La pandemia aceleró el exilio de los internacionales argentinos y oscureció el horizonte de los Jaguares, la franquicia del Super Rugby que servía de columna vertebral a la selección. Tal vez debido a ello, las garras de los Pumas no están tan afiladas como el año pasado, antes de esta gira europea que les llega, con debut el sábado en París contra Francia.
Unos Pumas argentinos diferentes de un año a otro
La pandemia aceleró el exilio de los internacionales argentinos y oscureció el horizonte de los Jaguares, la franquicia del Super Rugby que servía de columna vertebral a la selección. Tal vez debido a ello, las garras de los Pumas no están tan afiladas como el año pasado, antes de esta gira europea que les llega, con debut el sábado en París contra Francia.
Franquicia fundada en 2016 para participar en la progresión de la selección argentina, semifinalista del Mundial-2015, los Jaguares jugaban en el Super Rugby, el campeonato del Hemisferio Sur, donde alcanzaron la final en 2019.
Pero la pandemia modificó las cosas: las franquicias sudafricanas se unieron a Europa, mientras que Australia y Nueva Zelanda fundaban su propio campeonato.
Los Jaguares juegan ahora en Superliga Americana, un campeonato sudamericano en el que se pasean, terminando invictos en la primera edición.
En el Mundial de 2019, solo Juan Figallo (Saracens), Nicolás Sánchez (Stade Français) y Benjamín Urdapilleta (Castres) jugaban fuera de Argentina. Sin contar a los jugadores de otros equipos locales, como Lucas Mensa (Pucará) y Felipe Ezcurra (Hindú), 26 de los 31 jugadores convocados en Japón pertenecían a los Jaguares.
Dos años más tarde, en esta gira por el Hemisferio Norte, solo hay uno, el pilar Ignacio Ruiz. La culpa está en la pandemia, que precipitó el exilio de los Jaguares.
Rápidamente, la Unión Argentina de Rugby (UAR) autorizó a los jugadores a buscar acuerdos con otros clubes o franquicias: Julián Montoya se fue a Leicester, Marcos Kremer al Stade Français, Jerónimo de la Fuente al Perpignan, Emiliano Boffelli al Racing 92 antes de jugar ahora en Edimburgo, Pablo Matera ha sido prestado a los Crusaders, Santiago Medrano se ha ido al Western Force.
"Con el Covid, todo cambió en el mundo. En nuestro caso, jugábamos con los Jaguares en Argentina, pero desaparecieron y tuvimos que buscar un nuevo club, para conservar una chance de jugar con los Pumas. Me llegó una oportunidad de venir aquí como joker", explicó a la AFP Juan Cruz Mallía, que se fue al Toulouse en enero de 2021.
"Nuestras vidas han cambiado, ahora jugamos en todo el mundo, en diferentes clubes. Algunos juegan mucho y otros menos. Hay que reconstruirlo todo", añadió el tres cuartos.
Esta falta de automatismos y de cohesión tiene un efecto en los resultados de la selección. La victoria histórica frente a los All Blacks (25-15), en noviembre de 2019, tras un Mundial decepcionante, es el árbol que esconde el bosque: desde entonces los Pumas han caído a la octava plaza mundial y solo han ganado tres partidos en dos años.
"Algunos piensan que, viendo esta dinámica, el favorito es Francia. Pero eso no quiere decir gran cosa. Veremos un gran partido de rugby", prometió Gonzalo Quesada, extécnico de los Jaguares, en el banquillo del Stade Français desde 2020.
"Francia está en plena confianza. Van a tener también algunos días más de preparación, pero conozco bien el grupo de los Pumas y sé hasta qué punto son competitivos. Saldrán con determinación a hacer una gran gira y el inicio será en el Stade de France", aseguró el técnico argentino.
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FUENTE: AFP
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