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Anthony Quinn a 20 años de su muerte

Ciudadano del mundo con vida turbulenta, signada por la tragedia.

"Yo soy Zorba", solía confesar en las entrevistas Anthony Quinn. El actor mexicano recorría el mundo dedicado a evocar los grandes éxitos de su carrera. Estuvo en Chile y Argentina en 1992, cuando tenía 77 años, demostrando su faceta artística, bailando junto con sus entrevistadores, recordando el éxito de "Zorba, el griego".

Falleció con 86 años en Boston, tras sufrir una neumonía y derivaciones de un cáncer de esófago.

Anthony Quinn tuvo una agitada vida sentimental, dos esposas, amantes varias, y 13 hijos de sus distintas relaciones.

En el cine representó papeles de diversos orígenes, desde españoles, latinos, asiáticos, italianos o cualquier otro lugar del mundo. Se le recuerda en el rol que escribió para él Federico Fellini en "La Strada", fue el papa ruso de "Las sandalias del pescador", el jorobado de Notre Dame, Barrabas, un inolvidable cacique beduino en "Lawrence de Arabia", entre tantos protagónicos.

Ganó dos Oscar por "Viva Zapata" y "Sed de vivir". Pero le gustaba resumir toda su carrera en el personaje de Zorba, ese hombre astuto, pícaro y cultor de la buena vida. Este personaje se convirtió en Chihuahua, la ciudad mexicana en que nació, en una estatua en su memoria. Quinn quiso que sus cenizas fueran arrojadas muy cerca de allí, en la zona de Barrancas del Cobre. Sus herederos cumplieron con sus deseos.

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