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Famosos "se envejecen" gracias a FaceApp, pero expertos advierten sobre problemas con la privacidad

Detrás de sus creadores hay un banco de datos de reconocimiento facial que no se sabe adónde va a parar.

Los famosos descubrieron FaceApp -que lleva ya más de dos años en el mercado- y han comenzado a usarla para mostrar cómo sería su rostro en la vejez.

La broma ha cundido en redes sociales, e incluso ya se hacen todo tipo de discretas bromas como por ejemplo poner una foto de Mirtha Legrand -que tiene 89 años- o de Tinelli que ya ronda los 60 para ver cómo se verían en una supuesta veteranía virtual, con retoques quirúrgicos anteriores ya incluidos en la ecuación.

Lo cierto es que FaceApp lleva un par de años apareciendo en los rankings de "mejores apps" para instalar en un smartphone.

En los últimos días Instagram se llenó de usuarios que subieron su foto de cómo se van a ver cuando sean viejos.

Sus creadores, unos desarrolladores rusos, dicen que la aplicación utiliza una forma de inteligencia artificial (IA) –conocida como red neuronal– para escanear rostros y hacerlos más jóvenes, mayores, de otro sexo o más atractivos.

De hecho el fundador de FaceApp, Yaroslav Goncharov, dijo en su momento que la aplicación usaba "redes neuronales para modificar una cara en cualquier foto mientras mantenía el realismo fotográfico".

El problema es que no está claro qué pasa con todos los datos que el usuario otorga a la app, ya que la política de privacidad de la empresa deja un amplio margen de maniobra.

El comentarista tecnológico conocido en Twitter como Stilgherrian, "esta es una política de privacidad bastante estándar, que efectivamente no ofrece ninguna protección en absoluto".

"Todo el modelo de negocio que prolifera como startup está recogiendo cantidades masivas de datos personales sin tener todavía ninguna idea de cómo podrían ser utilizados en el futuro. Mientras tanto, los jugadores de 'startup-land' sólo miran hacia adelante en cuanto a su participación, o son comprados por Facebook, Google o quien sea", completa.

El abogado Michael Bradley, de Marque Lawyers, advierte que, como muchas cosas gratuitas en el mundo de la tecnología, el comprador debe tener cuidado.

"Cualquiera que haya puesto su cara on line junto con su nombre y otros datos de identificación (por ejemplo, cualquier persona con un perfil en medios sociales o un perfil en un sitio web), ya es muy vulnerable de ser capturado digitalmente para futuros usos de reconocimiento facial", dijo Bradley en su momento al sitio australiano ABC.

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Por ejemplo, subraya que una de las normas de uso que el usuario acepta es que si FaceApp vende su negocio, los datos de los usuarios van para el comprador.

David Vaile, presidente de la Fundación Australiana de Privacidad, es incluso más tajante y sugiere que deberíamos directamente dejar de usar la aplicación.

"El reconocimiento facial se está convirtiendo rápidamente en uno de los elementos clave de la identidad digital y, por lo tanto, las personas deberían considerar la posibilidad de proteger su imagen facial de la misma manera que deberían proteger otros elementos de su identidad, como su fecha de nacimiento, número de contribuyente y demás", dijo.

La otra parte de la polémica tampoco es nueva: ha habido acusaciones de que la aplicación está sesgada para ofrecer como "más atractivos" los tonos de piel más claros, lo que llevó hace ya tiempo a señalar que era racista.

Su filtro "hot" (rebautizado como "sparkle"), se decía que blanqueaba la piel de las personas de color para hacerlas más atractivas, al punto que los responsables de la app debieron pedir disculpas.

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