DÍA INTERNACIONAL DE LA SALUD MENTAL

La historia de Selva, una mujer que trabaja para cambiar la realidad de pacientes del Hospital Vilardebó

Tras 25 años de labor, fue reconocida por la Institución de Derechos Humanos por su trabajo con pacientes de Salud Mental. "Lo que más te desgasta es tratar de tener una distancia", afirmó.

Selva Tabeira trabaja en el Hospital Vilardebó desde hace 25 años, creó el taller para los pacientes de Sala 12 y los consiguientes proyectos que vinieron para trabajar con usuarios y sus autonomías. Este año fue reconocida por la Institución Nacional de Derechos Humanos por su labor en el Día Internacional de la Salud Mental.

La primera vez que llegó al lugar, era "de mañana temprano, lloviznaba, estaba oscuro, era invierno" y el lugar le pareció "bastante deprimente y vi la necesidad de los usuarios". Le asignaron la sala 12, donde están los pacientes judiciales.

"Me cambió la visión", afirmó en entrevista con Subrayado. Con el tiempo, generó el taller de reparaciones, albañilería, donde los usuarios aprenden oficios.

"Eran todos hombres, usuarios inimputables y era una sala de 32 en ese momento la sala 12. Y hablando con ellos no se acordaban ni cuándo habían ingresado ni cuántos años hacía que estaban ahí, y también veía que ninguno recibía visita, ninguno recibía paquete. Siempre olfateando reja, mirando si alguien venía a verlos. Y eran años y años. Usuarios que por tentativa de homicidio hacía 10, 15 años que estaban", contó Selva sobre el momento en el que empezó.

Al comienzo, tenía un carro con herramientas para arreglar, pintar camas y después reformas dentro del hospital, "con ellos y un veterano que era albañil".

El taller se transformó en un espacio para la autonomía. "Ya no eran usuarios, eran los que trabajaban con Selva en el taller. Fue todo un aprendizaje. Y logrando demostrar a los jueces que tomando la medicación pueden ser autónomos y estar en la sociedad", señaló.

Luego de Sala 12, vino la residencia medio camino El Trébol, pensando en la necesidad de vivienda cuando son dados de alta. Un paso intermedio para la independencia total.

"Es una casa de medio camino para usuarios judiciales, inimputables e imputables. Como yo tenía permiso después para salir a pasear con ellos, en vez de pasear me iba a trabajar ahí con ellos. Y con el sueldo de Marcos, José Luis y el mío, hicimos las rejas, lo restauramos todo nosotros. Todo hecho a pulmón", narró.

Como tercer paso, pensó en cómo darles un trabajo fijo y resolvió armar un lavadero. Y ahora están en una cooperativa de viviendas, que se financian con ventas económicas.

"Son una esponja. Ellos absorben todo lo que vos les das. La enseñanza, el cariño, el afecto, acordarte de los cumpleaños, acordarte qué día cayó, es muy importante, porque a partir de ese día se te privó la libertad y se te privó todo", aseguró Selva. Para ella son su familia.

Como funcionaria de salud, dijo que para ella el consejo sobre mantener distancia no funciona. "Lo que más te desgasta es tratar de tener una distancia. Apegarse a ti y estar cerca de ti es lo que te facilita trabajar", expresó y remarcó la importancia de pensar en un proyecto de salida para los usuarios desde el primer día que ingresan al Vilardebó.

HISTORIA SELVA

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