El nuevo alcalde de Nueva York, sandinista y multirracial

Bill De Blasio es la gran sensación de la política estadounidense. Su historia de vida marca cuál podría ser la tendencia demócrata post-Obama

Simpatizante del sandinismo, casado con una afroamericana, el alcalde electo de Nueva York Bill De Blasio promete llamar la atención de los medios de todo el mundo durante su gestión.

Pronto volverá a su barrio de origen, el Upper East Side, el lugar donde nació hace 52 años. Allí está la famosa residencia del alcalde. Frente a esa casa vivían sus padres cuando lo bautizaron como Warren Wilhem Jr., que él acortó por el más sonoro Bill, antes de adoptar el apellido materno de origen italiano.

Este particular dirigente demócrata sustituirá en el cargo a Michael Bloomberg y se convertirá así en el 109 administrador de la ciudad más glamorosa del planeta.

Para muchos es la próxima sensación de la política, tal como lo fue Obama años atrás. Antes de integrarse a la política, De Blasio era abogado de oficio tras graduarse en la New York University y hacer un programa de posgrado en Columbia sobre América Latina.

A los 20 años se embanderó con la revolución sandinista, país al que viajó en pleno clima de cambios. Allí aprendió a hablar el español y constituye una de las experiencias más significativas de su vida.

De hecho, dice que su filosofía es un mix de la Teología de la Liberación y el New Deal de Roosevelt.

Como buen hombre hecho de abajo, en el momento de su consagración decidió festejar y dar su discurso triunfal en Brooklyn, el barrio en el que está afincado hace dos décadas.

“Los retos a los que hacemos frente se han cultivado durante décadas. Y los problemas que queremos atender no se solucionan en una noche. Pero no se equivoquen. La gente de esta ciudad ha elegido un senda progresista. Y esta noche avanzamos en ella, juntos, como una ciudad”, dijo.

Se entiende que la preferencia de los neoyorquinos ha dado un claro vuelco a la izquierda con su elección.

El programa tomó un título prestado del novelista Charles Dickens: “Historia de las dos ciudades”, congirma el diario El País de Madrid.

Allí, escribió: “La prosperidad de la era Bloomberg, que se ha prolongado durante 12 años, ha dejado de lado a los más desfavorecidos, el nivel de pobreza ha crecido significativamente ¿quién protege a la clase media?”, se preguntaba el candidato.

La propuesta -entendida como radical por algunos- cayó bien en más del 40% de la población. Su clara diferencia frente a los rivales no distingue clases sociales, géneros y etnia.

De Blasio es un clásico muestrario del sincretismo social de la ciudad. Su aspecto físico lo acerca a Bill Clinton y su familia tiene el sello de los tiempos de Obama.

Su esposa, la poeta y activista afromericana Chirlane McGray ha jugado un papel fundamental en su ascenso y en la estrategia de campaña.

Para muchos McGray es una Hillary Clinton en potencia y forma con su marido un bien engrasado equipo político.

Ella y De Blasio se conocieron en 1991, cuando ella trabajaba en el gabinete de prensa de la alcaldía.

El alcalde es cinco años más joven y no se amilanó cuando ella le dijo que sus opciones sexuales iban en otra dirección.

La insistencia del pretendiente la conquistó. El primer paso fue una luna de miel en Cuba. Hoy son padres de dos hijos, Chiara y Dante. La prensa estadounidense está encantada con los jóvenes, en especial con Dante, cuya melena afro ha sido símbolo de la campaña Di Blasio.

Chirlane McGray es una mujer poderosa. Si bien ha publicado poesía, es más conocida como una activista reconocida por el derecho de las minorías.

De Blasio le daba gran parte de sus propuestas de tinte izquierdista. El nuevo alcalde propone una subida de impuestos a los más ricos para financiar un sistema universal de guarderías públicas.

El talante combativo del político también hay que rastrearla en su historia personal. Sus padres se conocieron en la redacción de la revista Time. Él se graduó en Yale y fue un héroe de la Segunda Guerra Mundial. Perdió una pierna en la batalla de Okinawa. Pero quizás su mayor tragedia ocurrió después, cuando fue perseguido por el macarthismo de los años 50.

El alcoholismo lo llevó por el peor camino y sus padres se divorciaron en 1969, cuando De Blasio era un escolar. Diez años después Wilhem padre se suicidó, un hecho del cual el alcalde ha querido alejarse durante la campaña electoral.

De Blasio tiene escasa experiencia como político de élite. En su CV apenas asoma un cargo en el departamento de Vivienda de la Administración Clinton y un escaño en la asamblea de la ciudad.

Tendrá que administrar una ciudad de 8 millones de habitantes, 300.000 funcionarios y un presupuesto de 700 millones de dólares. Uno de sus principales desafíos será la renovación de los contratos con los trabajadores públicos, el “ADEOM” de la alcaldía neoyorquina.  

 

Foto: AFP

Dejá tu comentario