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Donald Trump sobre Fidel Castro: "murió un dictador brutal"

El presidente electo contrastó con la posición del saliente Barack obama, quien se había comprometido a levantar el embargo


El presidente de Estados Unidos Barack Obama y su sucesor Donald J. Trump han reaccionado ante la muerte de Fidel Castro mostrando los perfiles distintos de un país que acaba de pasar de un gobierno liberal a uno conservador.

Trump calificado al finado revolucionario como "brutal dictador", en una clara señal qu su futuro gobierno no dará pasos hacia adelante en las relaciones políticas y comerciales respecto a la isla.

"Hoy el mundo marca el fallecimiento de un dictador brutal que oprimió a su propio pueblo durante casi seis décadas. El legado de Fidel Castro se caracteriza por los pelotones de fusilamiento, el robo, el sufrimiento inimaginable, la pobreza y la negación de los derechos humanos fundamentales", dijo este sábado el mandatario electo.

El deshielo impulsado por Obama y Raúl Castro entre el país comunista y su enemigo yanqui estaba en proceso de cambios profundos.

Obama tendió su mano en el momento de dolor de los cubanos.

"En la hora de la muerte de Fidel Castro, extendemos nuestra mano de amistad a los cubanos. Sabemos que estos momentos embargan a los cubanos -a los de Cuba y a los que están aquí- de emociones muy fuertes, recordando los incontables modos en los que Castro alteró el curso de sus vidas, sus familias y a la nación cubana. La historia guardará y juzgará el enorme impacto de esta figura singular en la gente y en el mundo

Por su parte, Trump fue contundente en su pronunciamiento: "Cuba sigue siendo una isla totalitaria, espero que el día de hoy sea un paso para alejarse de los horrores que se han soportado durante demasiado tiempo y avancen hacia un futuro en el que el maravilloso pueblo cubano viva por fin con la libertad que tanto se merecen".

Por capricho del destino la noticia tomó a Trump en su mansión de la Florida, donde reside la enorme mayoría del exilio cubano anticastrista.

TAJ MAHAL EN LA HABANA

En los años 90, Trump era mucho más abierto respecto a cuba, tal vez porque sus intereses empresarios podrían dar un vuelco significativo con la apertura planteada por Bill Clinton en la Casa Blanca.

“Los cubanos son la mejor gente del mundo. Me encantaría ayudar a reconstruir su país y devolverlo a su antiguo esplendor. En cuanto cambien las leyes, estoy dispuesto a levantar el Taj Mahal en La Habana”, decía Trump por entonces.

El tipo de anticastrismo de Trump es de muy reciente incorporación.

Durante las primarias, el entonces precandidato republicano había juzgado como "positivo" que se retomaran las relaciones diplomáticas entre ambos países, aunque consideraba que el trato no era lo bastante beneficioso para Estados Unidos y se debía renegociar, una idea que barniza muchas de las posiciones trumpistas.

Pero en la recta final de la campaña, la posición del hoy presidente electo cambió en busca del voto más anticastrista aseguró que revertiría el decreto presidencial de Obama respecto al país a menos que el régimen de Castro asumiera las nuevas demandas estadounidenses.

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