Nacional

Empleado de Red Pagos desapareció con medio millón de dólares

La mala pasada se la jugó al padrino de una de sus hijas: le vació todas las cuentas y se fue. A su esposa le dejó un mensaje en el que “pide perdón”.

 

Un empleado de Red Pagos del departamento de Treinta y Tres literalmente "desapareció del mapa” y con él también desapareció medio millón de dólares del local de cobranzas donde trabajaba. El hecho causó conmoción en la ciudad. 

El hombre buscado, de iniciales AP, de 41 años, estaba radicado en la capital olimareña pero es oriundo de Melo. Ni la Policía ni la empresa tienen la certeza de la cantidad de dinero exacta que se llevó. 

La mala pasada se la jugó a un amigo, el titular del local de cobranzas, que además es padrino de una de sus hijas. “Era mi empleado de mayor confianza y teníamos un vínculo afectivo: nos conocíamos desde hace 12 años, yo soy el padrino de una de sus hijas y nuestras familias están en contacto permanente”, contó a Subrayado la víctima, Marcelino Umpiérrez.

“Él manejaba todo lo mío. Le entregué las claves para manejar las cuentas corrientes, la empresa de cobranzas la manejaba él, yo ni siquiera sabía los saldos... abusó de esa confianza”, concluyó, afectado emocionalmente. 

De esa forma fue que este hombre hizo su botín: “Vació cinco cuentas corrientes” y también “se quedó con el dinero en efectivo producto de las cobranzas” que había en caja. 

No conforme con eso, se hizo de un dinero extra: “En uso de esa confianza, habló con empresarios amigos y les pidió dinero, diciendo que yo lo precisaba para un negocio pero que en unas horas se lo devolvería”.

Umpiérrez estima que lo hurtado asciende a medio millón de dólares pero no sabe a ciencia cierta, “porque hay empresarios que no están en Treinta y Tres” y todavía no se pudo contactar con ellos. 

LA NOTICIA LLEGÓ CUANDO ÉL YA NO ESTABA. El viernes “abrimos normalmente y cerca de las 8.30 salió a hacer un mandado, como hacía siempre. Cuando me llamaron de los bancos para avisar que las cuentas estaban vacías, ya se había ido”. 

En la noche anterior, se había tomado el tiempo para borrar las imágenes de las cámaras de seguridad del local y preparar su fuga. Le dejó una carta a su esposa en la que “pide perdón” y desapareció. 

La mujer, que también era amiga de Umpiérrez, dice no saber nada y  quedó en su casa con sus tres hijas chicas.

“Es una persona que creí que conocía pero no conocía”, concluyó Umpiérrez que se contactó con las autoridades de Red Pagos y recibió su respaldo. Ahora la Policía intenta ubicarlo e Interpol ya lanzó un pedido de captura. Por la cercanía de ese departamento con Brasil, esa es una posibilidad. Hasta el momento solo encontraron la moto en la zona del arroyo Yerbal. 

Dejá tu comentario