Falsas bodas y novios ficticios, servicios de moda en Argentina

Una empresa de eventos creó un tipo de evento que simula una fiesta de casamiento pero sin derechos ni obligaciones. Y si necesita novio/a aquí están las tarifas.

En Argentina un grupo de creativos amigos decidieron crear un servicio de falsas bodas para aquellos que no se deciden a contraer las obligaciones de la vida en pareja, pero sí quieren tener una buena fiesta de casamiento con todos los protocolos.

Cansados que ninguno se decidiera realmente a dar el paso, cinco jóvenes de La Plata, socios de una productora de eventos, decidieron montar una falsa fiesta para consagrar un matrimonio.

Les fue tan bien con los 300 invitados (que pagaron 150 pesos argentinos para asistir) que incluyeron esta modalidad como un nuevo servicio empresarial.

En Buenos Aires, no muy lejos de allí, como si se tratara de una necesidad social, un vacío a llenar, una pareja de actores decidió montar una suerte de “teatro de la realidad” en la misma sintonía. Ofrecen sus servicios como novio/novia de alquiler por día y por hora.

Publicaron un aviso clasificado donde se proponían como acompañantes en el último festejo de San Valentín: “Si no tenés una media naranja para mostrarte al mundo, alquilate una”, invitaba el aviso. “Empezó como una locura entre nosotros, nunca pensamos que nos iba a llamar tanta gente”, cuentan Laura y Matías al diario Perfil de Buenos Aires.

La escasa vida social, las pocas oportunidades de lucir un traje de fiesta, o la soledad misma, parecen haber encontrado complicidad en estas manifestaciones que conllevan en algún punto un matiz humorístico, voluntario o involuntario, según el cliente, patético en otros casos.

Martín Acerbi, Nicolás Medina, Facundo Carmona, Joaquín Alterman y Mauro Di Girolamo crearon Trineo Fest sin imaginarse que el agosto de 2013 montarían su primer falsa boda

“Respetamos la gran mayoría de los protocolos de casamiento: el salón de fiestas, el ingreso del novio, la mesa dulce, el lanzamiento del ramo, la banda en vivo, el final de fiesta con pizza y cerveza. Hasta hicimos un montaje fotográfico para que, al llegar, cada uno de los invitados viera su foto con el novio en el clásico video de fotos de los casamientos”, comentó Acerbi al periódico.

Los responsables de este original evento descubrieron que recrear el ámbito de fiesta de un casamiento podía resultar una propuesta más atractiva para solteros y grupos de amigos que ir a un boliche a conocer gente. Esa cosa casi familiar, de pertenencia, resulta ideal para hacer amigos o ligar.

Contrataron a un actor para que fuera el “falso novio”. “En el video contamos que Gonzalo y Lucía se están por casar. Pero, unos días antes del gran día, ella le escribe una carta a su futuro marido donde le confiesa que está enamorada de otro y se va a vivir a Purmamarca con él. Le cuenta que ya canceló la iglesia y que avisó a todos sus familiares. Sin embargo, le deja el teléfono del disc jockey, del salón, de la banda y del barman. Ante esta situación, Gonzalo decide hacer la fiesta igual”, comenta Facundo Carmona, otro de los organizadores.

El morbo que despierta la desgracia enseguida llama la atención aunque todo parezca increíble.

El video se empieza a difundir unos días antes por las redes sociales, de manera que, quienes ya hicieron su reserva, se adentren en la ficción que los organizadores proponen.

“Al principio, nos resultaba difícil explicarle al encargado del salón o al disc jockey que era una fiesta de casamiento pero que no había una pareja real casándose”, explica Facundo.

La próxima Falsa Boda será el 29 de Marzo en un salón al aire libre ubicado en el centro de La Plata. La entrada es con reserva vía la página de Facebook Trineo Fest.

El falso novio también disfrutó mucho de la experiencia: “La gente se enganchó mucho y se animó a jugar. Para mí como actor fue un lindo desafío”.

Hubo barra libre, banda en vivo y mucho, pero mucho sentido del humor.

“Además, el precio no resulta más caro de lo que uno termina gastando en una salida común”, asegura Hernán Paladino, un profesor de inglés de 32 años que asistió a una de las falsas bodas.

Camila Dubarry, estudiante de 25 años, comentó: “Fui con mis amigos y nos divertimos muchísimo. El dress code (código de vestimenta) era como el de un casamiento y la gente lo súper respetó. Para las mujeres es algo estresante buscar vestido y prepararnos para un casamiento, pero en el fondo nos encanta. Ya estoy esperando la próxima”.

NOVIOS DE FICCIÓN. Laura y Matías, la pareja de actores que vende sus servicios para un noviazgo de ficción, también ha tenido mucho éxito en su convocatoria.

La tarifa es la siguiente salida al cine, $ 500; cena, $ 1.000; presentación familiar, $ 3.000; presentación a amigos, $ 5.000 pesos.

“Hubo muchos desubicados que me proponían terminar la noche juntos por un poco más y muchos otros que, por ejemplo, necesitaban pareja para una cena de trabajo”, contó Laura.

El primer contrato de ella fue con un hombre de cuarenta años que quería practicar una primera cita.

En su segundo “trabajo”, interpretó a la nueva novia de un joven de unos 28 años: “Para mí sólo quería mandarse la parte delante de sus amigos”.

Matías cuenta que su noche se dividió entre una chica de 27 años que quería darle celos a su ex pareja yendo a cenar al mismo restaurante que él y su nueva novia.

 

FOTO: Falsa boda en La Plata, agosto de 2013. El emotivo momento del ramo. Hubo 300 invitados. El próximo evento será en marzo.

“La chica me pedía besos y franela. Al final, su ex vino a la mesa y la acusó de perseguirlo”, relata Matías. Más tarde, interpretó al nuevo novio de una joven profesional de 31 años en una cena familiar.

Su personaje era el contador de una importante empresa.

FOTO: Trineo Fest/ Perfil

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