ESTE VIERNES

Huelga de autobuses en Buenos Aires complica jornada y altera humor de argentinos

La medida de fuerza afectó además a la hiperpoblada periferia, así como a la ciudad de La Plata (sur) y a seis provincias.

Una huelga de autobuses por reclamos salariales complicó la jornada y alteró el humor este viernes en Buenos Aires, en una jornada que se agravó con un paro sorpresivo en una de las líneas de ferrocarriles que une a la capital argentina con su periferia.

La ciudad de Buenos Aires amaneció vacía de "colectivos", como llaman los argentinos a los autobuses, por el cumplimiento casi total de un cese de actividades convocado por la Unión Tranviarios Automotor (UTA), el sindicato de choferes.

La medida de fuerza afectó además a la hiperpoblada periferia, así como a la ciudad de La Plata (sur) y a seis provincias.

En el marco de una inflación anualizada de más de 100% y una negociación colectiva que fracasó, el gobierno de Alberto Fernández había ordenado un incremento de salarios para el sector, que las empresas se negaron a cumplir a la vez que exigen mayores subsidios.

El servicio de transporte público de pasajeros está concesionado pero es subsidiado por el Estado para mantener el valor del boleto que viene aumentando mes a mes y cuyo mínimo en Buenos Aires está actualmente en 50 pesos (0,18 dólares), de los más bajos de América Latina.

"Queremos cobrar lo que es la resolución del gobierno. Queremos cobrar y en medio día están todos trabajando", declaró el sindicalista Roberto Fernández, titular de UTA.

"Lockout patronal"

El gobierno convocó a una reunión a empresarios del transporte y a los trabajadores con la intención de resolver el conflicto, al que calificó de "lockout patronal".

"Lamentamos la situación que se ha generado a raíz de este lockout patronal, que tiene una respuesta de los trabajadores cuando no reciben los montos que el gobierno depositó en las cuentas de las empresas y deben ser pagados como acordado", advirtió el ministro de Transporte, Diego Giuliano, a la televisora C5N.

En Buenos Aires, solamente el metro funciona este viernes como servicio de transporte colectivo.

Escuelas y universidades públicas suspendieron sus actividades debido a las dificultades en la movilidad.

Unas 11 millones de personas viajan a diario en las 388 líneas de colectivos, con un total de 18.400 unidades, que recorren la capital y su periferia, según un estudio de la Universidad de San Martín de 2019. Conviven empresas de una sola línea con compañías de varias líneas, mientras una veintena de grandes grupos concentran casi 70% del servicio.

La situación se tensó más en la estación terminal ferroviaria de Once de Buenos Aires, al sumarse al paro de colectivos una protesta sorpresiva en la línea Sarmiento de trenes.

Una veintena de empleados jerárquicos reunidos sobre las vías en la estación de Castelar (40 km al oeste) impedían la salida de los trenes por lo que la línea, por la que viajan a diario unas 300.000 personas que van y vienen entre la capital y la zona oeste, quedó sin servicio por varias horas hasta media mañana.

Sin autobuses ni trenes, ciudadanos enfurecidos cortaron el tránsito con vallas en las avenidas vecinas, hasta que fueron corridos por pertrechados agentes de la guardia de Infantería.

En Constitución, la terminal donde llegan los trenes que vienen de la superpoblada periferia sur, decenas de personas esperaban resignadas en largas filas taxis o autos de aplicación, aunque subterráneos y ferrocarriles iban más vacíos que lo habitual, previendo una jornada de difícil circulación, constató la AFP.

FUENTE: AFP

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