La visita a Polonia del líder ultraderechista y soberanista italiano Matteo Salvini, fue un verdadero fiasco tras ser reprendido este martes por el alcalde de una localidad fronteriza con Ucrania por su apoyo en el pasado al presidente ruso Vladimir Putin.
En la frontera entre Polonia y Ucrania no olvidan el pasado pro-Putin del italiano Salvini
La visita a Polonia del líder ultraderechista y soberanista italiano Matteo Salvini, fue un verdadero fiasco tras ser reprendido este martes por el alcalde de una localidad fronteriza con Ucrania por su apoyo en el pasado al presidente ruso Vladimir Putin.
"Queremos mostrar nuestra profunda consideración por todas las organizaciones italianas, todas las empresas de Italia que nos apoyan", explicó el alcalde de la ciudad de Przemysl junto al líder del partido soberanista de extrema derecha Liga, Salvini, quien viajó a Polonia para apoyar el trabajo de acogida de refugiados ucranianos.
"Pero al mismo tiempo (...) tengo un regalo para usted", añadió Wojciech Bakun mientras enseñaba a las cámaras una camiseta con la cara de Vladimir Putin y en la que había escrito en ruso: "Ejército de Putin".
Un modelo de camiseta con el que Salvini se fotografió en 2014 en la Plaza Roja de Moscú.
"Nos gustaría ir con usted a la frontera y a un centro de acogida de refugiados para que vea personalmente lo que ha hecho Putin, su amigo, a todas esas personas que están cruzando la frontera, unas 50.000 al día", lamentó irritado el alcalde.
En ese momento, Matteo Salvini se alejó de la escena diciendo "lo siento, lo siento... ayudamos a los refugiados". Un fotógrafo italiano lo insultó llamándolo "bufón, payaso".
Desde el inicio de la invasión rusa en Ucrania, Salvini fue objeto de críticas por su abierta admiración por Vladimir Putin. "Hombres como él, que se preocupan por los intereses de sus propios ciudadanos, se necesitan por decenas" en Italia, declaró en una ocasión.
La camiseta con el retrato de Putin, se la puso inclusive durante una audiencia en el Parlamento Europeo.
Notorio por sus críticas a la Unión Europea y a la política de acogida de migrantes, durante su mandato como ministro del Interior bloqueó varios barcos de salvamento de migrantes en el Mediterráneo en 2019. Una acción por la que se le juzga desde septiembre por secuestro y abuso de poder.
Ahora, ante la crisis en Ucrania, cambió de chaqueta y pidió a los italianos que abran sus puertas a los refugiados ucranianos.
La guerra en Ucrania ha puesto en aprietos a los grandes movimientos de extrema derecha en Europa, que oscilan entre mantener la lealtad ideológica hacia Vladimir Putin y la solidaridad con Kiev.
Los que mantenían vínculos estrechos con Putin, especialmente por sus valores antiliberales y el culto del "hombre fuerte", tienen problemas para distanciarse de él.
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FUENTE: AFP
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