El extupamaro Jorge Zabalza, residente en Santa Catalina, es “un hombre que está constantemente buscando nódulos de radicalización en que apoyarse”.
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El caldo de cultivo radical en Santa Catalina
El factor Zabalza y los vecinos contra la regasificadora de Puntas de Sayago. El intercambio de acusaciones entre extupamaros, hoy en veredas opuestas.
La afirmación en el semanario Búsqueda pertenece al ministro del Interior, Eduardo Bonomi su excompañero en el Movimiento de Liberación Tupamaros, que hoy se encuentra en la vereda contraria, en la de la autoridad gubernamental.
Para el Ministerio del Interior hay “móviles políticos” detrás del clima enrarecido que se vive en este barrio costero del oeste montevideano.
Zabalza se distanció del Movimiento de Liberación Nacional -Tupamaros en los años 90 y fundó con Helios Sarthou la Corriente de Izquierda (CI), un grupo político de breve actuación. Desde entonces, Zabalza se ha manifestado como ciudadano independiente. En los últimos años coincidió en protestas con grupos como Plenaria Memoria y Justicia y una serie de grupos identificados con la lucha ambientalista y por los derechos humanos. Desde hace años, ha utilizado sus intervenciones públicas para criticar al Frente Amplio y en particular a José Mujica, Eleuterio Fernández Huidobro y sus excompañeros de guerrilla.
Casualmente, el día anterior a la muerte de Sergio Lemos en Santa Catalina, Zabalza fue procesado -junto a otros seis militantes- sin prisión por la asonada en la Suprema Corte de Justicia en el mes de febrero, que tuvo como eje la protesta por el traslado de la jueza Mariana Mota a la órbita civil. El ministro calificó el discurso de Zabalza como "trasnochado" y a su vez el extupamaro acusa a Bonomi de crear "un clima de impunidad" en el barrio.
Para Bonomi, en Santa Catalina hay un caldo de cultivo radical que es responsable de los desmanes en el barrio. En esa zona se nota también la creciente influencia de la Coordinadora de Vecinos del Oeste, que milita contra la instalación de la regasificadora en Sayago. Una garita de la empresa en el barrio y otra policial fueron quemadas durante las protestas posteriores a la muerte de Sergio Lemos.
El ministro explicó que este grupo “está en contra de la regasificadora y usa esto para poner piedras en el camino y generar un ambiente de resistencia a la obra”.
El gobierno está sitiado entre estos militantes radicales, los narcotraficantes de la zona que medran con la situación y aprovechan para evitar el ingreso de la Policía a la zona. Y para completar el panorama, la propia Policía boicotea -según Bonomi- a raíz de la resistencia a los cambios en el sistema de prevención del delito.
Unos 800 policías salieron del centralizado Departamento de Investigaciones de Jefatura y fueron redistribuidos en las 24 comisarías de Montevideo, en una estructura geográfica organizada en base a cuatro distritos. La idea ha sido profesionalizar a la fuerza, atender los problemas de cada barrio y establecer prioridades de recursos materiales y humanos, en función de la geolocalización de los delitos.
Para Bonomi, el mayor control sobre los gastos -de combustible, por ejemplo- es una de las principales resistencias que genera el sistema en los mandos medios.
Estas tensiones se reflejan en la actuación policial en la zona de Santa Catalina. El 3 de setiembre, vecinos ya habían denunciado una golpiza a jóvenes del barrio por parte de policías.
Según el ministro, las actitudes de los detectives de la división 4 son parte del boicot, aunque precisó que es difícil relacionar todos estos hechos con la muerte de Sergio Denis Lemos, de 19 años, supuestamente confundido con uno de los tres rapiñeros que el martes de noche asaltaron el almacén “La Perica”.
De todos modos, es difícil contemplar cómo los oficiales mataron a sangre fría al joven y luego plantaron un arma en la escena del crimen para simular que hubo un enfrentamiento. Esto muestra una predisposición" de la Policía a falsear los hechos, admitió Bonomi en el programa Código País. Plantar pruebas supone llevar armas no registradas consigo. Las acusaciones de "gatillo fácil" exceden a los vecinos de Santa Catalina. La expresión es empleada por el Instituto de Estudios Legales y Sociales del Uruguay (Ielsur) para enmarcar lo ocurrido, además de señalar un claro avance del "estado policial" y una "mayor represión" por parte del gobierno.
FOTO- Una multitud despidió en el cementerio a Sergio Lemos
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