El ambientalista Zhang Zhengxiang está casi ciego y vive en la pobreza, pero se ha enfrentado con éxito a cientos de empresas sobre el caso de uno de los lagos más contaminados de China.
Activista chino dedica su vida a rescatar aguas de lago contaminado
El ambientalista Zhang Zhengxiang está casi ciego y vive en la pobreza, pero se ha enfrentado con éxito a cientos de empresas sobre el caso de uno de los lagos más contaminados de China.
El activista de 74 años ha pasado su vida tratando de proteger el lago Dian en el suroeste de China, exigiendo a empresas a que limpien la zona y denunciando a quienes lo contaminan.
"Cuando era niño, podíamos ver el fondo del lago. Cuando tenía sed bebía agua del lago, la usábamos para cocinar", recordó.
Ahora, en cambio, "el agua se convirtió en veneno. No la podemos beber, usar o siquiera tocar".
El trabajo tiene sus riesgos. Los movimientos sociales en China son fuertemente reprimidos por el gobierno, y activistas ambientales y sus abogados han sufrido represalias en el pasado, incluso sentencias de cárcel.
Zhang dice que ha sido atacado por empresarios molestos, pero él permanece determinado.
Varias veces por semana patrulla el lago con binoculares en busca de contaminadores, tomando fotos con una pequeña cámara.
Uno de los mayores lagos de China, el Dian bordea la ciudad de Kunming, que recientemente albergó una conferencia internacional sobre biodiversidad.
Pero décadas de desechos agrícolas, industriales, mineros y humanos lo están destruyendo.
Pekín ha invertido más de 50.000 millones de yuanes (7.800 millones de dólares) en la protección del lago con la construcción de plantas de tratamiento y el desvío de un río que le aporte agua fresca.
Sin embargo, la superficie del agua se ve turbia y cubierta de algas verdes.
Zhang nació en una aldea a orillas del agua y pasó años viviendo del lago, comiendo su pescado y los frutos del bosque circundante.
Su padre murió a los cinco años y su madre lo dejó poco después junto a sus dos hermanos, que debieron valerse por sí mismos.
"El lago es un ser viviente, pero no tiene voz en la historia. Mi deber es defenderlo", declara a la AFP. "El lago es mi segunda madre".
Décadas de crecimiento acelerado en China condujeron a la explotación de la minería y de los recursos naturales de la zona, generando una enorme contaminación.
Zhang comenzó a denunciar a las empresas contaminantes que explotan los recursos o construyen sin permiso, pese a la dificultad de encontrar a alguien que lo escuche.
Se queja de que las autoridades locales han hecho muy poco por proteger el entorno ambiental.
"¿Por qué? Porque colaboran con esas empresas", explica.
Una mina del empresario Zhou Guangwen debió cerrar hace casi 20 años luego de que Zhang lo denunciara a las autoridades.
Aun así, los dos hombres son amigos, y Zhou dice que a pesar de perder el dinero invertido en la mina, ahora simpatiza con los esfuerzos ambientales de Zhang.
El activista dice que ha conseguido el cierre de más de 200 fábricas, pero ha tenido que pagar un precio.
"Ejecutivos locales, dueños de minas y canteras que él denunció... mucha gente lo odia", asegura Zhou.
En 2002, el activista resultó gravemente herido cuando un camión sin matrícula lo atropelló mientras recogía pruebas de una cantera ilegal.
Zhang cree que la colisión, que lo dejó parcialmente ciego y con el brazo roto, fue intencional.
Dice que ha sufrido otros ataques a lo largo de los años.
"Me han golpeado, herido, atacaron mi casa, me arrebataron la tierra", cuenta a la AFP.
"No tengo miedo, ellos son tigres de papel y yo soy un tigre de acero", sostiene.
Los activistas ambientales en China deben andar con cuidado para evitar provocar la ira de las autoridades locales y los empresarios.
El juvenil activista Howey Ou se enfrentó años de intimidación, incluso fue expulsado de su escuela, antes de abandonar el país para hacer campañas desde el exterior.
Zhang, exaltado como un "verdadero embajador ambiental" en un programa nacional de televisión, siente que finalmente lo están escuchando.
En mayo, un gigantesco proyecto inmobiliario en la costa este del lago fue declarado ilegal, y un ex vicealcalde que tenía la responsabilidad de combatir la contaminación del agua fue puesto bajo investigación en octubre.
"Estamos asistiendo a cambio respecto a la contaminación del agua en China desde mediados de los años 2000", dijo el ambientalista chino Ma Jun.
Hace dos décadas, un cuarto de las estaciones nacionales de monitoreo de agua reportaron una calidad por debajo del nivel mínimo aceptable.
"Desde entonces, gracias a los esfuerzos concertados, esto cayó a menos de 1% en 2020", indicó Ma.
Sin embargo, un plan para desviar agua fresca al lago Dian desde el río Yangtze, a 400 km, tomará años en ser concluido.
Un informe del ministerio del Medio Ambiente determinó este año que, a pesar de las plantas de tratamientos, 140 millones de metros cúbicos de aguas residuales se vierten cada año al lago.
Zhang dice que seguirá luchando.
"No hay vuelta atrás (...) seguiré por este sendero hasta mi muerte", asgura.
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FUENTE: AFP
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