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El día después de la tremenda derrota de Barcelona ante Liverpool: ¿qué pasará?

Es la cuarta humillación en llaves de Champions que debe soportar el plantel liderado por Lionel Messi. la hinchada ya pide cortar cabezas

Tras 90 minutos en Anfield, Lionel Messi pasó de ser el "dios del fútbol" y volvió a ser "pecho frío" sin remedio que le endilgan los hinchas argentinos.

Su imagen con las manos en las rodillas cuando el partido se iba era la misma que un año antes presentaba cuando la Roma, sorpresivamente, lo goleó y lo dejó afuera de la Champions.

Al llegar a la terminal aérea el capitán argentino estuvo a punto de tomarse a golpes de puño con sus propios hinchas. Había mucha amargura en el aire.

El periodista argentino Fernando Carlos, de Espn, subió a su cuenta de Twitter un video de los gritos. "¡Vendidos!", se sintió en los controles de Migración.

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Este año todo parecía distinto. Se daba como un hecho que el plantel de Valverde iba a conquistar el triplete después de algunos años, los años de oro de Pep Guardiola y de Luis Enrique.

Venía de ganar la Liga sin gran esfuerzo y se encaminaba con decisión al tramo final de sus objetivos.

Había golpeado a Liverpool en el Camp Nou con una actuación superlativa del rosarino. Hizo dos de los tres goles. El restante lo hizo Luis Suárez.

El Barca no había perdido un solo partido en esta Champions. nadie se esperaba lo que pasó. Lo dijo Valverde para defender la posición de sus dirigidos que se fueron con la abeza gacha.

El único que habló y cómo fue Luis Suárez, uno de los más criticados por lo que pasó en Anfield.

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TODO ES POSIBLE EN ANFIELD

Después del partido en Cataluña, técnico rival Jurgen Klopp se rindió a los pies de los culé y dio a entender que solo un milagro iba a permitir a los suyos llegar a la final.

Por las dudas el alemán se guardó un mínimo de esperanza: en Anfield, todo es posible, murmuró.

Lo de ayer fue una dolorosa goleada que dejó afuera de la gloria a un plantel que es considerado el mejor del mundo. Y fue por 4 a 0. Y el cuarto gol es considerado antológico -cuando no surrealista- por el despiste defensivo.

Una distracción imperdonable a falta de 12 minutos puso a Liverpool en un camino inesperado.

Origi acabó rematando a placer después de que Alexander-Arnold hiciera el saque de esquina con toda la defensa desconcertada pendiente de otro balón. Sergi Roberto y Jordi Alba estaban de espaldas a la jugada.

Tampoco están metidos en la jugada, ni Arthur, ni Luis Suárez, que está con los brazos levantados, quejándose del balón que él mismo ha despejado por la línea de fondo.

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Ahora con las cartas a la vista, no parece haber sido ni un accidente ni un milagro. A Barcelona le faltó otra vez un vintén para el peso.

PERDIENDO 14 A 0 EN CUATRO PARTIDOS CLAVES

Mundo Deportivo, el órgano caso oficial del club, recuerda otras llaves perdidas de manera desastrosa. Tituló acumulando goles y decepciones: "No es un accidente: 14-0 entre París, Turín, Roma y Liverpool".

La debacle de Anfield agrava la situación de un Barça sin respuesta en Champions fuera de casa los últimos años con dos técnicos distintos.

Ya comienza a hacerse listas negras de posibles despedidos en el breve plazo. Valverde acaba de renovar contrato y muchos en la ciudad condal no creen que sea el corazón del problema.

Otro que tiene a la prensa catalana con deseos de una pronta es el brasileño Coutinho. En MD dicen que posiblemente sea uno de sus últimos partidos en el club.

Había llegado para ser el sustituto de Neymar en cuanto a volumen de fútbol. Por otra, Dembelé era el otro que llegaba para aportar la velocidad que Ney Jr. se llevó a París SG. Ninguno de los dos ha estado a la altura del original.

EN EL NOMBRE DE KLOPP

Pocos anticiparon la debacle de Barcelona. Uno de ellos fue el técnico francés del Arsenal, Arsene Wenger quien dejó abierto un signo de interrogación: “al único sitio al que no quieres ir a jugar es a Anfield por la atmósfera, todo es especial allí.”

En tanto, José Mourinho, ex técnico del Real Madrid, comentó el encuentro entre el Liverpool y el FC Barcelona para ‘beIN Sports’.

"Pero esta remontada para mí tiene un solo nombre: Jürgen Klopp. No era un tema de táctica, ni de filosofía, esto era un tema de corazón, de alma”, señaló Mourinho

“Esto es sobre él. Esto es reflejo de su personalidad, no te rindas, su espíritu de lucha”, añadió el entrenador portugués.

Mou, conocido por las aparentes contradicciones en sus dichos (él los atribuye a la dialéctica) había dicho luego de 3-0 en Camp Nou que su colega alemán llevaba tres años en Liverpool "sin ganar nada".

El empuje de klopp y su entusiasmo táctico fue acompañado un Barcelona en estado de inanición emocional.

Dice Mourinho el cuarto gol: “Si ves un fallo así en chicos de 14 ó 15 años, dices que están durmiendo o que no tienen mentalidad para jugar en el fútbol de élite. Pero estamos hablando de los mejores del mundo y este gol te demuestra muchas cosas, te muestra el estado de la mente. La atmósfera estaba muy difícil para jugar”, aseguró.

CINCO CLAVES DE LA GOLEADA

Mundo Deportivo hizo una lista de cinco temas en los que falló el equipo liderado por Messi:

1. IMPOTENCIA ANTE LA PRESIÓN LOCAL Y FALTA DE CONTROL

El Liverpool salió en tromba, como era de esperar. Ya en el primer minuto pudo marcar tras una pérdida de balón en la zona ancha y una incursión de Mané.

Sin el 4-4-2 que mejoró la imagen del Barça en el tramo final de la ida, el equipo casi siempre estuvo partido y solo apretó a los ‘reds’ durante diez minutos superado el cuarto de hora generando cuatro ocasiones en las botas de Alba, Coutinho y Messi por partida doble.

2. PÉRDIDAS DE BALÓN IMPERDONABLES; ALBA, LÍDER CON 21

Sabiendo que el Liverpool explota al máximo los errores del rival provocando pérdidas con su presión, el Barça concedió muchas opciones de superioridad para el Liverpool en campo propio ahogado en la salida de balón.

Jordi Alba regaló el 1-0 y el 3-0. Fueron dos de los 21 balones que perdió siendo el azulgrana líder en dicho capítulo. En el Camp Nou se quedó en 13, mientras Gerard Piqué pasó de seis en Barcelona a 13 en Anfield. Al central no se le vio tirando de balones en los momentos más duros como en el resto de la campaña.

3. SIN TENSIÓN E INTENSIDAD: SOLO DOS FALTAS EN LA PRIMERA MITAD

El Barça acabó con nueve faltas cometidas por 12 del Liverpool y solo dos de ellas fueron antes del descanso. La segunda, de Sergio Busquets, que le costó una amarilla que acabó condicionando su intensidad el resto del encuentro. Lo mismo le pasó a Rakitic, con la amonestación en el 53’, justo antes de los dos goles de Wijnaldum en el 54’ y el 56’.

Ni ‘Busi’ ni el croata volvieron a cometer una falta por miedo a la roja pero fue en cambio Arturo Vidal, el que más mordió arriba, el sacrificado por Valverde para dar entrada a Arthur en el 75’, cuatro minutos antes del 4-0 de Origi.

La parálisis del Barça en el córner que dio el billete al Liverpool fue la representación más gráfica de una tensión competitiva insólita para una semifinal de Champions en la que los ‘reds’ corrieron 112 kilómetros, siete más que los culés.

4. SIN ACIERTO ANTE LA PORTERÍA RIVAL

Cinco remates a puerta, los mismos que en la ida, y ocho en total fueron la aportación ofensiva de un Barça que, a diferencia de Roma, sí generó ocasiones para meter un gol que habría hecho más difícil la remontada ‘red’.

Pero ni Alba, Coutinho, Messi en la primera parte ni especialmente Suárez, en otro mano a mano fabricado por Leo poco antes del 2-0, definieron bien ante Alisson.

El ‘9’ del Barça cumplirá cuatro años en septiembre de su último gol fuera en Champions, donde los azulgrana solo han anotado dos tantos en siete partidos de eliminatorias durante los últimos tres cursos europeos: 1-1 ante el Chelsea en la ida de octavos 2017-18 y 0-1 contra el Manchester United en la ida de cuartos 2018-19.

El Liverpool, en cambio, metió cuatro goles en cinco disparos a puerta. El Barça solo había recibido seis tantos en Champions en los 11 partidos anteriores.

5. INCAPACIDAD PARA REACCIONAR

El equipo de Ernesto Valverde salió en el segundo tiempo peor que en el primero pese a estar avisado. El Liverpool acorraló al Barça hasta meter el 2-0 y el 3-0 del 54’ al 56’. Con más de media hora por delante, los azulgrana no se sobrepusieron a la adversidad con una sensación anticipada e imperdonable de capitulación.

Desde el segundo gol de Wijnaldum solo se contabilizó una ocasión de Messi abortada por Alisson. Nada más. Como en Roma tras el 2-0 en el 58’. Un tanto evitaba la prórroga en Anfield y obligaba al Liverpool a meter dos más. Les bastó con uno. Y encima, retratando las vergüenzas del Barça en un córner que pasará a los anales de otro 7 de mayo negro, como el de 1986 ante el Steaua en Sevilla.

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