Elecciones en Marruecos ponen en juego el futuro de los islamistas en el poder

Los marroquíes están llamados a las urnas el miércoles en unas elecciones legislativas y locales que determinarán el futuro del partido islamista PJD, en el poder desde hace una década aunque no dispone de ministerios estratégicos.

Los marroquíes están llamados a las urnas el miércoles en unas elecciones legislativas y locales que determinarán el futuro del partido islamista PJD, en el poder desde hace una década aunque no dispone de ministerios estratégicos.

Con estos comicios, el Partido Justicia y Desarrollo (PJD, islamista moderado), durante mucho tiempo en la oposición, espera conseguir un tercer mandato al frente del gobierno.

Se alzó con una victoria electoral histórica tras las protestas del "Movimiento del 20 de febrero" --versión marroquí de la Primavera Árabe de 2011-- que reclamaba el fin de "la corrupción y el despotismo".

Marruecos es el único país de la región donde los islamistas permanecieron en el poder tras las revueltas populares en el mundo árabe, pero las decisiones y las principales orientaciones en los sectores claves siguen las directivas del rey Mohamed VI.

Por primera vez, cerca de 18 millones de marroquíes podrán votar el mismo día para elegir a los 395 diputados de la Cámara de los Representantes y más de 31.000 gobernantes comunales y regionales.

Esta reforma busca aumentar la tasa de participación, que se situó en el 43% en las legislativas de 2016.

También será la primera vez, desde que se realizaron los primeros comicios en Marruecos en 1960, que la repartición de escaños será calculada a partir del número de electores inscritos y no según los votantes.

Este nuevo cálculo perjudicará a los grandes partidos y beneficiará a las pequeñas formaciones. Pero sólo el PJD se opuso a la reforma.

Si obtuviera el mismo resultado que en 2016, el partido islamista conseguiría, según estimaciones, entre 80 y 85 escaños, frente a los 125 de entonces. Si gana de nuevo, esto complicaría la formación de una nueva coalición gubernamental.

- Acusaciones entre los partidos -

La campaña electoral, marcada por la ausencia de grandes mitines debido a la pandemia, ha estado dominada por los enfrentamientos de tres partidos, que se acusan de comprar candidatos y votos: el PJD, la Unión Nacional de Independientes (RNI) y el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), estos dos últimos liberales.

El PJD denuncia el uso "masivo" de dinero, sin nombrar a ninguna formación.

El número uno del PAM, Abdellatif Ouahbi, acusó por su parte al RNI, dirigido por el rico empresario Aziz Akhannouch --cercano a la casa real-- "de inundar la escena política con dinero". El partido en cuestión rechazó "categóricamente" las acusaciones.

Sin sondeos de opinión sobre las intenciones de voto de los electores, las estimaciones de los medios locales también señalan las posibilidades del Partido Istiqlal (oposición).

Sea cual sea el resultado de los comicios, todos los partidos políticos tendrán que adoptar una carta que prevé una "nueva generación de reformas y proyectos", como lo indicó recientemente Mohamed VI en un discurso.

Aunque la nueva Constitución, adoptada en 2011, otorgó ampliar prerrogativas al Parlamento y al gobierno, en la realidad, las grandes decisiones en los sectores estratégicos como la agricultura, la energía o la industria provienen de las iniciativas del monarca, independientemente de los cambios en el ejecutivo.

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FUENTE: AFP

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