Después de un año, el norte de Etiopía sigue asolado por los combates

El 4 de noviembre de 2020, el planeta fijaba sus ojos en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Pero en Etiopía, el primer ministro Abiy Ahmed lanzaba una operación militar en la región de Tigré, que iniciaría una guerra devastadora.

29 de octubre de 2021, 03:38hs

El 4 de noviembre de 2020, el planeta fijaba sus ojos en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Pero en Etiopía, el primer ministro Abiy Ahmed lanzaba una operación militar en la región de Tigré, que iniciaría una guerra devastadora.

La intervención rápida y acotada prometida por el premio Nobel de la Paz de 2019 se transformó en un conflicto duradero, jalonado por masacres y violaciones, y amenaza con hundir en la hambruna el norte del país.

- El origen del conflicto -

Abiy Ahmed anunció que esta operación militar permitiría detener a los dirigentes del Frente de Liberación del Pueblo de Tigré (TLPF), el partido dirigente en esa región que dominó durante tres décadas el poder federal hasta 2018.

Según él, la intervención era inevitable después de que el TLPF atacara dos bases militares. El partido regional desmintió toda responsabilidad.

La operación llegaba después de meses de tensiones. Los dirigentes del TLPF, que lamentaban regularmente ser dejados al margen por Abiy, lo desafiaron abiertamente organizando unas elecciones locales en septiembre a pesar de la prohibición decretada por la pandemia.

Después de semanas de ataques aéreos y combates, el ejército federal tomó el control de la capital regional Mekele el 28 de noviembre. El primer ministro cantó victoria.

Pero en junio, el TLPF lanzó un contraataque que le permitió reconquistar la mayor parte de Tigré. El ejército etíope se retiró y el gobierno de Abiy declaró un "alto el fuego humanitario".

- La situación en el terreno -

Después de Tigré, el TLPF extendió su ofensiva a las regiones vecinas de Afar y Amhara para impedir, según sus dirigentes, que las tropas rivales se reagrupen y para romper lo que la ONU describió como un "bloqueo de facto" de la región.

Abiy Ahmed, por su parte, llamó a una movilización nacional contra los "terroristas" del TLPF.

Estas últimas semanas, los combates se concentraron en Amhara, al sur de Tigré.

Las comunicaciones están cortadas en una gran parte del norte de Etiopía y el acceso de periodistas está restringido, con lo que es difícil verificar las posiciones en el terreno.

Tigré ha sido escenario de pocos combates desde finales de junio, aunque la aviación etíope llevó a cabo bombardeos que mataron al menos cuatro civiles a finales de octubre.

El gobierno asegura dirigir sus ataques a instalaciones rebeldes. El TLPF responde que estos muestran el desprecio de la autoridad federal por las vidas civiles.

- La situación humanitaria -

Más de 400.000 personas superaron el "umbral de la hambruna" en Tigré, alertó en julio un alto responsable de la ONU. Desde entonces, la situación no hizo más que empeorar.

Servicios básicos como electricidad, bancos o telecomunicaciones "son rechazados por el gobierno etíope", afirmó en septiembre a AFP un portavoz del departamento de Estado de Estados Unidos, evocando "señales de un estado de sitio".

Naciones Unidas estima que un centenar de camiones de ayuda deberían entrar a diario en Tigré para atender las necesidades de la población. Desde mediados de julio, solo lo hizo un 15% de esta cifra.

AFP pudo confirmar en octubre, en base a documentos internos y organizaciones humanitarias en el lugar, que el hambre está causando muertes en la región.

El gobierno culpa a las incursiones rebeldes en Afar y Amhara de estas dificultades. Pero la ayuda también se ve obstaculizada por las querellas entre el poder federal y las organizaciones humanitarias.

En septiembre, Etiopía expulsó a siete altos responsables de agencias de la ONU, entre ellas Unicef y la Oficina de Coordinación Humanitaria, acusándolos de "injerencia".

En octubre, la ONU retiró a dos otros altos responsables tras la difusión de grabaciones donde criticaban a sus colegas y criticaban al TLPF, violando el principio de neutralidad de la organización.

La crisis humanitaria se expandió más allá de Tigré, con cientos de miles de civiles desplazados por combates en Afar y Amhara.

- ¿Esperanza de paz? -

El gobierno de Abiy Ahmed rechazó toda mediación, incluida de la Unión Africana (UA), en lo que considera un asunto interno etíope.

En agosto, la UA designó al antiguo presidente nigeriano Olusegun Obasanjo como Alto Representante del Cuerno de África. Fuentes diplomáticas aseguran que este responsable trabaja para organizar una negociación.

"Es difícil ver a estos protagonistas alrededor de una mesa y hablar", señala William Davison, analista de International Crisis Group. "Por muy deprimente que pueda parecer, esto parece jugarse cada vez más en el campo de batalla", añade.

Incluso si hubiera negociaciones, "sería ilusorio pensar que las cosas volverán a la normalidad después de tanta sangre vertida y tanta destrucción", opina Awet Weldemichael, experto en seguridad en el Cuerno de África por la Universidad Queen's (Canadá).

Sin embargo, "es importante que haya un cese inmediato de los combates, protección de los civiles, un acceso humanitario sin obstáculos y el fin del sitio a Tigré", agrega.

El presidente estadounidense Joe Biden firmó un decreto autorizando sanciones contra los beligerantes si no se comprometen a una solución negociada.

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FUENTE: AFP

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