"Dejar de pensar en las personas como número" y lo más difícil es "ver cómo te miran": testimonios sobre la situación de calle

Desde el colectivo Ni Todo Está Perdido consideran que las políticas para la situación de calle tienen que dejar de reproducir el modelo de los refugios: "No sirve para nada".

El gobierno dará a conocer en las próximas horas un nuevo plan nacional para atender a personas en situación de calle. Humberto Aguilera, representante del colectivo Ni Todo Está Perdido, dijo a Subrayado que para atender esta problemática los refugios no funcionan y que hay que crear políticas de inserción laboral y cooperativas de viviendas.

Para él es importante "dejar de pensar en las personas como número".

"Si el Ministerio insiste en contar a las personas y no ve la historia de cada una de estas personas, es un grave problema", señaló.

Por otra parte, considera que "hay que crear nuevas políticas" y que "no se puede seguir reproduciendo algo que ya está considerado que no sirve para nada", en referencia a los refugios.

"Hay personas que llevan cinco años viviendo en refugios, con chinches, que no tienen culpa, porque quizá no tienen otra opción, pero no se está mirando la dignificación de la persona", aclaró.

También consideró necesario "dejar de enredar la drogadicción con la persona en situación de calle".

"Dentro del colectivo hay varias cosas que son importantes contarlas. Una, tenemos una cooperativa. Los baños públicos que están en algunas plazas, son cuidados, limpiados y organizados por compañeros. En el colectivo también tenemos la posibilidad de estar creando hoy en día una cooperativa de vivienda. Sí hay formas, hay nuevas opciones. Crear más casas colectivas, crear más casas y acompañamientos diferentes. No se puede seguir pensando en lo que ya no sirve que son los refugios", aseguró. "Tenemos que seguir insistiendo en los procesos individuales que terminan siendo procesos grupales", añadió.

Un hombre de 40 años está hace tres en situación de calle. Antes de eso, trabajó instalando aires acondicionados y en gastronomía, pero ahora busca trabajo y no consigue.

"La mayoría de las personas en situación de calle consumen. Y eso es un problema. Pero también hay una realidad de qué pasó antes de que consumieran o por qué empezaron a consumir", dijo. Él consume, aunque intenta dejar.

"La situación ahora que empieza el invierno es un poco dura, porque el frío, la lluvia. A veces viene Ley de Faltas y la Policía y te sacan el colchón, te sacan la frazada, todo lo que tenés", dijo. En su caso, no va a refugio. "Pienso que es peor el refugio que la cárcel", sostuvo.

"A veces hago cuadros, pinto mandalas, y sino reviso la volqueta y encuentro cosas o los vecinos me da cosas y lo vendés al 10% de lo que vale, porque la mayoría de las cosas andan", contó. Con eso compra comida o a veces pide en bares o panaderías o a vecinos que conoce.

Para él, lo más difícil para intentar salir de su situación es "ver cómo te miran las personas".

TESTIMONIO GENTE EN CALLE

Gustavo también vive en la calle y aseguró que se alimenta todos los días “gracias a los vecinos”.

“No creo en el Mides. El Mides sale a la madrugada, cuando la gente está acostada, calentita, durmiendo en sus lugares, para levantar a la gente. Si sos del Ministerio de Desarrollo Social tenés que ayudar a la gente en el correr del día”, dijo.

TESTIMONIO GENTE CALLE UNO
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