Uno de los niños asesinos había "soñado" con muerte de Jonathan

La jueza procesó por homicidio al mayor de 14 años, determinó tratamiento psiquiátrico al menor de 12, y liberó a la madre de éste. Era investigada por complicidad.

El mayor de los dos adolescentes que mataron al niño en Maldonado, odiaba a su víctima. Le dijo a la juez que más de una vez había soñado con su muerte. Él -que tiene 14 años- y su cómplice de 12 años admitieron ante la Policía haber asesinado al otro puber de 11 en la zona de Cerro Pelado de Maldonado. La juez María Patricia Borges procesó por homicidio al mayor de los atacantes a un hogar de INAU con medidas de seguridad. El menor fue enviado a un juzgado de Familia. Allí se determinará su internación en un hogar de amparo de INAU con medidas de tratamiento psiquiátrico. Su edad y su estado mental determinan su inimputabilidad. Por su parte, la madre de éste último, que era investigada por supuesto encubrimiento, fue liberada de toda responsabilidad. La Policía cree que ella lavó la ropa e intentó ocultar el hecho. 

De la investigación surge que las desavenencias entre Jonathan y sus agresores venía desde hace tiempo. Primero lo golpearon con una piedra y después le aplicaron machetazos y cinco puñaladas. ¿Por qué lo hicieron? Hasta ahora la jueza sólo pudo determinar los hechos, no su móvil.  La pericia determinó que el victimario de 12 años sufre patologías psiquiátricas severas.  La verdadera confesión del crimen surgió de la hermana de uno de los victimarios, una niña de 5 años. Ella dijo que estaba en el lugar cuando ocurrió el ataque y fue quien rompió el círculo de silencio en torno al crimen.

Jonathan Javier Estela, el niño asesinado, era vecino de sus agresores. No se llevaban bien. Uno de ellos dijo que lo “odiaba”. El otro dijo que el ataque se produjo porque la victima había querido "propasarse con la hermana", informa hoy La República. Ninguno de los dos acepta que fue algo planeado. Este martes convencieron a Jonathan de ir a cazar pájaros juntos. Para los investigadores fue un ataque premeditado. Según los adolescentes, sólo iba a ser un "escarmiento" pero todo terminó mal.

Se fueron a la zona de Cerro Pelado, a dos kilómetros del lugar donde ellos vivían, en el asentamiento Mario Benedetti. Es una zona de difícil tránsito, un terreno lleno de serpientes,. Detrás del cerro, hay una casa abandonada. Allí hay un pozo que fue el lugar donde ocurrió el crimen y fue escondido el cadáver de la víctima.

En realidad, por causas que todavía no se conocen del todo, comenzaron a golpearlo en la vieja tapera. Jonathan se tiró al pozo intentado zafar de sus atacantes. Sin embargo, éstos lo convencieron que saliera de allí, y en ese momento fue que terminaron de ejecutar el crimen, primero a machetazos y luego a puñaladas, según El País. Ante de eso, ya lo habían herido en el cráneo con una piedra.

El machete fue hallado en la casa del adolescente de 14 años, dijeron a Subrayado fuentes de la investigación.

El mayor es considerado imputable. Por sus problemas conductuales, el menor deberá recibir tratamiento psiquiátrico. Según cuentan familiares hasta hace pocas horas era un adolescente taciturno que casi no hablaba. Hacía dos kilómetros en bicicleta todos los días para ir a la escuela. A su regreso, siempre ayudaba a su padre, obrero de la construcción.

Según El Observador, su destino será la clínica API o el sanatorio Los Robles hay cupos para adolescentes de este tipo, que han cometidos delitos graves.

MATAR, CAZAR, JUGAR. El asesinato ocurrió este martes de tarde. Pero recién algunas horas después se supo qué había pasado. La Policía cree que hubo premeditación en el asesinato. Jonathan fue llevado allí con la intención de matarlo.

Lo curioso es que después de matar al otro niño, los agresores se fueron a jugar al fútbol, como si nada hubiera pasado. Cuando otro vecino preguntó por "El Jonathan" en el almacçen del barrio, el más chico de ellos, que estaba comprando leche, respondió: "Ya va a aparecer".

Al ver que no llegaba, la madre del niño asesinado fue a la Seccional Sexta a las ocho de la noche a realizar la denuncia y allí comenzó la búsqueda.

Pasaban algunos minutos de la medianoche cuando un vecino, que es dueño de un almacén en el barrio, vio sangre en el pozo, tiró una cuerda y encontró el cuerpo. El psicólogo Daniel Guadalupe, que trabaja en el INAU de Maldonado, analizó el caso de los dos adolescentes que mataron al niño.

El profesional dijo que es un hecho “aislado” y que puede haber “síntomas” que permitirían prever una conducta semejante.

Dejá tu comentario