Un periodista trasandino aludió al escándalo protagonizado por Arturo Vidal y salió a refutar el aire triunfalista que se respira en la selección chilena por Copa América: “para mí son la décima encarnación de una nutrida tradición de perdedores glorificados. Son el símbolo de la frustración perpetua que se cree otra cosa porque acelera un deportivo colorado al encuentro de una nueva decepción, otra más, que se acomodará en la vitrina donde nunca ha habido una copa. Gánense el respeto, ganen algo alguna vez".
Duras críticas a la selección chilena: "gánense el respeto, ganen algo"
Un periodista chileno invoca a la "tradición de perdedores" de los futbolistas trasandinos. Escuchá aquí la cumbia de Arturo Vidal.
Pese al 5 a 0 ante Bolivia, que calmó las aguas dentro del plantel, el choque de Arturo Vidal -alcoholizado y en su Ferrari- ha dividido a la sociedad chilena, incluso a los aficionados favorables a la gestión del DT Jorge Sampaoli.
La actitud del plantel, de "salvar" a Vidal de una sanción, dejó sensaciones ambiguas: por un lado, la necesidad de retener a un mejor jugador para tener posibilidades de ganar, y por otro la necesidad de penar a un plantel que desde hace años tiene problemas de disciplina.
Ganó Peñarol en el Gran Parque Central: el aurinegro se llevó el partido con un gol de Matías Arezo
Esta es la columna “Siga las instrucciones” del escritor Oscar Contardo, una voz disonante en la prensa local, que considera que “la roja” sale campeona sí o sí, o de lo contrario todo será un fracaso.
La opinión contrasta bastante con la de una opinión pública que señala a estos futbolistas como "la mejor generación de la historia" del fútbol chileno.
Mirá el texto:
Yo no lo dudo ni medio segundo. No me demoro en juzgarlos. Los juzgo porque me tiene harto el cuento de la Cenicienta de pichanga de barrio que se transforma en alteza después de que el príncipe Fifa le regala la zapatillita de cristal. Porque eso no es meritocracia, es la fantasía de una destreza bien pagada en un sistema laboral intrincado, similar a la encomienda indígena, creado para hacer dinero, no deportistas.
Que sean pobres no es novedad, la mayoría de los chilenos viene de ahí, porque es el origen de los comunes y corrientes y de los notables también. Gabriela Mistral nació pobre, Violeta Parra pobrísima y ni hablar de Víctor Jara. Porque ser pobre no es sinónimo de tener licencia para ser estúpido, ni borracho, ni ignorante, ni a ir por el mundo comportándose como un menor de edad cuando la adolescencia quedó bien atrás.
No me demoro en juzgarlos, ni en esparcir mi moralina, porque a mí no me gusta el fútbol, me importa un rábano, pero no me puedo librar de él. Nadie me ha preguntado si prefiero que se construya un teatro en lugar de un estadio, si me parece bien que se destine fuerza pública pagada por el Estado para controlar a los simios de las barras bravas. Uno no puede escaparse de esto. No puede evitar tener todos los santos días de la vida la mitad de los noticieros dedicados a ellos, a sus gestas morenas en el planeta rubio del balompié internacional. Nadie me pregunta si quiero ver sus caras en gigantografías, anuncios de cerveza, ofertas bancarias luciendo sus peinados ridículos, sus tatuajes mamarrachos, asumiendo la figura de la patria encarnada en un equipo que sorprende por su gallarda manera de cantar el Himno Nacional con la mano en el corazón. Un gesto sensiblero que uno debe admirar, como se admira un repujado de cobre o un copihue de plástico, como se exhibe la hombría traducida en auto caro, novia platinada y una mamá que los dejó con una moral parvularia. Personalidades fascinantes consagradas al PlayStation y el reggaetón, que se envalentonan con el sueldo millonario, pero que lloriquean en vivo y en directo para pedir perdón luego de que los sorprenden en falta, después que han intentado humillar al que consideran pisoteable. A mí nadie me preguntó si me representan, pero eso a ellos no les importa, porque lo tienen muy claro: ellos son Chile. Así que cuidadito con decir algo, con levantarles la voz, con hacer preguntas incómodas, con criticarles su disciplina de gañán chantajista apatotado.
Me siento con derecho a juzgarlos porque son unos privilegiados, que logran que la Presidenta vaya a secretearse con ellos cuando al resto nos manda a decir que cortemos con la lesera. Porque, obvio, ellos son distintos. Son las estrellas que se supone nos llevarán a la gloria con un triunfo que cambiará la historia plagada de gestas parciales y empates gloriosos. Para mí son la décima encarnación de una nutrida tradición de perdedores glorificados. Son el símbolo de la frustración perpetua que se cree otra cosa porque acelera un deportivo colorado al encuentro de una nueva decepción, otra más, que se acomodará en la vitrina donde nunca ha habido una copa. Gánense el respeto, ganen algo alguna vez.
FOTO: Las bromas en redes sociales después del choque sufrido por el futbolista de la Juventus, Arturo Vidal.
VIDEO: La cumbia de Arturo Vidal fue publicada en Youtube y ya suma miles de visitas.
Lo más visto
video

Dejá tu comentario