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Ya fue dado de alta el sexto refugiado de Guantánamo

Ya están en la casa del PIT-CNT, aseguró Fernando Pereira. Alfombras para rezar el Corán, laptops para todos y paseos guiados.

 

Los seis refugiados de Guantánamo detienen todo lo que puedan estar haciendo cuando ven al presidente uruguayo José Mujica en TV. Aunque no entienden lo que dicen lo mirán fascinados y se juntan para gritar “¡Pepe!” “¡Pepe!”, una forma agradecer el gesto del mandatario al gestionar su liberación tras más de una década de reclusión.

“Para ellos (Mujica) es como Dios, les salvó la vida”, dijo una fuente al semanario Búsqueda, que este jueves publica una crónica sobre la nueva vida de los seis exprisioneros en Uruguay.

El martes funcionarios del gobierno compraron alfombras para que puedan rezar. Debieron hacerlo dos veces, porque en el primer caso erraron las medidas.

Cada uno de los refugiados trajo un ejemplar del Corán. Según Búsqueda, incluso invitaron a los funcionarios a presenciar la ceremonia.

Ya todos han pasado la revisión médica y están libres, dijo Fernando Pereira. La prensa montevideana hoy había mencionado que cinco eran los que estaban de alta.

Cinco de ellos recibieron el alta médica este martes. El restante ya está también en la casa que compartirán durante los próximos cuatro meses. En ese plazo se espera que lleguen las respectivas familias

Durante los últimos días, los seis fueron examinados por médicos, psicólogos y asistentes sociales.

La comunicación con ellos ha sido difícil: solo uno de los refugiados habla inglés. Pese a que estudiaron algo de español en Guantánamo, no dominan el idioma. Uno de los objetivos es que cuenten con profesores de idioma.

Habrá un acompañamiento pormenorizado para ellos. Según una fuente vinculada al trabajo de adaptación, los exreclusos están en la primera fase: cambiar los uniformes por ropa de civil, poder dialogar y tener libertad de movimientos sin pedir permiso, entre otras cosas.

Este primer escalón fue superado sin problemas por los seis.

La segunda fase será la convivencia en la casa de tres dormitorios otorgada por el PIT-CNT. Ellos vivirán solos allí, pero la central obrera tendrá varios sindicalistas que estarán a la orden y en permanente contacto. El sindicalismo uruguayo aportará dinero para alimentación y otras necesidades.

Según dijeron a Búsqueda, empieza la etapa de “salir a pasear”, “caminar”, “cocinar” y otras actividades cotidianas. De hecho estarán conectados a internet: contará cada uno con su laptop.

“Van a estar acompañados por compañeros que tuvieron la experiencia de refugio y en estar varios años presos”, explicó el vocero.

PIT-CNT también se encargará de ponerles a disposición personas que los pongan al tanto de la “cultura uruguaya”, e incluso se organizarán salidas a distintas partes. Además organizará cursos de capacitación laboral.

El gobierno les entregará cédulas uruguayas y otro tipo de documentacón. 

 

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