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Fiscal sostiene que el contenedor con cocaína no fue abierto antes de llegar a Alemania

Los precintos "estaban intactos" cuando el buque llegó a Hamburgo. El contenedor estuvo casi dos días en un depósito sin ningún tipo de seguridad.

En su dictamen, la fiscal sostiene que el contenedor cargado con granos de soja y 4,5 toneladas de cocaína no fue abierto antes de llegar al puerto de Hamburgo, en Alemania.

Los precintos que llevaba el contenedor cuando llegó a Alemania eran “los originales” y “estaban intactos”, asegura Ferrero en base a información remitida por la Aduana de Hamburgo.

“Se determinó en base a la información remitida por la Aduana de Hamburgo que el referido contenedor debía ser transportado en tránsito a través de Hamburgo y Amberes a Milano y que la sustancia estupefaciente incautada se encontraba acondicionada en 211 bolsos deportivos; así como que los precintos que poseía el contenedor eran los originales, de color blanco perteneciente a la empresa naviera, y de color verde perteneciente al MGAP, y estaban intactos al arribo del buque a Hamburgo, extremo que indica que el contenedor no fue aperturado en tránsito luego de haber sido cargado en nuestro país”, escribió la fiscal en su dictamen.

LA MANIOBRA CON EL CONTENEDOR

Ferrero da cuenta también de las maniobras “irregulares” que llevó adelante el empresario imputado con el contenedor en cuestión.

De la investigación surge que el empresario cargó tres contenedores con soja a granel en el buque que llegó a Hamburgo. Dos fueron cargados en Los Cerrillos, Canelones, y el tercero, el que llevaba la cocaína (detectada recién en Alemania) fue cargado en un silo de Libertad, San José. Sin embargo, los tres contenedores tenían precintos de Los Cerrillos.

“Asimismo surge del plano de estiba del buque G.B. que el contenedor donde fuera incautada la droga iba entre otros dos contenedores, estando sus puertas trabadas por esto, siendo imposible el acceso a las puertas del mismo una vez cargado en el buque”, agrega la fiscal.

“GUARDADO”

Ferrero pudo determinar que el empresario mantuvo “guardado” uno de los contenedores (el que luego apareció con 4.500 kilos de cocaína) “en un silo que no posee ningún tipo de resguardo en materia de seguridad: no hay alambrado perimetral, ni portera o portón de acceso y por supuesto no hay ninguna persona que controle el acceso al predio o cámaras de seguridad, incluso el galpón donde quedara la chata cargada todo el fin de semana si bien se tranca por dentro, la puerta de acceso al mismo posee la cerradura rota, por lo que cualquiera que sepa esto puede ingresar al mismo”.

Ese contenedor estuvo allí “un día y medio”, dice la fiscal, tiempo suficiente para colocar los 211 bolsos con cocaína y luego llevarlo al puerto de Montevideo, donde ya estaban los otros dos contenedores con soja.

“El imputado frecuentaba el silo, incluso manejaba la posibilidad de adquirirlo y la factura de luz del mismo estaba a su nombre, por lo que estos detalles los conocía con claridad”, dice la fiscal.

“El día 10 de junio el imputado concurrió hacia el silo en la mañana, pasando por el Peaje de Santiago Vázquez a la hora 10:01 con dirección a Colonia, retornando hacia Montevideo a la hora 12:56, para posteriormente pasar nuevamente por dicho peaje en dirección a Colonia a la hora 18:07 y retornando hacia Montevideo a la hora 03:17”, detalla el dictamen.

“Interrogado respecto a estos movimientos, éste admitió haber retornado al silo en la tarde-noche del mismo sin precisar para qué, siendo esto un indicio extremadamente fuerte de que (el imputado) fue el único que poseía la disponibilidad sobre el contenedor en el cual luego se incautaran las 4,5 toneladas de cocaína”, agrega Ferrero.

“Aún cuando no se cuenta con indicios que permitan imputarle por ahora la autoría de la exportación de la sustancia estupefaciente mencionada, aunque sí la asistencia a los presuntos autores de esta”, concluye la fiscal.

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