El papa Francisco, que quiere corregir el histórico antisemitismo del catolicismo, se reunirá este lunes en Eslovaquia con miembros de la pequeña comunidad judía de este país que sigue siendo víctima de racismo.
El papa se interesa por judíos eslovacos en segunda etapa de su visita a Europa Central
El papa Francisco, que quiere corregir el histórico antisemitismo del catolicismo, se reunirá este lunes en Eslovaquia con miembros de la pequeña comunidad judía de este país que sigue siendo víctima de racismo.
El pontífice pronunciará un discurso dirigido a la comunidad judía eslovaca y se entrevistará con un superviviente del Holocausto, en el segundo día de su viaje por Europa Central.
Tras una breve estancia en Hungría el domingo, su visita a Eslovaquia empezará con la reunión tradicional con el jefe de Estado, la presidenta Zuzana Caputova, y luego dirigirá unas palabras a las autoridades políticas y civiles del país.
Tres días antes de la llegada del papa, las autoridades eslovacas pidieron perdón por la colaboración de este país con el genocidio judío perpetrado por los nazis.
Bajo las órdenes de un régimen títere nazi en una Eslovaquia dirigida por el sacerdote católico Jozef Tiso, decenas de miles de judíos eslovacos fueron deportados y asesinados durante la Segunda Guerra Mundial.
La comunidad judía eslovaca solo cuenta actualmente con 2.000 integrantes.
El papa la saludará al aire libre en la plaza Rybne, en un tradicional barrio judío de Bratislava, donde se encontraba una sinagoga demolida en 1969 por el entonces gobierno comunista.
Un memorial levantado en este sitio en 1996 conmemora a las 105.000 víctimas del holocausto en Eslovaquia.
Menos de 300 sobrevivientes permanecieron en el país al final de la guerra.
Richard Duda, presidente de la Unión Central de las Comunidades Judías de Eslovaquia espera que la presencia del papa Francisco contribuya a mejorar las relaciones entre católicos y judíos.
Un estudio publicado el año pasado por Globsec, un grupo de reflexión eslovaco, reveló que 51% de los eslovacos consideran que "los judíos tienen demasiado poder y controlan en secreto los gobiernos y las instituciones del mundo entero".
El papa Francisco ha sido percibido como amigo de los judíos, pero también fue criticado en agosto por sus comentarios sobre un pasaje bíblico que evoca muy negativamente la ley judía (Torá), en opinión de autoridades judías en Israel e Italia. Sus expresiones fueron discretamente rectificadas.
El papa ha sido criticado también en el pasado por eruditos judíos por sus citas bíblicas sin contexto sobre los "hipócritas" fariseos, un estereotipo negativo que ha alimentado el antijudaísmo.
Pese a las malos entendidos, Francisco ha hecho numerosas declaraciones en su pontificado sobre "la proximidad entre judaísmo y cristianismo".
Las relaciones entre católicos y judíos tomaron un nuevo rumbo gracias a un documento del Concilio Vaticano II, "Nostra Aetate", de 1965, que preconiza el respeto por el judaísmo.
Durante siglos, el origen judío de Jesús se mantuvo oculto y los judíos eran vistos como un pueblo deicida en los sermones católicos.
El domingo en Budapest, durante un encuentro con representantes de confesiones cristianas y comunidades judías de Hungría, Jorge Bergoglio evocó "la amenaza del antisemitismo que todavía serpentea en Europa y en otros lugares", que "es una mecha que hay que apagar".
El primer ministro nacionalista Viktor Orban, quien se ve como la muralla de Europa contra "la invasión musulmana", presenta a Hungría como un país seguro para sus alrededor de 100.000 judíos, la comunidad más grande de Europa central.
El gobierno ha destacado sus inversiones en la renovación y mantenimiento de numerosas sinagogas y cementerios judíos.
Unos 600.000 judíos húngaros murieron en los campos nazis y fueron deportados rápidamente gracias al celo de la administración y la policía húngaras.
En los años 1920, Hungría adoptó la primera legislación antisemita del período entre las dos grandes guerras en Europa.
cm-juh/mas
FUENTE: AFP
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