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En territorio enemigo, la comunidad italiana de Bedford confía en la Azzurra

El fútbol "va a volver a casa... ¡a Roma!": como otros de los integrantes de la gran comunidad italiana de Bedford, una de las mayores de ese país en el Reino Unido, Luciano Lambiase espera que su selección gane la final de la Eurocopa de fútbol el domingo, ante Inglaterra, el país que le acoge desde hace años.

El fútbol "va a volver a casa... ¡a Roma!": como otros de los integrantes de la gran comunidad italiana de Bedford, una de las mayores de ese país en el Reino Unido, Luciano Lambiase espera que su selección gane la final de la Eurocopa de fútbol el domingo, ante Inglaterra, el país que le acoge desde hace años.

La escena podría hacer recordar a un rincón cualquiera de Nápoles o Milán: este hombre de 66 años y sus amigos de infancia Pasquale Spadaccino y Franco Bulzis, de 73 años, toman un 'espresso' mientras hablan de fútbol delante del Piazza Caffè. Pero están en Inglaterra. El cielo está gris y amenaza lluvia, pese a ser verano.

En Bedford (al norte de Londres), los integrantes de la comunidad italiana vivirán el domingo un partido especial, divididos entre su país de origen y el de adopción.

El fútbol "va a volver a casa... ¡a Roma!", afirma alto y fuerte Luciano Lambiase, en referencia a la popular canción utilizada por los aficionados ingleses, "Football is Coming Home" (El fútbol vuelve a casa).

"El significado de ese 'It's Coming Home' siempre ha sido un misterio", bromea este ingeniero jubilado. "Es la primera vez que juegan una final (de la Eurocopa), ¡nosotros hemos ganado cuatro Mundiales!", recuerda.

Inglaterra, sin embargo, tiene como único gran título el Mundial que ganó como local en 1966.

El propietario del Piazza Caffè, situado en la plaza del mercado, es Liberato Lionetti y se muestra más prudente. Su terraza está también llena por personas que llevan la camiseta de Inglaterra. Liberato, conocido como 'Libby', cree que Italia ganará la final 1-0 y que el fútbol, en cualquier caso, "volverá definitivamente a casa, a Bedford".

"Todo el mundo está nervioso", constata este hombre de 55 años, insistiendo en que "todo irá bien" durante el partido pese a la rivalidad entre los ingleses e italianos del lugar.

"No se trata solo de 90 minutos o del tiempo necesario para que tu equipo gane. El día siguiente será otro día", explica Libby Lionetti. "Y habrá, simplemente, que pasar a otra cosa", relativiza.

- Tensiones entre comunidades -

El trío de amigos instalado en la terraza confía también que la final no venga acompañada de incidentes, aunque este partido les hace recordar de alguna forma los abusos sufridos cuando eran más jóvenes, durante partidos internacionales de los años 1960 o 1970.

Originarios de Campania (región del sur de Italia), Luciano, Pasquale y Franco llegaron de niños a Bedford en 1956, siguiendo a sus padres, que acudieron al lugar para trabajar en la industria del ladrillo.

En esa época, el fútbol permitió unir a una comunidad italiana bastante pequeña y muy pobre, cuentan los tres amigos. Ahora son 14.000 las personas de la comunidad italiana, y cuentan con restaurantes, cafés y tiendas dedicadas para ellos. Pero la rivalidad con los locales perdura.

La policía de Bedfordshire pidió a los habitantes ser "razonables" para permitir a todos "disfrutar del fútbol en un entorno seguro", después de algunos problemas en ocasiones anteriores.

Durante la Eurocopa de 2012, cuatro hinchas ingleses fueron detenidos por haber atacado a un grupo de coches que celebraban la victoria de Italia sobre Inglaterra en cuartos de final. Tras un partido del Mundial-2014, en el que Italia también ganó a Inglaterra, hubo una investigación por la quema de una bandera italiana por parte de unos aficionados ingleses.

"Tenemos la suerte de vivir en una de las regiones más diversas del país. Celebraremos siempre esa diversidad y la relación angloitaliana especial de Beford", afirmó el jefe adjunto de la policía, Sharn Basr, que invitó a todos a "disfrutar del partido de una manera responsable".

En el 'Club Italia', donde la bandera tricolar italiana cubre todas las superficies posibles, el barman Michael Bianco cree que la noche del domingo será "totalmente loca en Bedford".

Para el dueño, Francesco Derrico, si los Azzurri ganan el torneo, todos los italianos de Bedford saldrán a celebrarlo. "Si ganamos, saldremos y festejaremos", explica. "Si perdemos, nos quedaremos en casa comiendo pasta", sonríe.

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FUENTE: AFP

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