Irak aguarda los resultados definitivos en legislativas, pero, ¿y después?

Irak aguarda los resultados definitivos de las elecciones legislativas anticipadas, celebradas el 10 de octubre, en un contexto de tensión latente con los partidarios de las formaciones proiraníes, que se manifiestan denunciando un posible fraude.

Irak aguarda los resultados definitivos de las elecciones legislativas anticipadas, celebradas el 10 de octubre, en un contexto de tensión latente con los partidarios de las formaciones proiraníes, que se manifiestan denunciando un posible fraude.

- ¿Por qué se hacen esperar los resultados?

La comisión electoral anunció el sábado en un comunicado haber terminado el conteo manual de cientos de urnas, que deben ser validadas ahora por un comité judicial, en un plazo de diez días.

La comisión tendrá, a continuación, un plazo de dos días para anunciar los resultados y, por último, tendrá que enviarlas a la Corte Federal para su ratificación.

"La comisión quiere demostrar que las elecciones no estaban amañadas", explica a la AFP el politólogo iraquí Ihsan al Shamari: "Quiere enviar el mensaje de que no hubo violencia y que los procesos fueron minuciosos".

Ya que, desde hace semanas, los partidarios de Hashd al Shaabi (antiguos paramilitares proiraníes integrados en las fuerzas armadas) denuncian irregularidades.

Su representante político, la Alianza Conquista, perdió casi dos tercios de su bloque parlamentario, pasando de 48 escaños a cerca de quince (de 329 diputados en el Parlamento), según una estimaciones preliminares que no deberían cambiar mucho, afirman los expertos.

El gran vencedor del escrutinio es el movimiento del clérigo chiita Moqtada Sadr, con 70 diputados.

Para Hamdi Malik, analista del Washington Institute, la comisión electoral y el poder judicial se encuentran bajo gran "presión".

"Se ha convertido en un tema muy sensible que podría desencadenar una escalada militar".

- ¿Qué gobierno se espera?

En un país multiétnico y multiconfesional, formar gobierno es el resultado de interminables negociaciones. Los grandes partidos de la comunidad chiita suelen pactar más allá del número de escaños en el Parlamento.

Las formaciones proiraníes desean mantener este tradicional compromiso, pero Moqtada Sadr se opone y repite sin descanso que el futuro primer ministro debe ser designado por su movimiento, al tiempo que reclama un gobierno "de mayoría" con las formaciones políticas que tengan los mejores resultados.

Esto podría desembocar en una alianza inédita, con formaciones como la del sunita Mohamed al Halbusi y el Partido Democrático del Kurdistán, según los analistas.

En cuanto al nombre del primer ministro, hay varios nombres sobre la mesa, como el antiguo jefe del gobierno, Haider al Abadi, o el actual, Mustafá al Kazimi.

Este último tiene buenas relaciones con muchos actores de la vida política iraquí, así como con Irán y Occidente. Pero los rechazan las facciones proiraníes

- ¿Riesgo de escalada?

Al Shamari considera que el principal objetivo de los proiraníes sigue siendo tener "representación en el gobierno" y poder "conservar las armas". Mientras que Moqtada Sadr reclama sin cesar la disolución de las "milicias".

En un país en el que casi todas las tendencias políticas cuentan con una facción armada, el riesgo de escalada violenta se mantiene.

La tensión tuvo su punto culminante a principios de noviembre, cuando el primer ministro Kazimi salió indemne de un atentado no reivindicado con drones en su residencia en Bagdad.

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FUENTE: AFP

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