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Enfrentamiento étnico define nueva fase del conflicto etíope del Tigré

Asfaw Abera huyó a pie hace tres décadas de su hogar en el noroeste de Etiopía y llegó a Sudán, en momentos en que soldados se enfrentaban a tiros con los rebeldes de la etnia de la región del Tigré.

Asfaw Abera huyó a pie hace tres décadas de su hogar en el noroeste de Etiopía y llegó a Sudán, en momentos en que soldados se enfrentaban a tiros con los rebeldes de la etnia de la región del Tigré.

Durante su exilio, Asfaw, de la etnia amhara, limpió inodoros en edificios de oficinas de Jartum mientras soñaba día y noche con regresar.

Sus deseos se hicieron realidad el mes pasado, al llegar a Humera en un bus fletado por el gobierno, conteniendo las lágrimas al pasar por los campos de sésamo y sorgo que vio por última vez en su adolescencia.

El regreso de Asfaw y otros amharas es parte de un audaz proyecto para cambiar el balance de fuerzas en la conflictiva región del Tigré, en el oeste de Etiopía.

Se da en un momento clave del conflicto de ocho meses que ha dejado miles de muertos y ha dejado a cientos de miles al borde de una hambruna.

Los rebeldes están nuevamente en ascenso, y el mes pasado sorprendieron al arrebatar la capital regional de Mekele a las fuerzas leales al primer ministro Abiy Ahmed.

Ahora tienen en la mira a los "invasores" amhara como Asfaw, y lanzaron una nueva ofensiva para tomar "cada centímetro cuadrado" del Tigré.

Las regiones vecinas de Amhara y Tigré tienen una disputa de larga data por el control del fértil territorio del Tigré occidental, y algunos han dicho que están dispuestos a morir por defenderlo.

- "Pase lo que pase" -

Uno de ellos es Asfaw, quien integra la primera ola de 15.000 familias amhara que las autoridades locales pretenden repatriar desde Sudán.

Sentado esta semana en el patio de la casa en Humera, donde vive actualmente con su esposa y siete hijos, Asfaw se rió de las amenazas de los dirigentes rebeldes de hacerlo salir por segunda vez.

"Ellos dicen que están preparados para destruirnos, pero nos quedaremos pase lo que pase", dijo Asfaw a la AFP.

"Con la voluntad de Dios, ha llegado nuestro momento", agregó.

La alegría de Asfaw al regresar en junio contrastó dramáticamente con su salida a inicios de los años 1990, cuando el insurgente Frente de Liberación del Pueblo de Tigré (TPLF) estaba cerca de tomar el poder.

Tras derrocar al autócrata Mengistu Hailemariam en 1991, el TPLF dominó la política etíope durante 27 años.

Entre sus reformas iniciales, dividió al país en nueve regiones y puso las localidades del noroeste, incluida Humera, en la recién creada región del Tigré.

Los amharas vieron la medida como una abierta toma de tierra, pero no se atrevieron a responder.

Muchos amharas radicados en el oeste del Tigré recuerdan con amargura el gobierno del TPLF, cuando tenían miedo de hablar su lengua en público, optando por la lengua del pueblo tigré.

Autoridades amharas que defendían el cambio, en especial los que pedían que el oeste del Tigré fuera administrado por la vecina Amhara, a menudo eran encarcelados.

"He sufrido mucho y no puedo siquiera empezar a entender lo que me hicieron", dijo Siltal Admassie, una autoridad local amhara quien fue detenido varias veces.

- Una nueva vida -

Sin embargo, Abiy llegó al poder en 2018 impulsados por las persistentes protestas antigubernamentales, y altos cargos del TPLF fueron marginados.

El rencor entre las nuevas autoridades y las antiguas provocó el conflicto en el Tigré a inicios de noviembre, con enfrentamientos intensos en Humera y alrededores.

Tras el retiro de las fuerzas del Tigré, el gobierno regional de Amhara tomó control del Tigré occidental.

Las fuerzas de seguridad amharas desmantelaron los monumentos del TPLF y ocuparon sus campamentos militares.

Autoridades amhara abrieron oficinas gubernamentales para recaudar impuestos y administrar escuelas donde los estudiantes pudieran aprender la lengua amhara.

También repartieron tierras y casas entre miles de amharas que llegaban desde otras partes de Etiopía o incluso de otros países, como el caso de Asfaw.

El agricultor Seyoum Barihun es uno de los recién llegados, se mostró sorprendido por los cambios.

"Para mí, personalmente, estoy comenzando a vivir ahora", aseguró.

"A mis 58 años, considero que mi vida anterior fue un desperdicio. He comenzado una vida nueva y no exagero", agregó.

- Lucha por sobrevivir -

Con la llegada de los amhara, decenas de miles de civiles del pueblo tigré huyeron al oeste a Sudán, o al este en el interior del Tigré.

El éxodo llevó al secretario norteamericano de Estado, Antony Blinken, a decir en martes al Congreso que se dieron "actos de limpieza étnica".

Altos cargos amhara negaron fervientemente esta versión, aunque admiten que no consideran que el oeste del Tigré sea parte del Tigré, y que en lo sucesivo será gobernado por Amhara.

En una visita reciente de un equipo de AFP, autoridades locales mostraron a varios civiles del pueblo tigré como una prueba de que ninguno de ellos era obligado a salir.

Tesfaye Weldegebriel, de 67 años, contó a AFP que temió por su vida cuando estallaron los enfrentamientos en noviembre, pero señaló que las autoridades amhara le aseguraron que podía permanecer.

"Cuando sale un gobierno y llega otro, hay que recibirlo con alegría", expresó.

Pero esta versión no calza con los abundantes relatos de expulsiones violentas, a veces mortales, en el Tigré occidental.

En una declaración reciente, el exjefe del gobierno del Tigré antes de la guerra, Debretsion Gebremichael, indicó que sus fuerzas seguirían luchando hasta restablecer las fronteras de su región.

"Quienes saquearon propiedades del gobierno, ciudadanos privados y empresarios del Tigré deberán devolverlas rápidamente", sostuvo.

Entre tanto, dirigentes amhara, alentados por la llegada de nuevos soldados federales al Tigré occidental, también parecen estarse preparando para un enfrentamiento.

El presidente regional amhara, Agegnehu Teshager, publicó esta semana en Twitter información bancaria para recibir contribuciones para financiar los posibles enfrentamientos con el TPLF.

Adelantó que la batalla será una "lucha por la sobrevivencia".

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FUENTE: AFP

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