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Brisbane, preparada para ser elegida sede de los Juegos de 2032

Polémicas, sobrecostes, caos provocado por el covid-19... Las últimas ediciones olímpicas no han animado precisamente a los candidatos a lanzarse a la carrera por acoger los Juegos de 2032, un desafío que Brisbane, un lugar soleado de la costa este australiana, confía en organizar con gran éxito.

Polémicas, sobrecostes, caos provocado por el covid-19... Las últimas ediciones olímpicas no han animado precisamente a los candidatos a lanzarse a la carrera por acoger los Juegos de 2032, un desafío que Brisbane, un lugar soleado de la costa este australiana, confía en organizar con gran éxito.

La ciudad será sin duda designada el miércoles anfitriona de esos Juegos Olímpicos de 2032, en la votación del Comité Olímpico Internacional (COI) en Tokio.

La noticia, un secreto a voces, se acoge con entusiasmo entre la población local, lejos del posible debate que un encargo así podría haber producido en otras ciudades del mundo.

"La ciudad es magnífica, sería genial que un evento de una magnitud así pudiera tener lugar aquí", exclamó Marium Ammar, originaria de Pakistán pero residente en Brisbane desde hace siete años.

Brisbane cuenta con los favores del COI, pero no es la única aspirante, ya que también son candidatas Doha y un proyecto de las dos Coreas, en una candidatura conjunta que tenía pocas opciones de llegar a buen puerto.

La potencia económica de Australia y su interés por el deporte situaron pronto la candidatura de Brisbane en la 'pole position', según Judith Mair, experta en el sector turístico en la Universidad de Queensland.

"Australia tiene mucha suerte de estar en disposición de poder organizar un evento tan grande", explica. "A muchos países les gustaría quizás hacerlo, pero no pueden permitírselo económicamente", afirma.

El país organizó ya los Juegos Olímpicos dos veces, en Melbourne-1956 y en Sídney-2000.

Brisbane, una ciudad de 2,3 millones de habitantes de la costa este, es considerada habitualmente como un lugar más relajado y menos cosmopolita que las dos grandes ciudades del sur.

La competición olímpica tendría lugar en Brisbane pero también en las ciudades de su entorno en el estado de Queensland, como Gold Coast, que ya fue sede de los Juegos de la Commonwealth en 2018.

- Hacer la ciudad atractiva -

Los Juegos Olímpicos podrían estimular el perfil internacional de Brisbane, convirtiéndola en un lugar más atractivo para los turistas, que la utilizan a menudo como un lugar-trampolín para llegar a lugares de los alrededores como la Gran Barrera de coral.

"Por todos los sitios que he viajado, la gente me pregunta dónde está Bribane. Y tienes que sacar un mapa para mostrarles que está a una hora de avión de Sídney", cuenta la presidenta del Consejo Olímpico de Queensland, Natalie Cook. "Eso va a cambiar", vaticina.

Los organizadores de los Juegos Olímpicos han probado un nuevo sistema de elección de sede, basado en el diálogo, para 2032. Varias ciudades se habían retirado del proceso, preocupadas por los costes y por las grandes instalaciones vacías en un futuro.

La reforma, llamada "Nueva Norma" y revelada en 2018, autoriza también la utilización de infraestructuras ya existentes, incluyendo estadios más pequeños, y la posibilidad de que sean temporales.

Con casi un 85% de las infraestructuras ya construidas, Australia espera que esos cambios reduzcan los costes y contempla un presupuesto de 4.500 millones de dólares australianos (3.307 millones de dólares), muy inferiores a los 13.000 millones de euros o 15.350 millones de dólares estadounidenses previstos para Tokio-2020.

Millicent Kennelly, experta en Turismo y Deporte de la Universidad Griffith de Brisbane, suaviza sin embargo las predicciones económicas optimistas, que deben "ser tomadas con pinzas" por la dificultad recurrente de los organizadores para mantener los presupuestos iniciales.

"Creo que el hecho de asumir un evento de esta importante con tanta antelación comporta un riesgo", añade.

"Hay muchas incertidumbres económicas desde hace un tiempo, con el covid-19 y el calentamiento climático. Así que es un desafío, desde ese punto de vista", señala.

El proyecto de Brisbane está respaldada por la primera ministra de Queensland, Annastacia Palaszczuk, y cuenta también con el apoyo del conjunto político, entre ellos los conservadores del gobierno federal.

hr/arb/rbo/dr/gr

FUENTE: AFP

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