Nacional

Armando Méndez, un sobreviviente al que Amodio devolvió al ruedo

Joven y astuto oficial antisubversivo, y luego impenitente director de Aduanas en democracia, Méndez fue redescubierto por el extupamaro en sus cartas

Para quienes tienen recuerdo de estos últimos 28 años de democracia, Armando Méndez fue una figura que tuvo alto perfil en los primeros años 90 como director de Aduanas.

Fue una breve pero intensa aparición. Su condición de militar retirado era un dato menor entonces. Como tantos otros jerarcas de Aduana de estos años (Víctor Lissidini, Pablo Illarietti, Luis Salvo, entre muchos de una larga lista) entró con pie firme y luego fue derrotado por el sistema.

Méndez (1949) se enfrentó al poder político y a las mafías del contrabando y terminó renunciando.

Pero el exoficial fue un combatiente en otras áreas. Pese a su extrema juventud, fue un militar muy destacado en la lucha contra la subversión.

Las cartas de Amodio Pérez lo trajeron de alguna manera de nuevo al ruedo político, según un informe publicado hoy por la revista Caras & Caretas.

Las menciones de Amodio a Armando Méndez van en el mismo sentido que los viejos escraches de las organizaciones de familiares de desaparecidos.

Como impulsor del organismo llamado Operación Comando Antisubversivo, Méndez fue un protagonista absoluto de las negociaciones que terminaron con la entrega del organigrama del Movimiento de Liberación Nacional y de los papeles que “ordenó” Amodio durante su última reclusión antes de irse del país.

Méndez fue quien negoció plata y condiciones de salida para el exjefe guerrillero y su compañera Alicia Rey Morales. La información era a cambio de plata y un salvoconducto para salir del país.

Para lograr sus objetivos no hizo falta nada, porque Amodio ya estaba convencido de la derrota y de su intención de no sufrir apremios físicos. Lo hizo en un clima de máxima confianza ya que los otros dos negociadores eran conocidos suyos desde antes de la guerrilla: el militar Carlos Calcagno (pariente) y José Nino Gavazzo (conocido de la infancia) facilitaron las cosas e incidieron para que el general Esteban Cristi cediera en las condiciones puestas por Amodio. También estuvieron en esas negociaciones el teniente coronel Carlos Legnani y Ramón Trabal, asesinado unos años después en París en extrañas circunstancias.

Méndez creció como favorito de Trabal, el hombre que creó el Servicio de Información de Defensa.

En ese contexto viajó a Panamá y tomó cursos en la escuela de las Américas de Panamá, en donde Estados Unidos centralizó la formación militar antiinsurgente para América Latina.

Según el informe de Caras y Caretas, firmado por Roger Rodríguez, Méndez se integra al Servicio de Inteligencia (S2) y junto con otro oficial, Menotti Ortíz del Puerto perfeccionan los “sistemas de interrogatorios”. Precisamente en esas instancias murió Rosendo Fachinelli en el batallón Florida.

Durante su gestión en el OCOA, según denuncian las organizaciones de Derechos Humanos, se produjeron decenas de muertes en distintos batallones, entre ellas la de Nibia Sabalsagaray -por la que fue procesado el General Miguel Dalmao- y la de Aldo Perrini, un hombre que no tenía nada que ver con la guerrilla.

Méndez ha sido un afortunado en la vida, según el reportaje. En 1970 ganó el premio mayor de una rifa del Hospital Pereira Rossell que le permitió gestionar un campo de 1,000 cuadras cerca de Montevideo.

En 1977, ingresó a la compañía de Contrainformaciones del Ejército. Un exsoldado, Hugo García Rivas, lo acusa de la muerte del militante Humberto Pascaretta en su libro “Memorias de un extorturador”.

Pascaretta trabajaba en una empresa de capitales estadounidenses y su muerte “fue un favor para la embajada”, según Caras & Caretas.

No obstante, el oficial tuvo sus diferencias con el régimen. Se le atribuye oponerse al general Gregorio Álvarez durante el negocio del Operativo Conserva en 1982 bajo sospecha de corrupción. Esto determinó su salida oficial como funcionario de la dictadura, aunque siguió en las Fuerzas Armadas. Antes había estado en la Cárcel de Mujeres por un breve lapso.

La democracia lo encontró bien consolidado como oficial de rango medio. Fue ascendido a Teniente Coronel en plena democracia, en 1986.

Después de años de silencio, la reaparición de Amodio expuso a Méndez frente a la opinión pública justo en un momento en que es un prestigioso empresario de bajo perfil.

El grupo que lleva su nombre es propietario de empresas de seguridad y limpieza. Muchas de ellas tienen contrato con el Estado.

Las cartas de Amodio recuerdan que el ordenamiento de los papeles remitió a varios operativos antisubversivos que tuvieron como resultado la muerte de varias personas.

Uno de los más significativos fue el de Washington Barrios, un hombre que integraba los grupos de apoyo al MLN-T. Desde su puesto de trabajo en Alíscafos Belt traficaba personas y dinero para la guerrilla.

Barrios fue secuestrado en una casa de Aires Puros. Allí murieron Su esposa Silvia Reyes, Diana Maidanik y Laura Raggio. Todas eran menores de 20 años. En ese operativo murió también el policía Dorval Márquez.

Méndez fue el encargado -junto con Gavazzo- de llevarle a la familia la noticia de la desaparición de Barrios, a quien supuestamente habían llevado a declarar a un juzgado de La Plata, Buenos Aires.

La versión oficial fue que se fugó, pero la realidad indica que el militante nunca volvió a aparecer.

En una de sus visitas a la familia Barrios, Méndez fue el encargado de devolver la moto que los militares habían secuestrado en la matanza del 21 de abril de 1974.

Foto: Antiguo escrache del movimiento de izquierda radical Plenaria Memoria y Justicia contra Méndez.

Dejá tu comentario