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Belgas inician proceso de remoción de destrozos tras devastadoras inundaciones

"En menos de diez minutos, el nivel del agua subió casi un metro", dice Isabelle Bervoets mientras inspecciona los destrozos en su restaurante en Grez-Doiceau, una tranquila comuna en la región belga de Valonia.

"En menos de diez minutos, el nivel del agua subió casi un metro", dice Isabelle Bervoets mientras inspecciona los destrozos en su restaurante en Grez-Doiceau, una tranquila comuna en la región belga de Valonia.

Después de varios días de lluvias torrenciales, cuando llegó el agua lo hizo muy rápidamente, y ahora las pequeñas ciudades devastadas en el sur y este de Bélgica iniciaron el proceso de recuperación, que llevará un largo tiempo.

En la comuna de Pepinster, que el viernes esperaba una visita del rey Felipe, concentra por sí sola la mitad de las víctimas, según el alcalde, Philippe Godin.

El pueblo está situado en un valle donde confluyen varios ríos, y por ello las inundaciones provocaron el derrumbe de una veintena de casas.

Este viernes la región no tenía agua potable ni electricidad ni telefonía móvil.

"Es un tsunami", dice Godin a la AFP. "Hay que pensar en estas personas que han perdido todos sus recuerdos, es terrible".

- Desastre "sin precedentes" -

El primer ministro, Alexander De Croo, dijo este viernes que se trata de las inundaciones "más catastróficas" que recuerde el país, un "desastre sin prededenes", y anunció una jornada de duelo nacional para el 20 de julio.

A su vez, la ministra de Interior, Annelies Verlinden, informó que el saldo de víctimas se elevaba a 20 muertos y 20 desaparecidos.

Un día después de la repentina inundación que hizo desbordar las orillas del rio Tren, un afluente del Dyle que atraviesa la región de Brabante (centro), el agua ha comenzado a retroceder.

En el restaurante de Bervoets ahora comienza la tarea de limpieza.

El suelo está cubierto de lodo, los taburetes se han volcado por todas partes y el olor a aguas residuales es muy fuerte.

"La nevera de la bodega en la planta baja está estropeada", dice, sin ocultar su resentimiento con la municipalidad por la falta de previsión.

"Estoy irritada con el pueblo", dice la mujer de 53 años. "Eran los jóvenes los que nos traían sacos de arena porque cuando llamé al pueblo no tenían más", dijo.

- "Nada como esto" -

El Brabante Valón, un suburbio residencial al sur de la capital belga, está sin embargo acostumbrado a inundaciones. Las de los veranos de 2002 y 2005 aún se recuerdan

"Pero desde 2005 no habíamos visto nada como esto, y sobre todo no imaginábamos que iba a ser de tanta fuerza", apunta Bervoets.

No muy lejos de allí, Amandine Bosquet también hace un inventario de los daños en su casa. "Hemos perdido todo lo que había en la planta baja", dice la joven mientras limpia las baldosas del piso.

Angleur, Lieja, Chaudfontaine, Theux, Verviers, Pepinster, Spa... La lista de las comunas belgas que están sumergidas desde el miércoles es larga, en particular aquella situadas sobre los afluentes del río Mosa.

Pero desde el jueves los temporales se movieron hacia el norte del país, causando daños en Hainaut y la provincia flamenca de Limburgo.

Para ayudar a las víctimas, los bomberos y soldados del ejército están desplegados todas esas zonas este viernes asistidos por rescatistas de Francia, Italia y Austria.

El tráfico ferroviario podría permanecer interrumpido durante semanas en las zonas más afectadas.

En medio del desastre al menos en la ciudad de Lieja, a orillas del Mosa, no se produjo el temido escenario de lo previsto el jueves, ya que el río no desbordó, como era esperado, en la noche.

"Pero no debemos proclamar la victoria, el nivel de alerta y vigilancia sigue siendo extremo", advirtió la alcaldesa en funciones, Christine Defraigne.

A medida que el agua retrocede "probablemente todavía nos encontremos con situaciones catastróficas"', agregó la funcionaria a la prensa.

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FUENTE: AFP

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