Cómo era vivir con Stephen Hawking, según exesposa; "pensé en suicidarme"

Jane Wilde fue abandonada por el genio en 1991, pero rehizo su vida y se reconcilió con él gracias a la película "La teoría del todo"


Jane Wilde Hawking, la primera esposa del científico británico fallecido, reconoció que su vida junto a él fue tan dura que en algún momento pensó en suicidarse. Esto le ocurrió mientras vivía con él y luego que él la abandonara por otra mujer.

Mucho después escribió "Music to move the stars", las primeras memorias sobre su matrimonio, y ha cerrado la incursión autobiográfica con "Hacia el infinito", libro en el que se basa el filme "La teoría del todo"

En declaraciones al diario ABC, Wilde admitió que Heyller Jones, su segundo marido, le salvó la vida y a reconciliarse con su primer amor.

Después de muchos años de sufrimiento ella admite que salió bien parada de la mayor aventura de su vida: estar en la mayor intimidad de uno de los hombres más inteligentes de la historia de la humanidad.

Cuando le preguntan cómo quisiera ser recordado Hawking, su exesposa no tiene dudas: "como el científico más importante desde Einstein".

Ella había conocido a Stephen a principios de los 60 en una fiesta. En 1965 se casaron y tuvieron tres hijos.

Estaba impactada por su inteligencia y sentido del humor. Entonces, quiso saber todo sobre él.

"Me entusiasmé, sin saber mucho, por la física y el estudio del universo. En aquella época, Stephen era tan importante para mí que yo quería saber todo lo que hacía, quería apoyarle, animarle a lograr todo lo que se proponía"

SE ACABA EL MUNDO

La joven Jane sabía del diagnóstico de ELA, pero estaba tan enamorada que decidió dedicarse enteramente a ese hombre que tenía un pronóstico de sobrevida de dos años.

"El era muy joven, y la juventud y el optimismo van de la mano", contó.

"Me dije: bueno, puedo dedicarme a Stephen durante dos años, tengo el resto de mi vida por delante. Además, la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética estaba en su plenitud, y teníamos la sensación de que en cualquier momento podía estallar sobre nuestras cabezas una bomba nuclear y acabar con todo. Decidí que no me importaba", añadió.

Después, Stephen sorprendió a todos con su pasión por la vida y el cuento de hadas se volvió pesadilla cotidiana.

"Tenía que prepararle por la mañana, llevarle a su despacho, que estaba muy cerca de nuestra casa, prepararle la comida, luego la cena… Stephen necesitaba tres grandes comidas al día. Cuando tuvimos niños, había fines de semana en los que estaba sentado, en su silla de ruedas, y pasaba un día tras otro sin decir nada; me preocupaba y le preguntaba si le dolía algo, si se sentía mal con los niños o conmigo… Al final, el lunes, sin venir a cuento, sonreía. Resulta que había logrado descifrar un problema de Física".

La fama cambió la vida del científico. El hecho de su peculiar genialidad y su enfermedad hicieron mella. También cambió su talante, por el hecho de estar siendo observado en forma permanente.

"Con la publicación de «Breve historia del tiempo» tuvimos que emplear a mucha gente en casa porque Stephen necesitaba muchos cuidados. En ese momento, tanto los niños como yo nos sentimos arrinconados, desplazados. Él se convirtió en el centro de todo. Su carácter cambió mucho debido a la influencia de ciertas personas que estaban en casa… Es decir, por su enfermedad y lo que había sufrido".

En 1991, la abandonó sin decir palabra. Se fue con con la enfermera Elaine Mason, con quien estuvo hasta 2006 y se separaron en medio de acusaciones de maltrato.

Después del abandono de Stephen, Jane Wilde pensó en escribir la primera biografía del matrimonio.

Pero decidió no hacerlo, para no estar bajo la influencia del rencor.

"Tarde o temprano tendría que escribir algo -dijo ella- porque siendo Stephen tan famoso toda la familia se vería afectada (por la historia). Sabía que, algún día, alguien investigaría y escribiría algo que podría ser exacto o una invención. Quería escribir la historia definitiva de nuestro matrimonio."

Le fue fácil perdonar al hombre con el que había compartido la mitad de su vida.

"Uno siempre tiene que perdonar a Stephen, porque sufre tanto… Hubo ciertas cosas que fueron una falta de consideración hacia mí, pero me dije: Yo lo tengo todo y él no tiene nada, no puede moverse, no puede hablar, le resulta difícil comer… No tengo derecho a quejarme", afirmó.

Wilde contó que al científico le gustó la película. No leyó los libros.

"Es un privilegio que haya una película de nuestra vida juntos. Creo que Stephen también piensa así. Tengo mis quejas, porque han camuflado caracteres, han condensado el tiempo, han cambiado acontecimientos… Pero aún así es una maravilla".

LA CONTRIBUCIÓN DEL GENIO

Hawking comenzó su carrera en 1962 con dos baldes de agua fría. El primero llegó cuándo le diagnosticaron esclerosis lateral amiotrófica, una enfermedad degenerativa incurable. En su momento le diagnosticaron solo dos años de vida, pero la tenacidad del científico le llevó a vivir mucho más.

La segunda decepción es que no pasó el corte para trabajar su posgrado en Cambridge con el afamado astrofísico Fred Hoyle. En su lugar le asignaron al por entonces desconocido físico Dennis Sciama. A la postre, esa decepción resultaría providencial. Sciama, precisamente por su menor renombre, estaba más abierto al diálogo que Hoyle y ayudó a Hawking a perfilar su visión del universo y a formular la que sería su primera gran aportación a la ciencia: el Big Bang.

Bajo la tutela de Sciama, Hawking estudió la obra de Roger Penrose, un físico, matemático y filósofo que logró probar como correcta la teoría de la relatividad de Einstein y estableció el concepto de singularidad asociada a los agujeros negros. Penrose tenía la teoría de que en el centro de un agujero negro había un punto donde el espacio y el tiempo se rompen, una singularidad.


Hawking llevó esa teoría más lejos. si en los agujeros negros había una singularidad, tenía que haber otra en el mismo universo, un punto de ruptura y de comienzo desde el cual el universo se expande. Ese punto y momento cero era conocido como el Big Bang, pero la idea no era tenida muy en cuenta porque Fred Hoyle la consideraba absurda. En su lugar, el renombrado astrofísico pensaba que la densidad del universo nunca cambiaba. A esa teoría se la conoce como Teoría del Espacio Estacionario.

“Mi objetivo es simple”, dijo en una ocasión. “Es entender completamente el universo, porqué es como es y porqué existe simplemente“.

Muchos de sus trabajos se centraron en unir la relatividad (la naturaleza del espacio y del tiempo) y la teoría cuántica (la física de lo más pequeño) para explicar la creación y el funcionamiento del cosmos.

En 1974, se convirtió en uno de los más jóvenes miembros de la Royal Society, la sociedad científica más prestigiosa del Reino Unido, con sólo 32 años.

En 1979, fue nombrado titular de la prestigiosa Cátedra Lucasiana de la Universidad de Cambridge, centro al que llegó procedente de la Universidad de Oxford para estudiar astronomía teórica y cosmología.

La cátedra, a la que tuvo que renunciar al cumplir la edad límite de 67 años, fue ocupada tres siglos antes por el ‘padre’ de la gravedad Isaac Newton.

Hawking puso a prueba las teorías de Newton en 2007, cuando a los 65 años de edad realizó un vuelo de gravedad cero en Estados Unidos, en lo que esperaba fuera sólo un primer paso antes del vuelo suborbital espacial que esperaba llegar a realizar.

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“Pienso que la raza humana no tiene futuro si no va al espacio“, insistió en los últimos años de su vida.

“Creo que la vida en la Tierra está ante un riesgo cada vez mayor de ser destruida por un desastre, como una guerra nuclear repentina, un virus creado genéticamente u otros peligros”, dijo.

Para cuando participó en el vuelo, Hawking era mundialmente famoso y conocido como un comunicador ingenioso y dedicado a hacer accesible la ciencia a un público lo más amplio posible.

Su libro de 1988 “Historia del Tiempo” buscaba explicar a los no científicos las teorías fundamentales del universo y se convirtió en un superventas con millones de copias vendidas en todo el mundo.

Fue seguido en 2001 por “El universo en una cáscara de nuez”, y también protagonizó numerosos documentales e incluso hizo apariciones estelares en populares series televisivas como “Star Trek” y “The Simpsons”.

En 2007, Hawking publicó un libro para niños, “La llave secreta de George para el universo“, con su hija, Lucy, en el que trataba de explicar el sistema solar, los asteroides, sus queridos agujeros negros y otros cuerpos celestes..

MUJERES, EL VERDADERO MISTERIO

Recibió innumerables reconocimientos y títulos honoríficos, y fue condecorado Comandante de la Orden del Imperio británico por la reina Isabel II.

El astrofísico continuó trabajando e investigando hasta el final, sin perder su curiosidad y su humildad ante los innumerables misterios de la ciencia.

“Me parece que acabo de perder 100 dólares”, admitió en 2012 tras el anuncio del descubrimiento del bosón de Higgs, la escurridiza partícula postulada por Peter Higgs y considerada como el santo grial de la cosmología.

El único enigma que, según él, nunca logró desentrañar, fueron “las mujeres”. “Un misterio total”, declaró una vez a la revista New Scientist.

 

 

 

 

 

 

 

 

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