Ana Olivera renunció a su banca en la Cámara de Diputados “para que vengan nuevas generaciones”, y aseguró que no lo hace para irse a su casa, sino para continuar “en la militancia social”.
Ana Olivera renunció a su banca en Diputados "para que vengan nuevas generaciones"
“No me voy para mi casa”, dijo la diputada Ana Olivera en su discurso de despedida, y bromeó: “Me queda bastante porque se ha demostrado fehacientemente que soy cabeza dura”.
La exintendenta de Montevideo fue legisladora en los últimos seis años, y contó que tomó la decisión de dejar el Parlamento hace un año. “Esta vez sí es una opción que tomé, las otras veces no me las propuse”, dijo en referencia a los cargos que ocupó en su vida política.
“Tengo más de 55 años de militancia y más de 30 de exposición pública”, recordó en su discurso de despedida en el plenario de Diputados.
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“Tengo lugar en la militancia social”, agregó cuando explicó qué hará de ahora en adelante, y bromeó con la caída que tuvo la semana pasada, cuando se resbaló en una escalera de la Cámara y se golpeó muy fuerte la cabeza: “Me queda bastante porque se ha demostrado fehacientemente, empíricamente, que soy cabeza dura”.
Olivera habló de la buena relación que hay entre legisladores de todos los partidos, más allá de las diferencias políticas y partidarias, y aseguró que son cosas “que quedan acá, en el Parlamento, y no salen para afuera, pero son reales”.
“Quiero terminar agradeciendo a todos y todas ustedes, y en particular a los funcionarios de esta Cámara”, dijo al final, y recibió un cerrado aplaudo de pie de todos los diputados.
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