Colectivos de riesgo: el peatón

    Dentro de los temas que se pueden manejar con respecto a la siniestralidad, debemos referirnos a los distintos grupos de personas que tienen posibilidades de participar en los siniestros.

     

    Dentro de los temas que se pueden manejar con respecto a la siniestralidad,  debemos referirnos a los distintos grupos de personas que tienen posibilidades de participar en los siniestros.

    Es importante destacar algunas particularidades de colectivos específicos, que destacan entre otros por su frecuencia en la siniestralidad. Esto no quiere decir que todos deban o pasen por estas situaciones, pero sí que los hay algunos más que otros.

    Por su vulnerabilidad vamos  a mencionar muy especialmente a los niños y los mayores en su función de peatones. Los peatones son los conductores de su propio cuerpo. Aunque en los últimos tiempos por fortuna vienen bajando en la estadística, los niños sufren siniestros entre los 6 y los 10 años de edad. Luego de esta edad  participan conduciendo una bicicleta. Factores como la imprudencia, no conocer las reglas o su bajo control de la atención hacen que incurran en conductas que lo ponen en riesgo de sufrir un hecho desgraciado. Por otra parte otras condicionantes se encuentran en su  baja estatura. El campo visual de un niño puede llegar a ser un 40% menor que el del mayor.

    La audición es otro aspecto a tomar en cuenta -muchas veces oyen ruido de vehículo pero necesitan visualizarlo para comprobar desde dónde viene-.

    Estos factores hacen que su tiempo de reacción sea superior al de los mayores, por lo que al tomar una decisión frecuente de cruzar una calle, no anticipen el riesgo y lo hagan de manera totalmente insegura.

    En grupos es además, es impredecible su respuesta. Desde el punto de vista del conductor, se debe entender que el niño no es un adulto en pequeño, por lo que es necesario que adopte una postura de protección y prudencia para evitar riesgos innecesarios.

    Los mayores son un grupo cada vez mayor en nuestro país. Los riesgos de sufrir un atropellamiento se encuentran en la base de una deficiencia sensoriomotora que inevitablemente se va produciendo con el paso del tiempo.

    La visión y la audición, su mundo subjetivo o la desinformación, pueden ser algunos de los factores que lo afecten tanto en la conducción como en su rol de peatón.

    El riesgo de atropello es mayor en la ciudad, pero el riesgo de muerte en la carretera se multiplica. Dentro de los errores más frecuentes encontramos el cruzar en zonas indebidas, no reconocer en algunos casos la luz del semáforo, cruzar sin mirar.

    Notamos que la mayoría de los casos fatales el adulto iba solo, por lo que por contraposición, podríamos decir que cuando van acompañados o al cuidado de chicos por ejemplo se protegen más.

    Entendamos que compartimos el mismo espacio en la vía. El conductor debe estar formado e informarlo sobre estas variables para adaptar su estilo de manejo a sus características, y así evitar siniestros perfectamente predecibles y evitables.

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