Sociedad Medicina

Una productora apícola usa las abejas vivas para realizar medicina alternativa

Desde hace una década Karina Kulik comenzó a realizar la apicupuntura con abejas vivas.

Pese a que la miel fue, en primer momento, la única manera de endulzar los alimentos, pronto se descubrió el potencial curativo y paliativo de los productos que se extraen de una colmena.

Karina Kulik además de ser productora apícola se dedica a la “apicupuntura”, que implica la realización de tratamientos con abejas vivas.

Algunos estudios indican que el hombre comenzó a controlar y manipular enjambres en el neolítico y que fue en el antigua Egipto cuando se consolidó la apicultura, una ciencia que no ha dejado de evolucionar y que hoy ofrece nuevos usos en campos como la medicina o la selección genética.

La investigación ha ido más allá y trata de demostrar que el uso del veneno de las abejas puede abrir camino en el campo de la medicina alternativa para diferentes tratamiento. Además de hacer apiterapia Kulik desarrolla desde hace más de una década la apicupuntura con abejas vivias.

Desde el desarrollo de la apitoxina, la jalea real, el propóleo y la miel, Kulik hace kwas mandalu, una bebida elaborada sin alcohol por fermentación natural de agua, miel y polen conocido como el vino de los rusos o el vodka de los pobres.

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