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Gobierno afgano moviliza tropas para recuperar un importante puesto fronterizo

El gobierno afgano prepara este sábado un despliegue de sus tropas para intentar recuperar un puesto fronterizo clave con Irán tomado por los talibanes, que el viernes aseguraron tener bajo su control un 85% del territorio.

El gobierno afgano prepara este sábado un despliegue de sus tropas para intentar recuperar un puesto fronterizo clave con Irán tomado por los talibanes, que el viernes aseguraron tener bajo su control un 85% del territorio.

En la víspera, los insurgentes conquistaron el paso de Islam Qala, por donde transita la mayor parte del comercio con Irán, y el de Torghundi, con Turkmenistán, consolidando una franja de territorio en el norte de Afganistán que va desde el país persa en el oeste hasta China en el noreste.

El movimiento islamista, derrocado del poder en Afganistán tras la invasión estadounidense de 2001, está aprovechando la retirada definitiva de las tropas extranjeras del país para ganar desde mayo importantes extensiones de terreno, especialmente en zonas rurales.

El portavoz del gobernador de Herat, la provincia occidental donde se encuentran los dos pasos fronterizos perdidos el viernes, aseguró que las autoridades afganas preparan el despliegue de nuevas tropas para recuperar el paso de Islam Qala.

"Los refuerzos no se han enviado a Islam Qala todavía. Serán enviados pronto", dijo Jilani Farhad a la AFP.

El sábado se desplegaron en la ciudad de Herat cientos de combatientes de la milicia de Ismail Khan, un veterano señor de la guerra que ayudó en 2001 a las tropas estadounidenses y ahora anunció su respaldo al gobierno frente a los insurgentes.

"Hemos distribuido unas 10.000 armas a los combatientes [...] y hemos desplegado nuestras fuerzas para defender [...] a la gente", declaró a la AFP Maroof Gholami, jefe de las fuerzas de Ismail Khan en Herat.

Basir Ahmad, uno de los milicianos, afirmó a la AFP que estaba allí "para defender Herat y otras provincias", ya que los talibanes "pretenden atacar Herat". "La defenderemos hasta que no nos quede ni una gota de sangre", afirmó, declarándose dispuesto a ir "adonde Ismail Khan nos lleve".

- Temor a una nueva guerra civil -

El gobernador de Balj, Mohammad Farhad Azimi, anunció el despliegue de 1.500 milicianos en esa provincia, en el norte.

Sin embargo, el embajador pakistaní en Kabul, Mansoor Ahmad Khan, se declaró preocupado por la implicación de esas milicias en el conflicto contra los talibanes, pues según él, esto podría agravar aún más la situación.

Si esa participación "se traduce en una suerte de guerra entre milicias y talibanes, será peligroso", dijo a la AFP el diplomático, cuyo país ha sido acusado durante mucho tiempo de apoyar a los talibanes.

El debilitamiento del ejército afgano refuerza además la posición de los señores de la guerra históricos, que movilizan a sus simpatizantes, lo que hace temer que el país acabe sumido en una nueva guerra civil, como ocurrió tras la caída del régimen comunista en 1992, consecutiva a la salida del ejército soviético en 1989.

El sábado, el gobernador de la provincia de Badghis, Hessamuddin Shams, indicó que las fuerzas afganas habían repelido un nuevo ataque contra Qala-i-Naw, la primera capital provincial en la que lograron penetrar los talibanes desde que lanzaron su ofensiva. El jueves, se apoderaron de varios edificios oficiales de la ciudad, pero fueron expulsados al día siguiente.

- Washington presiona por un acuerdo -

Los talibanes, por su parte, aseguraron este sábado haber tomado un distrito de la provincia de Laghman, vecina de Kabul.

Los insurgentes, que conquistaron parte del norte del país, unas áreas que históricamente les había costado tomar, afirman controlar ya el 85% del territorio afgano, una cifra rebatida e imposible de verificar de forma independiente.

Las fuerzas gubernamentales, en tanto, retienen poco más que una constelación de capitales provinciales que deben ser abastecidas y reforzadas por aire.

Pese al avance de los talibanes, Washington continuó retirando a sus tropas, un proceso que pondrá fin a 20 años de una intervención militar internacional letal y muy cara, ordenada tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.

El presidente estadounidense, Joe Biden, al anunciar el jueves que la retirada estadounidense terminaría el 31 de agosto, consideró "muy improbable" que un "gobierno unificado [...] controle el conjunto del país".

Washington insta a las partes a alcanzar un "acuerdo político", pero las negociaciones entre el gobierno afgano y los talibanes están en punto muerto.

Estos últimos, afirmaron recientemente que desean "un acuerdo negociado", pero el presidente afgano, Ashraf Ghani, los acusó el sábado de no querer dialogar y los consideró "responsables" de la violencia que, según él, estaría dejando "de 200 a 600 muertos" diarios en el país.

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FUENTE: AFP

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