InternacionalesMéxico | Secuestro

El secuestro seguido de asesinato de un joven universitario mexicano indigna al distrito federal

Detrás del hecho hay una banda llamada "Las Pelonas" que rapa a sus victimas antes de matarlas.

Mexico es un país acostumbrado a los asesinatos. El crimen organizado se ha adueñado de muchos estados y la violencia es moneda corriente.

Pero el secuestro seguido de muerte del estudiante Norberto Ronquillo Hernández, de 22 años, impactó por muchos motivos en la sociedad.

La procudora Ernestina Godoy dijo que se trata de un "secuestro atípico" y que se está investigando una relación de la banda de secuestradores con gente cercana a Ronquillo Hernández. la pista sería un auto rojo ya identificado gracias al testimonio de unc iclista que vio el momento en que la víctima fue interceptada.

La Policía está bajo fuego ya que permitió que la familia negociara por su cuenta con lo secuestradores. Hubo impericia y omisión de los deberes, dijo Godoy.

Se cree que detrás del hecho hay una banda que se autodenomina "Las Pelonas", porque acostumbran a pelar a sus víctimas, hombres y mujeres.

El modus operandi indica que se trata de ellos.

Los delincuentes capturan a los jóvenes cerca de las inmediaciones de sus escuelas. Posteriormente, solicitan un rescate a las familias que generalmente consta de 4 a 5 millones de pesos. Y, aunque sea pagado, suelen asesinar a sus víctimas en las primeras 48 horas después de haberlas raptado.

Luego abandonan los cadáveres en las zonas boscosas de Xochimilco, Tlalpan y Milpa Alta; como fue en el caso del estudiante de la Universidad del Pedregal, quien fue encontrado sin vida en una zona arbolada y alejada de viviendas.

Quien -al parecer- realiza las negociaciones suele ser la misma persona, que ha sido identificado como "El Barbas". Su voz se repite en todas las grabaciones que tiene la Procuraduría General de Justicia, en las que llama a los familiares de sus víctimas para pedir dinero.

También se sabe que "Las Pelonas" operan desde la alcaldía Milpa Alta, en donde tienen restaurantes y un bar; lugares en donde reclutan a nuevos integrantes de su grupo delictivo para que ellos sean después quienes monitoreen a los estudiantes y escojan a los secuestrados.

También se investiga a otra banda de secuestradores llamada "Los Rodolfos" cito líder es Rodolfo Rodríguez Morales, alias "La Gorda". También se dedican al narcotráfico pero al menudeo.

de todos modsos

La familia no tomó en cuenta a la Policía

La última publicación del joven en su perfil de Facebook era una broma a la cual su madre respondió con un cariñoso mensaje.

Norberto compartió una imagen sobre el estrés que le estaba provocando su octavo y último semestre de su carrera universitaria en mercadotecnia.

"Hijo tu eres muy inteligente y maduro", le respondió su madre.

"Siempre nos sorprendes con tu madurez, estoy segura que Dios te tiene preparado algo maravilloso pues merecido lo tienes. Solo confía y sigue tus sueños no te detengas por nada jamás. El miedo no es lo tuyo. Te amoo".

Unas horas después esta joven promesa mexicana sufrió un inexplicable secuestro.

Los seis días que pasaron entre su rapto y la aparición de su cuerpo generaron una oleada de indignación y reclamos sobre la inseguridad que padecen los mexicanos, y en particular los habitantes de Ciudad de México.

Hernández se encontraba la noche del martes 4 de junio en su escuela, la Universidad del Pedregal, ubicada en el barrio de Huipulco del sur de Ciudad de México. Se trata de una zona que no es considerada como de alto índice de delincuencia.

Alrededor de las 21:30 hora local, el joven dejó el centro y avisó a su novia, Jennifer Rosenfeld, que se dirigiría a la casa de una tía que se encuentra a unos 15 minutos de distancia, según las investigaciones divulgadas por las autoridades.

Unos 10 minutos después, los tíos del joven recibieron una llamada de una persona que aseguraba tener retenido a Hernández.

La familia prefirió que las autoridades no intervinieran, y por cuenta propia entregaron una suma equivalente a US$26.000 en un punto indicado por los secuestradores a unos 4 km de la universidad.

El auto del joven fue encontrado a unas 10 cuadras de la Universidad del Pedregal.

A las 03:30, un primo se dirigió al cruce de dos calles ubicado a 7 km de la escuela en el que le sería entregado Hernández. Nunca apareció.

Tras la desaparición del joven, tanto los familiares como los compañeros de la universidad iniciaron una búsqueda e hicieron llamados en redes sociales para su localización.

Conforme los días pasaron, el caso comenzó a tomar notoriedad en la prensa nacional.

Tras una manifestación el 7 de junio, la PGJ de Ciudad de México aseguró que, pese a que en un principio la familia pidió que las autoridades no intervinieran, especialistas de la institución y de la Comisión Nacional de Secuestro investigaban el caso.

La noche del 9 de junio, las autoridades recibieron una llamada anónima en la que se reportó el hallazgo de un cadáver en el barrio semiurbano de Santa Cruz Acalpixca, a unos 9 km al sureste de la Universidad del Pedregal.

La madre del joven pide a las autoridades que no haya más casos como el de su hijo por la falta de seguridad en el país.

Las primeras investigaciones forenses reveladas por la procuradora Ernestina Godoy indican que, presuntamente, el joven de 22 años murió horas después de su secuestro.

"Por el estado en descomposición que tiene (el cadáver), podemos estar hablando de que probablemente esa misma noche (que fue asesinado)", dijo Godoy en una rueda de prensa el lunes.

La necropsia reveló que Hernández falleció por asfixia. Además de que tenía signos de haber sido golpeado.

Godoy indicó que la actuación de la policía será parte de las investigaciones, pues se detectó que los policías movieron el auto del joven, por lo que evidencias pudieron ser manipuladas por descuido.

Pero otros involucrados en el caso han denunciado presuntas omisiones de las autoridades, principalmente durante los seis días que el joven estuvo desaparecido.

"Es muy lamentable que por trámites burocráticos no se haya empezado una investigación. No se empezó hasta que la comunidad tuvo que salir a las calles", señaló el rector de la Universidad del Pedregal, Armando Martínez.

Cifras de la ONG Alto al Secuestro muestran que en la capital mexicana hubo un aumento de 67% de los casos de secuestro en el periodo del gobierno anterior (2012-2018) respecto al previo (2006-2012).

Dejá tu comentario