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A 38 años de su asesinato, renace la memoria de Aldo Perrini

Fue torturado el 3 de marzo de 1974 en un batallón de Colonia. Ex general de confianza de Tabaré Vázquez es indagado. Un video y un boletín biográfico de Chiquito Perrini

 

Un día antes que se cumpla el 38° aniversario de la muerte de Aldo Perrini en manos de las Fuerzas Conjuntas, declara ante la jueza Mariana Motta el general Pedro Barneix (en la foto con el ex embajador de EE.UU, Frank Baxter).

Barneix era un joven oficial en Colonia cuando Perrini fue golpeado hasta la muerte. Si pasara de calidad de indagado a procesado, sería el segundo militar de alto rango que iría preso después de haber ocupado cargos de responsabilidad  en el gobierno del Frente Amplio. El primer caso fue el general retirado Miguel Ángel Dalmao, ex jefe de la División IV.

Al mismo tiempo, familiares de Perrini lanzarán mañana un boletín informativo sobre el asesinato ocurrido en el Batallón de Infantería Nº 4 de Colonia el 3 de marzo de 1974.

"Con la finalidad de dar amplia difusión a este caso, dispongo a través de esta,  mi voluntad de estar a vuestras enteras órdenes, para ser consultado sobre este tema. Es importante para mí, mi familia y en memoria de mi padre, que lo ocurrido en marzo de aquel año sea del mayor conocimiento público posible", dijo Nino Perrini, dijo de la víctima, en un comunicado de prensa.

El viernes 23 de marzo a las 21 horas se presentará en el teatro Uamá de la ciudad de Carmelo un documental sobre la muerte de Perrini, de 34 años, quien no tenía militancia activa en el Frente Amplio y era dueño de una heladería en esa ciudad coloniense.

Un hecho destacable es la citación de Barneix, un militar que estuvo en actividad durante el gobierno de Tabaré Vázquez.

Barneix es general retirado. Durante el gobierno Tabaré Vázquez, le encomendaron una tarea fundamental: obtener información reservada sobre el destino de detenidos desaparecidos durante la dictadura.

Una investigación desarrollada por periodistas de El Eco de Carmelo y publicada este viernes por Brecha devela que Barneix está directamente involucrado en la muerte de Aldo Perrini (foto), muerto a los 34 años por torturas el 4 de marzo de 1974.

Barneix era un joven oficial en aquel entonces. Venía de realizar cursos en la base militar estadounidense del canal de Panamá: la Escuela de las Américas, famosa por haber reclutado a los grandes halcones de las dictaduras latinoamericanas.

La víctima "Chiquito" Perrini es uno de los 19 crímenes cometidos por el aparato represivo  del Estado fue declarada inconstitucional e inaplicable.

Tantos años después, nadie se explica en Carmelo por qué cayó en la redada junto a otras once personas. Perrini era simpatizante del Frente Amplio pero no tenía actividad partidaria. Era conocido, sobre todo, porque tenía una confitería donde se vendían "los mejores helados de la ciudad".

Perrini cayó -supone el abogado patrocinante Oscar López Goldaracena- porque alguien abrió una lista de sospechosos en la localidad para desatar una eventual caza de brujas.

El 24 de febrero fue sacado de su casa encapuchado al Batallón de Infantería N°4. Otros de los detenidos fueron llevados a Mercedes. Algunas de las detenidas fueron violadas en el camión, según consta en la investigación de la jueza Mariana Motta.

A "Chiquito" no le fue mejor. Cuando lo apremiaban gritaba "helados", un grito que había popularizado en su ciudad natal. Era su forma de que alguien lo reconociera. Le dieron picana hasta dejarlo inconsciente, Murió en una ambulancia camino a Montevideo, en el kilómetro 110 de la ruta 1.

De algún modo, su muerte contribuyó a limitar la tortura a otros encarcelados, dijeron en el juzgado algunos de los testigos que sobrevivieron al episodio.

Barneix era en ese entonces teniente primero del Batallón 4 de Colonia. Fue parte del equipo de oficiales que interrogó a Perrini.

La investigación de la justicia militar por aquel caso no impidó que siguiera su ascendente carrera, en especial en el área de inteligencia. En ese departamento trabajaba cuando, en 1993, se desató el escándalo por el asesinato en Uruguay del bioquímico y agente de la dictadura chilena, Eugenio Berríos.  Este episodio no hizo mella en sus promociones y resultó designado al frente de la Dirección Nacional de Inteligencia del Estado.

Siendo jefe de la División de Ejército N°4, su nombre sonó como comandante en jefe, pero el presidente Vázquez se inclinó por Jorge Rosales.

Aunque la decisión no respetaba el orden de derechas, Barneix siguió adelante. A diferencia de algunos colegas del generalato que renunciaron, se quedó en su cargo y hasta suplantó a Rosales provisoriamente en la titularidad de la comandancia. Se retiró al cumplir los ocho años en el grado.

Pero  ahora su brillante carrera se encuentra en tela de juicio. Algunas de sus afirmaciones que la justicia militar de la dictadura dejó pasar, ahora lo comprometen.

El expediente, reproducido por Brecha, cita textual: "Preguntado: si sabe o presume las causas por las cuales el presunto sedicioso Aldo Perrini presenta hematomas en su cuerpo al realizarse la autopsia, contesta: que no sabe, pero presume que pudieron haber sido ocasionadas por el trato riguroso que el personal debe exigir a los detenidos e incomunicados para mantener la disciplina y la compartimentación en virtud de encontrarse los detenidos en un sólo alojamiento".

La autopsia determinó que Perrini presentaba "hematomas y equimossis en parte del tórax y abdomen", especialmente en "hipogastrio y genitales externos, múltiples hemorragias en el panículo adiposo subyacente".

El examen realizado por el médico militar Jorge Mautone reparó en una "hemorragia subpleural".

La causa de muerte fue diagnosticada como "edema agudo de pulmón originado por el stress", una forma elegante de referirse a la asfixia y a las torturas recibidas durante el "interrogatorio".

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