La boxeadora Christine Ongare, de un gueto de Nairobi a los Juegos Olímpicos

Salida de un barrio popular y carenciado de la capital keniana Nairobi, madre de familia a los 12 años, antes de descubrir el boxeo, Christine Ongare sueña con convertirse en la primera medallista olímpica africana de su disciplina en los Juegos de Tokio-2020.

Salida de un barrio popular y carenciado de la capital keniana Nairobi, madre de familia a los 12 años, antes de descubrir el boxeo, Christine Ongare sueña con convertirse en la primera medallista olímpica africana de su disciplina en los Juegos de Tokio-2020.

"Muchas veces tuve ganas de abandonar (...) pero seguí la aventura porque siempre pensé de dónde venía, que es más difícil que el lugar hacia donde iba". Silueta menuda de peso mosca (1,57cm, 51kg) y cabello rapado, la joven de 27 años se alista para vivir los Juegos Olímpicos con los que tanto soñó.

"Es casi un sueño", afirma. "He alcanzado mi objetivo, pero todavía no está completo", advierte.

Para sus primeros Juegos, Christine Ongare se traza una ambición alta: "Subir al podio, porque jamás hubo mujeres representando a Kenia, o incluso África, y volver con una medalla de los Juegos".

Una presea olímpica marcaría para ella la revancha de las chicas de las villas miseria de Eastlands -los barrios del este de Nairobi, donde se encuentran los guetos más pobres y peligrosos de la capital- que ella representa en cierta manera.

"En los Eastlands, la vida no es nada fácil, sobre todo para las chicas. No puedo contar todo", subraya. "Suceden muchas cosas, violaciones, abusos de niñas... Al ser mujer, no tienen derecho a muchas cosas", completa.

- Resiliencia -

En este clima adverso, la pequeña Christine luchaba día a día, antes de descubrir el boxeo.

"Soy la más pequeña de cuatro hermanos y los otros no estaban mucho en casa, por lo que tuve que ser dura. No había nadie para defenderme", comenta. "Niña o niño, grande o chico, si me venían a buscar, no me importaba. Hice de todo para defenderme", dice.

"No es fácil llegar, sobre todo desde donde vengo ", insiste.

A Christine no le gusta contar su historia personal, principalmente su embarazo cuando tenía 12 años y el nacimiento de su hijo Maxwell, finalmente criado por su madre que "aceptó tomar esa responsabilidad para que yo retomara la escuela", explica.

"Mi hijo no me llama mamá, me llama por mi nombre. Le dice mamá a su abuela", desliza con una sonrisa nerviosa la pugilista.

Tras intentarlo con el fútbol y las acrobacias, Christine Ongare descubrió el boxeo a través de la asociación Box Girls Kenia, que intenta darles herramientas a las jóvenes de los Eastlands para hacer frente a las crueldades cotidianas que deben afrontar.

Su primer entrenador, Alfred Analo Anjere, recuerda a una joven "boxeadora devota, puntual y que trabajaba mucho".

En el boxeo, ella encontró "la resiliencia", estima el entrenador del equipo olímpico, Benjamin Musa, quien la conoce desde hace muchos años. "Necesitaba realmente eso para salir de la dura vida que atravesaba", martilla.

- Velocidad y agresividad -

"Cuando arranqué, no pensaba hacer carrera. Era una diversión para entretenerme y aprender a defenderme", cuenta la joven. "Más tarde, tras disputar uno de mis primeros torneos, el Mundial de 2012, empecé a tomarlo en serio", refiere la joven.

Ella también vio cómo su hermana mayor, Elizabeth Andiego, que observaba de cerca en el gimnasio de Box Girls Kenia, convertirse en la primera boxeadora keniana en clasificarse para unos Juegos, los de Londres-2012. Ocho años después, Christine selló su boleto para Tokio, acabando tercera en el torneo preolímpico africano, en febrero de 2020.

En la capital japonesa, Ongare exhibirá su "agresividad en ataque" y "su velocidad", estima Andiego. "Ella es liviana (...) le falta un poco de potencia", pero "va a lograrlo porque tiene determinación y pasión" por lo que hace.

"Sabe que el boxeo es su vida. Esto puede cambiar su vida, por lo que trabaja realmente duro", apunta.

"Sin el boxeo, sería una borracha, o estaría casada con un montón de hijos... No sé", confiesa Christine Ongare, la representante de todos los barrios carenciados de Nairobi.

sva/md/gv/psr

BOX INC.

FUENTE: AFP

Temas de la nota

Dejá tu comentario