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Exdiplomático uruguayo confiesa asesinato de militante LGTB en Londres

Enrique Facelli fue internado en un centro de salud mental por matar de 22 puñaladas a su víctima. Dijo que éste era un "adorador del diablo".

El exdiplomático uruguayo Enrique Facelli confesó haber sido el autor del asesinato de Julian Aubrey. Deberá cumplir su pena en un hospital de salud mental.

El hecho había ocurrido a fines de octubre de 2017. Facelli había sido detenido en tres ocasiones, pero la Policía no había podido comprobar su conexión con el asesinato.

En las últimas horas unas pruebas a un reloj de Facelli permitieron encontrar rastros de sangre de Aubrey.

Ante la evidencia, el uruguayo reconoció haber dado muerte a su vecino de 22 puñaladas.

Según Daily Mail, el homicida, de 49 años, prestó servicios en la embajada uruguaya en Gran Bretaña en materia turística y cultural.

Facelli y Aubrey se conocieron en 1999. Vivían en casas vecinas en el barrio Kensington de Londres. Vivia en un apartamento cotizado en 800.000 dólares.

La amistad entre ambos hombres se deterioró hace tres años por la disposición final de la basura en lugares comunes.

Facelli justificó el asesinato en el hecho de su Aubrey practicaba magia negra y era un "adorador del diablo".

El caso cobró gran notoriedad porque la víctima de 55 años, era un reconocido activista de a causa LGTB. En 2014, la realiza británica lo había premiado por su trabajo con víctimas de abuso sexual. Además, era artista plástico.

Cuatro meses antes del asesinato, el estado de paranoia del uruguayo estaba en su máximo nivel, según vecinos de ambos.

Facelli irrumpió en la casa de Aubrey con un hacha. A raíz del incidente, la justicia ordenó su internación por 28 días en el centro psiquiátrico Saint Charles.

El abogado de la familia de la víctima dio a entender que Facelli había perdido la razón: decía que Aubrey lo quería envenenar con soda cáustica, dormía con un cuchillo debajo de la almohada por miedo a ser atacado de noche.

Según el uruguayo, su vecino era parte de un culto satánico.

De todos modos, cuando atacó a Aubrey para asesinarlo no parecía estar tan fuera de sí.

De hecho, una vez que lo asesinó salió corriendo en busca de ayuda fingiendo haber sido un simple testigo del hecho.

"Por favor, vengan a ver a mi vecino", le dijo a unos obreros que trabajaban en el edificio. "Su puerta está abierta y puedo ver sus pies en el suelo. Creo que está muerto".

El cuerpo por la victima estaba cubierto de sangre y de cristales de soda cáustica.

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