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El sí a la independencia ganó con 90% de votos, en jornada con 844 heridos

Por otro lado resultaron heridos al menos 33 agentes policiales, según el ministerio del Interior, entre policías y guardias civiles.

El gobierno independentista catalán anunció el lunes de madrugada una victoria del sí en el "referéndum" de independencia prohibido, cuya celebración estuvo marcada por la falta de garantías y la intervención de la policía para intentar impedirlo.

De un censo electoral de 5,3 millones de personas, se registraron 2,26 millones de papeletas de las cuales 2,02 (90%) millones votaron por sí, informó el portavoz del ejecutivo regional, Jordi Turull.

Más de 840 personas "requirieron asistencia sanitaria" a raíz de las cargas policiales contra manifestantes que intentaban impedir el cierre de los centros de voto del referéndum de independencia en Cataluña prohibido por la Justicia española, informó este domingo el gobierno regional catalán.

"En relación a las cargas de los cuerpos policiales del Estado durante la jornada del referéndum, un total de 844 personas han requerido asistencia sanitaria", informó en un breve comunicado actualizado a las 21:30 el departamento de Salud del gobierno catalán.

Por otro lado resultaron heridos al menos 33 agentes policiales, según el ministerio del Interior.

Desde antes del amanecer, cientos de personas se habían concentrado ante los colegios electorales previstos por el gobierno regional catalán para la celebración de la consulta, prohibida por Madrid.

Su objetivo era votar y también "proteger" pacíficamente estos centros, cortándole el acceso a la policía, que tenía orden de mantenerlos cerrados.

Sin embargo, la policía y la Guardia Civil entraron por la fuerza en diferentes colegios, en particular en Barcelona y en Gerona, el feudo del presidente catalán, el separatista Carles Puigdemont.

En algunos casos, los agentes cargaron contra aquellos que opusieron resistencia, utilizando balines de goma, según varios testigos interrogados por AFP.

En ocasiones, la policía catalana, Los Mossos d' Esquadra, y los bomberos locales se interpusieron entre la gente y la Guardia Civil española.

Testigos presenciales difundieron en redes sociales imágenes de los incidentes, que mostraban cómo algunos manifestantes eran empujados por la policía, e incluso golpeados con porras para que se fueran.

En otro video se veía a manifestantes que gritaban "¡asesinos, asesinos!" a los agentes, y rodeando, con las manos en alto, a un grupo de antidisturbios.

RESISTIR. Desde las cinco de la madrugada, cientos de barceloneses se habían congregado frente a numerosos colegios en un intento de impedir el cierre, ordenado por la justicia, de los locales destinados a la votación.

El gobierno regional catalán había preparado en secreto durante semanas este plebiscito prohibido por el Tribunal Constitucional, ignorando las advertencias del ejecutivo español de Mariano Rajoy.

Al alba, de Girona a Barcelona y de Manresa a Figueres, miles de catalanes lanzaban así un desafío al Estado español bajo el grito de "¡Votaremos!".

Ante la pasividad de la policía regional, los Mossos d'Esquadra -atrapados entre su dependencia del gobierno catalán y su obligación de hacer cumplir las órdenes judiciales-, la Policía Nacional y la Guardia Civil españolas pasaron a la acción.

En Barcelona y también en Girona, bastión del presidente independentista Carles Puigdemont, un centenar de kilómetros más al norte.

Allí, la Guardia Civil rodeó el centro deportivo donde el líder catalán debía votar, para luego forzar las puertas y confiscar las urnas ante los activistas que cantaban "L'Estaca", símbolo de la resistencia antifranquista, con el puño en alto, según imágenes de la AFP.

"GOLPES VIOLENTÍSIMOS". Al mismo tiempo, en Barcelona, Marc Carrasco, de 52 años, reponsable del colegio electoral de la escuela Ramon Llull, relataba nerviosamente la escena que acababa de vivir.

"Se han llevado seis o siete urnas, porque aunque públicamente se decía que había dos mesas teníamos muchas más urnas, 8 o 9, y se las han llevado casi todas", reconocía, precisando que aún así "aquí no se continuará votando, este colegio queda cerrado".

Bajo una fuerte lluvia, una cincuentena de agentes de la Policía Nacional con equipamiento antidisturbios había intentado desalojar una a una a las decenas de personas que bloqueaban el acceso al centro.

Pero ante la imposibilidad, optaron por forzar una verja del patio y posteriormente romper a golpes una puerta de entrada al edificio.

"Ha sido una imagen potente porque estábamos dentro cantando Els Segadors (himno nacional catalán) y se iban oyendo golpes violentísimos para poder destrozar la puerta", explicaba Carrasco.

"Se han llevado las urnas por la fuerza, porque los presidentes de las mesas agarraban las urnas con las dos manos y se las arrancaban literalmente de las manos", agrega.

Al marcharse, los agentes se encontraron cara a cara con varios centenares de activistas sentados en la calle, que les cortaban el paso y, según los testigos, pasaron a la carga.

"Intentaron dispersarnos con esto, que lanzan y lo único que hace es ruido", cuenta a la AFP Jon Marauri, un socorrista de 22 años, mostrando un cartucho sin carga. Pero como nadie se movía "entonces utilizan esto", agrega enseñando un balín de goma. 

ACUSACIONES CRUZADAS. Otro testigo, David Pujol, de 37 años, muestra una herida en la pierna izquierda sufrida en esta carga, y una periodista de la AFP vio a los socorristas introducir a un segundo herido en una ambulancia.

"Vine desde Mallorca para ayudar a la lucha por la democracia", afirma, explicando que estaba ayudando al otro herido cuando la policía volvió a cargar y recibió un fuerte impacto en la pierna.

Imágenes difundidas en redes sociales mostraban disturbios en otras localidades catalanas. En algunas ocasiones, la policía se veía enfrentada a violentos insultos de los manifestantes.

Los servicios de urgencias catalanes anunciaron un centenar de heridos, en su mayoría de poca gravedad, de entre las 400 personas atendidas. El ministerio del Interior español informó por su parte de 11 heridos entre las fuerzas de seguridad.

Poco después, Puigdemont denunciaba "el uso injustificado, irracional e irresponsable de la violencia del Estado español". 

"Los agentes están actuando con la medida y proporcionalidad que corresponde en cada caso", respondía el representante del gobierno español en Cataluña, Enric Millo.

"Puigdemont y su gobierno son los únicos responsables de todo lo que ha pasado hoy y de lo que pueda seguir pasando a partir de ahora si no ponen fin a esta farsa", agregaba.

Según el presidente independentista, 73% de los centros de voto seguían abiertos.

Cerca de un instituto de formación profesional, donde centenares de barceloneses de todas las edades seguían votando, un grupo de manifestantes había levantado barricadas con alambres, maderas y sacos de cemento.

"Yo no quería votar, pero voy a votar que sí a la independencia porque el gobierno ha actuado fatal", aseguraba Gemma Martínez, técnica de laboratorio de 49 años.

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