este domingo, casi una semana después, los deudos de Santa Gladys supieron por qué ella había muerto.

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