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Alberto Fernández y su campaña para revertir mala elección: más consumo y foco en Buenos Aires

Los analistas ven dificil que el presidente recupere las mayorías legislativasque acaba de perder. Cristina K quiere cambios ya en el gabinete.

Las elecciones PASO golpearon duramente al peronismo que fue unido por primera vez en mucho tiempo. Se creía en un tiempo que el movimiento creado por Juan Domingo Perón era invencible cuando esto sucedía. Pero las PASO (elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias) vinieron a desterrar esta tesis.

Ahora se busca el padre o madre de la derrota: ¿Fue el presidente Fernández, su mala gstiòn y su fiesta en Olivos? ¿Fue Sergio Massa con la mala votación del Frente 1Paìs? Ni siquiera pudo ganar el Tigre, su histórico distrito. ¿Fue la agrupación La Cámpora, que perdió su mística? ¿Fue Cristina y su poder onminisciente?

"Algo no habremos hecho bien", dijo el presidente de Argentina, Alberto Fernández, luego del mal resultado que cosechó en las elecciones primarias para las legislativas de noviembre. Con casi medio país en la pobreza y una inflación galopante, su margen para remontar luce escaso.

Al mismo tiempo, el mandatario dijo que la campaña rumbo a las legislativas de noviembre comenzaba ahí mismo y que iba a necesitar la ayuda de los argentinos para mejorar su gestión.

La coalición gobernante Frente de Todos (peronismo de centro-izquierda) obtuvo menos de 31% de los votos a nivel nacional; un resultado inesperado que le hace temer por su mayoría en el Senado y aleja la posibilidad de lograrla en la Cámara de Diputados cuando el 14 de noviembre se celebren los comicios para la renovación parcial del Congreso.

"Es un escenario catastrófico para el gobierno, con estos números la perspectiva es que el triunfo opositor debería consolidarse dentro de dos meses", dijo a la AFP el politólogo Carlos Fara.

Las elecciones del domingo fueron solamente unas primarias para definir a los candidatos a las legislativas pero son consideradas una suerte de encuesta a escala real que anticipa el resultado final.

En los comicios, la coalición de centro-derecha Juntos, del expresidente Mauricio Macri, consiguió 40% de los sufragios en el país, pero sobre todo logró ganar con ventaja de cinco puntos en la provincia de Buenos Aires, tradicional bastión del peronismo y mayor distrito electoral del país.

"Es difícil pensar que el oficialismo pueda hacer algo para revertir estas tendencias. Hay una inercia fuerte de la mirada de la sociedad sobre el gobierno", dijo a la AFP el politólogo Diego Reynoso, quien dirige una encuesta sobre satisfacción política en la privada Universidad de San Andrés.

- Pobreza e inflación -

Fernández asumió en diciembre de 2019, en una fórmula que impulsó la expresidenta Cristina Kirchner, ahora vicepresidenta y aún le quedan dos años de mandato con un muy difícil panorama económico.

"Confío en que el camino que iniciamos en 2019 no se altere", dijo Fernández este lunes, en un acto público. Sin embargo, su gobierno tiene varias definiciones pendientes.

Argentina debe negociar con el Fondo Monetario Internacional un acuerdo de facilidades extendidas que reemplace el stand-by suscrito en 2018 durante el gobierno de Macri y por el cual debe 44.000 millones de dólares.

Pero esa negociación fue aplazada para evitar que eventuales medidas de ajuste acordadas con el Fondo impactasen la elección de medio término.

Argentina se encuentra en recesión desde 2018 y el año pasado, en medio de una larga y estricta cuarentena por la pandemia del covid-19, la caída del Producto Interno Bruto fue de 9,9%, una de las más importantes en la región.

El país sufre una de las inflaciones más altas del mundo (29% de enero a julio de 2021), con una pobreza de 42%. Desde que comenzó la pandemia, el peso argentino se ha depreciado cerca de 40% pese a un estricto control de cambios y de capitales.

Con sus malos resultados en las primarias, el oficialismo se debate entre radicalizarse o moderarse.

"El curso de la radicalización, sobre todo en temas económicos, tiene pocas chances. La aceleración inflacionaria sería casi inmediata si se dan señales de que se va por ese camino", advirtió el analista Marcos Novaro.

"Me parece que el gobierno la tiene difícil. Incluso hay motivos para pensar que le puede ir peor, porque en noviembre va a votar más gente y esa gente está más en línea con el hartazgo y la decepción que con el entusiasmo hacia el gobierno", dijo Novaro a la AFP.

- Milei, tercero en discordia -

Las primarias mostraron también una nueva figura ascendente, la del economista Javier Milei, que con un discurso provocador de derecha que apela a ideales libertarios resultó el tercero más votado en la ciudad de Buenos Aires (13%).

"¡Libertad, carajo!, ¡libertad, carajo!", gritaba Milei la noche del domingo ante sus seguidores, a los que llama "leones que deben despertar" en un estilo similar al del presidente brasileño Jair Bolsonaro o del exmandatario estadounidense Donald Trump.

De 50 años, con varios libros publicados, un programa de radio e incluso una incursión en el teatro, Milei captó el voto joven y masculino que rechaza a la clase política.

"Responde a la fuerte insatisfacción de ciertos sectores urbanos. Habrá que ver si logra irradiar al resto del país. Hubo ya emergentes parecidos en el pasado, aunque no con su virulencia", comentó Reynoso.

En todo caso, las legislativas ofrecen el escenario ideal para promocionar a quienes disputarán la presidencia en 2023, cuando Fernández querría reelegirse.

Urgente e importante

Los primeros cálculos apuntan a que el gobierno perdería siete bancas en el Senado, con lo cual ni siquiera tendría quórum propio para sesionar y promover proyectos de ley. Es la situación que más preocupa a Cristina, que apostaba en la segunda mitad del período gubernamental a impulsar la reforma judicial, entre otros proyectos que la involucran personalmente.

Alberto Fernández dejò entrever que habrá medidas económicas destinadas a mejorar el consumo, sobre todo en los sectores más pobres, que no han sentido en sus bolsillos el rebote económico que muestran las estadísticas. Un punto de atención es que ganó en apenas dos provincias.

El mandatario apunta sobre todo a la provincia de Buenos Aires, donde vota casi el 40% del padrón y que ha sido un bastión histórico del peronismo.

El oficialismo perdió por una diferencia de cinco puntos. Es en ese terreno donde más peso tiene el asistencialismo con la ayuda monetaria directa del Estado, cogestionada por los intendentes del conurbano y los movimientos piqueteros.

Un factor clave a considerar será si en la elección de noviembre aumenta la afluencia de votantes. Si bien no ocurrió el ausentismo masivo que pronosticaban algunos politólogos, el 68% de asistencia es una cifra baja en comparación con el promedio histórico, de manera que hay un margen de hasta diez puntos porcentuales para que esa participación crezca.

Hay dudas sobre si aun con un plan de ayuda de emergencia, habrá espacio para revertir el resultado el 14 de noviembre.

Los antecedentes históricos indican que no, porque lo que ha ocurrido la mayoría de las veces en la legislativa fue una réplica, incluso acentuada, de las PASO

Sin embargo, hubo algunas excepciones en las que se revirtieron resultados, por ejemplo cuando el macrismo le ganó al peronismo tras perdido por poca diferencia contra la propia Cristina en 2017

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