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Caso Amodio: llaman a declarar al "otro traidor" de los tupamaros
Mario Píriz Budes es señalado como un factor clave en la derrota. Sin embargo, nunca fue condenado a muerte por la organización
Este lunes declarará ante loa jueza Julia Staricco el otro tupamaro declarado traidor por la organización y al que Héctor Amodio Pérez responsabiliza de la caída de la guerrilla en 1972. También lo harán el periodista Samuel Blixen, quien integró la organización. y Alba Antúnez, otra exguerrillera.
Se trata de Mario Píriz Budes, conocido en el MLN como “Tino”, quien actualmente reside en Rivera. Si bien los tupamaros coinciden en que Píriz Budes fue delator, nunca fue condenado a muerte como sí lo fue Amodio.
Declarará en la causa de las 28 militantes tupamaras que denunciaron abusos y tortura por parte de las Fuerzas Conjuntas, por la que también fueron citados los exguerrilleros Amodio Pérez, Eleuterio Fernández, José Mujica y Julio Marenales, y los exmilitares Mario Aguerrondo y Armando Méndez, entre muchos otros.
La jueza intenta determinar si Amodio salió en unidades militares -según coinciden varios testimonios- señalando excompañeros de militancia que luego resultaron víctimas de tortura e incluso murieron en interrogatorios. Algunas de las 28 mujeres de la causa original señalan a Amodio como responsable de sus encarcelamientos. Staricco deberá decidir si la indagatoria a Amodio -copmo pide su abogado- está delimitada dentro de la Ley de Caducidad.
Según La Diaria, la magistrada se expedirá esta semana.
La indagatoria por estos casos de violación a los derechos humanos se ha focalizado, en gran medida, en el testimonio de Amodio Pérez quien se fue del país en octubre de 1973 junto a Alicia Rey Morales, otra militante tupamara, ambos con identidad falsa.
“Tino” Píriz Budes fue colaborador directo de Raúl Sendic en la Columna del Interior y luego ocupó cargos directivos al máximo nivel. De acuerdo a varias fuentes fue quien decidió la ejecución del peón Pascasio Báez, uno de los asesinatos más cruentos del Movimiento de Liberación Nacional. La concreción del hecho fue adjudicada a Ismael Bassini y a Henry Engler, entonces estudiantes de medicina y dirigentes de la guerrilla.
Las acusaciones de Amodio contra Píriz Budes volvieron a ponerlo en primera plana luego de años de silencio. Para Amodio, ya trabajaba para inteligencia policial desde 1967, un año antes de su ingreso al MLN.
Píriz Budes dejó Uruguay antes que el propio Amodio, se radicó en Paraguay y volvió en 1993 para radicarse en Rivera. Allí ejercició el periodismo y fue asesor del exintendente colorado Tabré Viera, aunque él no se define como colorado: "soy un socialista sin apellido", comentó en una de las pocas entrevistas que ha concedido.
Según el libro “Alto el fuego” de Nelson Caula y Alberto Silva, “Tino” trabajó posteriormente para la dictadura de Stroessner infiltrándose en organizaciones opositoras.
La denuncia de Amodio señala que Píriz Budes fue el verdadero delator de la organización. Los militares Armando Méndez y Carlos Calcagno -según su relato- le mostraron una carpeta en la que suexcompañero había dado información clave sobre cada dirigente, sobre locales clandestinos y sobre la organización del Movimiento de Liberación Nacional.
Según Amodio, Méndez le propuso “ordenar los papeles”, pero la suerte de la guerrilla ya estaba echada.
A partir esta situación, Amodio sostiene que empezó a planear una salida para él y para su pareja, Alicia Rey Morales, alias "La Negra Mercedes", quien estaba presa en otro establecimiento.
La negociación de Amodio fue apoyada por Calcagno (con quien tenía un lejano parentesco), Nino Gavazzo (quien era conocido desde la infancia) y por el propio Méndez, quien entonces era un joven teniente de 22 años. A través de ellos, Amodio y su mujer consiguieron la documentación falsa y 500 dólares incautados a otros tupamaros en el Batallón Florida.
Según “Alto el fuego”, Amodio recibió 80.000 dólares por su trabajo. Sin embargo, él confiesa en “Palabra de Amodio” que se va del país con una billetera de dólares falsos entregada por su padre a través de Marcos, un tío residente en España.
Marcos integraba una banda de delincuentes en Madrid y queria aprovechar el expertise de Amodio en materia de falsificación de dinero y documentos.
Los primeros años de Amodio en ese país estuvieron dedicados a trabajar para ese familiar, hasta que por una gestión de Alicia Rey Morales consiguió trabajo en una editorial. En Uruguay había sido obrero gráfico en el diario BP Color.
Según deja entrever Amodio, la pareja tuvo un hijo en España que lleva el apellido Correa (la nueva identidad de Amodio es Walter Salvador Correa Barboza) y se separó en los años 90.
Amodio llegó esta vez al país con Aurora, su actual pareja. Con ella negociaron su llegada al país con Ediciones de la Plaza y el diario El País, que le proveyeron seguridad y alojamiento.
La pareja esperaba estar en Montevideo 24 horas para presentar "Palabra de Amodio", el libro de Jorge Marius. Pero las citaciones judiciales extendieron su permanencia en el país.
Principalmente por la reequisa de su pasaporte español, que coincide con el nombre falso que le otorgaron los militares para salir del país. La jueza María Elena Mainard ordenó tramitarle un pasaporte con el nombre Hector Amodio Pérez, lo que dificultará su regreso a España. Además de perder los beneficios de la residencia legal en España, Amodio podría perder sus derechos jubilatorios.
Todo esto en caso de ser sobreseído de la causa en la que declara como imputado. Según la Diaria, Amodio pactó con El País la realización de un documental de su estadía en Uruguay.
Pero las condiciones han cambiado, y según publica La Diaria en base a fuentes de la editorial, eso ha llevado al extupamaro a avisar: " a las rejas no llego".
FOTO. Principales tupamaros dan una conferencia de prensa en Conventuales recién salidos de la cárcel en 1985. El regreso de Amodio volvió a agitar los fantasmas de la caída del movimiento guerrillero, las torturas y la cárcel. (RTVE)
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