Venezuela, 18 de julio de 1993. El actual goleador de Bolivia, Marcelo Martins Moreno, era un niño de seis años. Ese día, la verde festejó su última victoria en un premundial como visitante.
Bolivia fracasa de nuevo fuera de casa y Catar se aleja cada vez más
Venezuela, 18 de julio de 1993. El actual goleador de Bolivia, Marcelo Martins Moreno, era un niño de seis años. Ese día, la verde festejó su última victoria en un premundial como visitante.
El combinado del vasco Xavier Azkargorta goleó 7-1 a la vinotinto en el estadio Cachamay, ante unos 20.000 espectadores que despidieron a su equipo con silbidos.
Venezuela abrió el marcador a los 14 minutos, pero Bolivia lo dio vuelta rápidamente y, lejos de detenerse, siguió anotando hasta llegar al humillante resultado.
Fue la peor derrota que los venezolanos sufrieron como locales en una clasificatoria en toda su historia y una de las mayores goleadas de un equipo sudamericano de visitante en eliminatorias.
Para Bolivia, el encuentro abrió una racha de cinco victorias al hilo, pero ninguna otra fuera de los 3.600 metros de altitud de La Paz.
El equipo de los capitanes Carlos Borja y Milton Melgar, que alternaban la banda de capitán, fue el único en la historia de la selección en clasificar a un mundial: Estados Unidos-1994.
El país andino había participado antes en 1930 y 1950, pero siempre como invitado.
Hoy, esos días gloriosos son parte de un pasado remoto.
El seleccionado que hoy conduce César Farías lleva 59 partidos sin ganar fuera de casa en eliminatorias sudamericanas, la peor secuencia de cualquier equipo de la competición.
Medio centenar de esos encuentros fueron derrotas y solo nueve empates.
Años sin triunfos fuera de casa dejan en claro que la verde carece de estrategia y necesita mejorar su nivel de juego para permitirse soñar con hitos similares al de 1993.
Estuvieron aferrados hasta ahora a una supuesta ventaja de locales por la costumbre de jugar en la altura de La Paz (3.600 metros).
Pero ya ni siquiera eso ayuda: de los últimos seis encuentros disputados en La Paz, Bolivia ganó dos, perdió dos y empató otros dos.
Contra Colombia, por la novena fecha de la clasificatoria, lograron en casa un desesperado empate sobre el final.
El encuentro del domingo contra Uruguay estuvo cerca de ser una derrota humillante para los andinos, si no fuera por descuidos de la celeste y un penal polémico que tuvo a todo el estadio en vilo por un largo rato.
Octavo entre diez en la tabla de Sudamérica de cara a la copa del mundo, la verde se distancia cada vez más del sueño de Catar.
Quizá por resignación, tal vez por impotencia, los bolivianos en las calles y bares no parecen vivir los partidos de su selección con el entusiasmo de antes.
"Simplemente no lo podíamos creer", escribió el expresidente de Bolivia Carlos Mesa (2003-2005) un mes después de la victoria de 1993 ante Venezuela.
"Un periódico paceño tituló 'Parecía algo de futbol ficción', y en muchos sentidos reflejaba la alegre incredulidad de un país entero que por fin veía a su selección nacional dar un espectáculo futbolístico de primer nivel", se leía en las líneas del exmandatario, abocado entonces al periodismo.
En 2021, ese fútbol de principios de 1990 vuelve a ser ficción para los bolivianos, que anhelan vivir, igual de incrédulos que aquel día en Puerto Ordaz, una goleada 7 a 1.
msr/ol
FUENTE: AFP
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