Guerreros Unidos, nuevo modelo en el mapa de la violencia en México

La organización criminal que asesinó a 43 estudiantes de magisterio se desplaza del narcotráfico a los secuestros extorsivos.

 

El asesinato de 43 estudiantes de magisterio en Iguala dio una incómoda notoriedad al cartel conocido como “Guerreros Unidos”.

Se trata de un nuevo fenómeno dentro del mapa de la violencia que gobierna México desde hace más de una década.

A diferencia de cárteles como Los Zetas o Sinaloa, con logística a lo grande, Guerreros Unidos es una organización pequeña, de estructura ligera, dedicada más a robos y secuestros extorsivos que al narcotráfico.

"Las nuevas bandas son más locales y depredadoras; en el caso de Guerrero el fenómeno ha alcanzado el paroxismo por la histórica debilidad institucional del territorio; nada les ha frenado y se han apoderado de poblaciones como Iguala. Guerreros Unidos es el ejemplo más claro. Son poco sofisticados, operan a nivel local y la venta de drogas internacional la hacen con intermediarios. Son hijos de la fragmentación", señala el analista de seguridad Alejandro Hope al diario El País de Madrid.

La organización nació de las cenizas del imperio de Arturo Beltrán Leyva, un antiguo aliado de El Chapo Guzmán.

El llamado Jefe de Jefes murió manos de la Marina a fines de 2009. Pero cinco años antes preparó a una nueva generación de sicarios que lo iban a heredar.

Su caída dejó sin cetro un vasto territorio que abarcaba amplias franjas del Pacífico y del centro de México. El enfrentamiento dio lugar a múltiples células criminales. Solo en Guerrero, según fuentes de inteligencia, operan en la actualidad 10 grupos.

Una de ellas destacó rápidamente: Guerreros Unidos.

Asomaron entonces como líderes en dos hermanos hábiles en el traslado de la droga que llegaba a Acapulco desde Colombia y Venezuela. Se llamaban Alberto y Mario Pineda Villa, y eran precisamente los hermanos de la esposa del alcalde de Iguala. Ambos son los responsables directos de las muertes de los normalistas.

Los Pineda formaron un grupo denominado, en principio, Los Pelones, que con el tiempo formarían la espina dorsal de Guerreros Unidos.

En 2009, los hermanos fueron asesinados, supuestamente por haber intentado traicionar al Jefe de Jefes.

Al morir el Jefe de Jefes aumió Cleotilde Rentería, a quien todos llamaban El Tilde.

Más tarde lo sucedió Mario Casarrubias Salgado, alias Sapo Guapo. Todos sabían que detrás de su elección se estaba decidiendo potenciar el nivel de violencia.

Bajo su mando, la banda experimentó un crecimiento acelerado. Sin escrúpulos a la hora de mutilar, torturar o asesinar, el cartel logró infiltrarse en la vida policial y política de Guerrero.

Los Guerreros Unidos han ido exterminando a sus rivales. El primero de ellos, un clan denominado Los Rojos. Significativamente, su líder Crisóforo Rogelio Maldonado fue ejecutado por un sicario vestido de Médico el 14 de diciembre de 2012.

El ejecutor logró violar todos los cercos de una unidad de vigilancia intensiva en México DF.

El 29 de abril pasado, Casarrubias, de 33 años, fue capturado. Como es habitual, fue sustituido con celeridad.

El puesto lo ocupó su hermano Sidronio, el capo que tomó a los normalistas por integrantes de Los Rojos y los ejecutó con una crueldad asombrosa.

Sidronio dio la orden de matarlos para “defender territorio”. Sus asesinos a sueldo no quisieron oir los gritos de las víctimas que alegaban ser unos simples estudiantes en plan de rebeldía.

Hace dos semanas, el capo de Guerreros Unidos cayó detenido por la Policía.

 

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